Sólo un 48% de la población española tiene un plan de pensiones privado


La sostenibilidad del sistema de pensiones público no es una misión imposible, o eso creen al menos desde Optima Financial Planners, que establece tres prioridades para lograr ese equilibrio financiero en 2045: aumentar progresivamente la edad de jubilación hasta los 70 años en 2047, incrementar los años cotizados hasta 42,5 o reducir la pensión inicial un 21%. Además, también recuerda la necesidad de concienciar a ciudadanos y empresas para que piensen en la jubilación, ya que, según su segundo Estudio de Hábitos de Planificación Financiera en España, tan sólo un 48% de la población española cuenta con un plan de pensiones privado.

No obstante, estos planes de pensiones privados “no encajan para todo el mundo”, cree Antonio Suárez, director general de la firma, quien critica la política comercial que las entidades llevan a cabo en torno a ellos, las cuales “nos los quieren meter por los ojos a todos”. “El único enfoque que se le han dado a los planes de pensiones en España es la fiscalidad, por lo que, al cliente, le da igual la rentabilidad”, contextualiza Suárez mientras advierte de las “sorpresas” que muchos de ellos, a posteriori, se llevan debido a las rentabilidades negativas logradas.

En este sentido, hace un mes, el Comité de Expertos del Informe del Factor de Sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, que trabaja bajo el paraguas de los Acuerdos del Pacto de Toledo, publicó su informe recomendatorio sobre este factor. La cuantía base de la pensión pública pasaría a ligarse a la creciente esperanza de vida, mientras que, por su parte, su actualización o revalorización anual se desindexaría del IPC y, en su defecto, pasaría a estar condicionada por las cuentas del Estado (ingresos del sistema y superávit o déficit de la Seguridad Social).

Implícitamente, el debate que se está llevando a cabo en estos momentos dentro del marco del Pacto de Toledo es extender la capa de población española que puede acceder a las pensiones públicas, a costa de disminuir la cuantía de estas. Colateralmente, la industria privada de productos de pensiones complementarios, tanto individuales como de empresa, saldría beneficiada, ya que muchos trabajadores se verían abocados a contratar productos de este tipo para poder mantener su nivel de vida una vez se jubilen.

El inmobiliario tiene atractivo en las principales capitales europeas

Bruselas, París o Londres son ciudades donde el sector inmobiliario se convierte en una buena oportunidad de inversión, tal y como señala Juan Sierra, director de Operaciones de Optima, capitales europeas que aúnan requisitos como “un sector residencial de vivienda básica atractivo, la ausencia de burbujas, una divisa común y estable como es el euro y la existencia de seguridad jurídica”.

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