Similitudes y diferencias entre la visión del mercado de renta fija de Fidelity, Schroders y Carmignac


Diez años después del comienzo de la crisis financiera, la mayoría de economías del mundo han recuperado un crecimiento sincronizado, los riesgos de deflación a corto plazo se reducen y los indicadores económicos apuntan a que probablemente esta tendencia continuará durante algún tiempo. Ante este panorama, la Fed ha decidido reducir su balance, y el BCE aminorar el volumen de sus compras de bonos para, posteriormente, darlas por finalizadas. Esto tiene importantes implicaciones para los mercados de renta fija. Funds People ha enfrentado las visiones de Fidelity, Schroders y Carmignac con el objetivo de tratar de arrojar luz sobre las perspectivas que ofrecen tres segmentos de renta fija muy concretos: deuda corporativa con grado de inversión, high yield y renta fija emergente.

Renta fija corporativa con grado de inversión

En Fidelity consideran que las valoraciones imponen cautela ahora que los bancos centrales se preparan para desmontar gradualmente las políticas que han contribuido a impulsar esta clase de activos. “Las valoraciones son elevadas. En 110 puntos básicos, el diferencial de la deuda corporativa mundial de alta calidad crediticia está próximo a su nivel más bajo en diez años y, en muchas áreas del mercado, los inversores no reciben una compensación adecuada por los riesgos de crédito y liquidez que están asumiendo. No obstante, es improbable que el entorno de demanda y oferta se deteriore de forma repentina”, aseveran.

En Schroders coinciden con Fidelity en que los precios a los que cotizan los bonos corporativos son elevados. “En Estados Unidos, las elevadas valoraciones y la última fase del ciclo empresarial nos hacen adoptar una visión prudente; el carry domina la preferencia de los inversores, aunque percibimos riesgos que nos hacen adoptar un sesgo bajista. En lo que respecta a Europa, seguimos manteniendo una postura prudente debido a la combinación de unos diferenciales ajustados y la incertidumbre sobre las futuras medidas de los bancos centrales”.

En Carmignac consideran que los diferenciales de la deuda corporativa son demasiado bajos habida cuenta de la escasa calidad de los balances de las empresas y la previsión de un contexto de liquidez menos boyante a escala mundial. De hecho, recientemente recogieron beneficios en su cartera de deuda corporativa. En la firma están priorizando los bonos financieros, al entender que la tendencia plurianual de reducción del riesgo, desapalancamiento y refuerzo de la regulación del sector reduce el excesivo descuento por riesgo sistémico todavía presente en los diferenciales de la deuda corporativa bancaria. También priorizan los bonos subordinados de las firmas de distribución, en mayor medida, y de los campeones nacionales del sector bancario, en menor grado.

Bonos high yield

En Fidelity creen que el margen de reducción de los diferenciales es limitado. “A los niveles actuales, el margen para nuevos estrechamientos de los diferenciales sigue siendo escaso, lo que deja a la renta por cupón como principal fuente de rentabilidades. Existe un buen número de riesgos conocidos que podrían hacer descarrilar a esta clase de activos, como la posibilidad de que la liquidez se evapore rápidamente o las emisiones repunten otra vez. Mantener algo de munición de reserva parece un enfoque sensato, sobre todo teniendo en cuenta el bajo coste de oportunidad a los niveles actuales de los diferenciales”, indican.

En Schroders también consideran que el mercado de deuda de alto rendimiento cotiza a niveles elevados, mostrando una preferencia por el high yield americano. “Aunque las valoraciones siguen siendo caras en Estados Unidos, la reducida tasa de impagos y el bajo coste del capital respaldan los niveles actuales de los diferenciales y brindan un contexto favorable para los activos de carry, mientras que en Europa hemos infraponderado la deuda high yield europea, ya que las valoraciones alcanzaron su nivel más caro y ahora nos parecen vulnerables a las acciones de los bancos centrales y a los riesgos políticos”, revelan desde la firma británica.

En Carmignac creen que los diferenciales de la deuda corporativa de alto rendimiento son demasiado bajos por las mismas razones que citaron en el caso de la renta fija corporativa con grado de inversión. También aquí recogieron beneficios en algunos títulos de su cartera de high yield. En este caso, priorizan los bonos europeos subordinados financieros de los campeones nacionales, ya que “la tendencia plurianual de reducción del riesgo, desapalancamiento y refuerzo de la regulación del sector reduce el excesivo descuento por riesgo sistémico todavía presente en los diferenciales de la deuda corporativa bancaria”, aseguran.

Deuda de mercados emergentes

Según Fidelity, en un momento en el que los inversores están buscando rendimientos atractivos en detrimento de las caras inversiones de los mercados desarrollados, esta clase de activo se ha convertido en una apuesta de consenso, sobre todo en moneda nacional, donde el posicionamiento de los inversores está en su cota más alta desde 2012, gracias en parte a la debilidad del dólar. “Las valoraciones se han ceñido considerablemente y ahora se encuentran ajustadas atendiendo a las cifras históricas. De cara al futuro, su evolución dependerá de tres factores clave: la política de los bancos centrales, China y las materias primas”.

En Schroders, por su parte, tienen una visión distinta si el subsegmento de mercado es la deuda pública emitida en divisa extranjera (hard currency) que si es en divisa local. “Con respecto a la deuda pública en dólares, nos parece poco probable que se produzca un nuevo ajuste de los diferenciales desde los niveles actuales, si bien estos podrían verse presionados si se da una ampliación en los mercados desarrollados o una reducción de la liquidez global. Con respecto a la deuda pública emitida en divisa local, las valoraciones son atractivas y el contexto cíclico es favorable”.

En Carmignac están convencidos de que la deuda emergente ofrece oportunidades interesantes, respaldada a su entender por el repunte cíclico a escala mundial, un contexto favorable para los precios de las materias primas y, sobre todo, una mejora innegable de los fundamentales en varios países de este universo. “La mayoría de países emergentes se encuentra en un proceso de desinflación, lo que permite una rebaja de tipos por parte de los bancos centrales, mientras que la normalización gradual de la política de los bancos centrales, siempre y cuando se comunique y se entienda correctamente y se lleve a cabo por las razones adecuadas, no debería generar problemas para los mercados emergentes, que ahora parecen ser más resistentes”.

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