Standish, de BNY Mellon AM, cree que el término “mercados emergentes” ya no es adecuado


Standish, gestora de BNY Mellon Asset Management especialista en renta fija, considera que el término “mercados emergentes” utilizado para designar a países que han crecido a grandes múltiplos en los últimos años, como China, ya no es adecuado. Acuñado hace 30 años, el término “ya no justifica una categoría de inversión que cubre una gran amalgama de clases de activos y países”, dice Alexander Kozhemiakin, director de gestión y gestor de Standish. Es más, el experto lo considera un “concepto de inversión deficiente” por su inconsistencia y vaguedad.

Así, la gestora se une a otras voces que ya lo venían avisando, como la de Jim O’Neill, presidente de Goldman Sachs AM. “La división tradicional entre los mercados desarrollados y emergentes es confusa, pues algunos países del primer grupo tienen más riesgo y una degradación más seria de sus fundamentales que los segundos”, afirma el experto en un reciente informe. Pero Standish ha ido un paso más allá de la crítica y ha sugerido una nueva denominación para estos mercados: “ASTERISCSsm”, las siglas de “assets tied to economies of risky countries”, es decir, activos ligados a economías de países con mayor riesgo. Según Kozhemiakin, este nombre refleja mejor los riesgos de los mercados emergentes y permite incluir también mercados del mundo desarrollado que han empezado a comportarse como emergentes, según el informe.

Un ejemplo del fallo de la denominación "emergentes" es que se refiere a mercados así como países, lo que puede cusar confusión, pues un solo país tiene distintos mercados, como renta variable, renta fija, divisas, real estate… cada uno con diferentes características. “Es posible que un país calificado de emergente tenga una mercado maduro y líquido y, al contrario, que un país tenga un mercado de este tipo no significa necesariamente que opere libre de riesgos”, asegura. El experto explica que si bien la mayoría de los riesgos de los países se ligan a factores ligados a la riqueza, como el PIB per cápita, los países ricos también pueden tener riesgo si afrontan una amenaza externa o riesgos políticos, o sufren problemas de sostenibilidad de su deuda. De hecho, dice que la capacidad de endeudamiento es un riesgo pues en caso de quiebra habría una crisis sistémica que afectaría a los activos ligados a la economía del país, dice Kozhemiakin.

Por el contrario, cree que pensar en términos de ASTERISCSsm, en vez de emergentes, ayuda a “iluminar” los dos principales papeles que juegan en las carteras: en primer lugar, el riesgo puede impulsar los retornos y además, estos mercados pueden diversificar el riesgo país de las carteras existentes incluso cuando ofrecen exposición a países de cierto riesgo, debido a que muchas carteras tienen un perfil muy doméstico.

“Cada vez más gente reconoce que los activos del mundo desarrollado, donde muchos portfolios tienden a estar concentrados, no son inmunes de convertirse en ASTERISCSsm”, dice el experto. El concepto impulsa así una estrategia multiactivo a la hora de gestionar los riesgos subrayando que el riesgo país afecta a todos los activos. “Además de ver la cantidad total de activos en mercados bursátiles o de deuda de los emergentes, los inversores podrían sacar partido de evaluar su exposición total a cada país con riesgo”, concluye la gestora.
 

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