Soluciones a la Represión Financiera


Cuando analizamos las diferentes alternativas de inversión nos encontramos con dos grandes problemas: (1) que estamos ante un escenario INUSUALMENTE INCIERTO y (2) el efecto de la REPRESIÓN FINANCIERA en la valoración de los activos. Estos dos problemas son las dos caras de la misma moneda, la de los ecos de la Gran Recesión de 2008.

 

Y es que estamos ante un escenario inusualmente incierto debido a la batería de medidas no convencionales, incluyendo la represión financiera, que se ha puesto sobre la mesa para gestionar una doble crisis, financiera y económica, con muy pocos precedentes. Al analizar la rentabilidad de los depósitos, los diferentes segmentos de la renta fija o las valoraciones de la renta variable nos encontramos con el impacto de los diferentes programas de compra de activos que han desarrollado los principales bancos centrales y el efecto arrastre de unos tipos de referencia anclados en el 0%.

 

Identificados, en nuestra opinión, los dos principales problemas que afectan a las decisiones de inversión veamos las soluciones que planteamos. Para gestionar un escenario inusualmente incierto optamos por desarrollar una metodología que nos ayude a diversificar de una forma eficaz la cartera de inversión. Y para gestionar la represión financiera nos desmarcamos del mercado, evitando la carrera a la desesperada por la búsqueda de rentabilidad y haciendo énfasis en el control del riesgo.

 

¿Cómo desarrollamos estas soluciones? A través del concepto de DIVERSIFICACIÓN ADAPTATIVA, que sintetiza la esencia de ambas soluciones en una metodología de inversión. Estas son las bases de la diversificación adaptativa:

 

  • El crecimiento económico y la inflación son los principales determinantes de la valoración de los activos financieros.

  • Dependiendo del estado del crecimiento (acelerando / desacelerando) y la inflación (acelerando/desacelerando) habrá una cesta de activos con mayor probabilidad de hacerlo mejor.

  • Analizamos un amplio grupo de variables relacionadas con el ciclo económico e inflación para identificar el estado en el que se encuentran ambos vectores (acelerando / desacelerando).

  • Destinamos un 40% de la cartera a la cesta de activos del cuadrante donde se sitúe el análisis. El 60% de la cartera se distribuye entre los tres cuadrantes restantes (20% en cada uno).

  • Por último se analiza información de sentimiento de mercado y valoraciones relativas para identificar entornos extremos (depresión / avaricia) y, en caso necesario, ajustar la cartera.

 

Dos son los objetivos a largo plazo que perseguimos con esta gestión:

 

  1. PROTEGER la cartera de inversión de los diferentes escenarios a los que deberá hacer frente a lo largo de un ciclo económico completo.

  1. RENTABILIZAR cada fase del ciclo manteniendo una disciplina de inversión, intentando MAXIMIZAR el retorno esperado por cada unidad de riesgo que soporta la cartera.

 

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