¿Sigue teniendo recorrido el high yield?


Un escenario de crecimiento económico en Estados Unidos que está mejorando, pero que sigue siendo débil, debería significar que los emisores de los bonos de alto rendimiento se comporten razonablemente bien a pesar de cualquier pequeño aumento en las rentabilidades de los bonos gubernamentales. Hay que tener en cuenta que el estrechamiento de los diferenciales que se necesita para compensar las subidas de tipos de interés que es probable que se produzcan en entornos de bajo crecimiento, sitúa aún a los diferenciales de crédito a unos niveles muy por encima de sus mínimos históricos. Del mismo modo, prevemos un escenario muy similar en Europa. En este caso, el menor crecimiento limitará las subidas de tipos, pero también se han producido ya importantes restricciones en el crédito que anticipan una potencial mejora del mismo.

La deuda corporativa emergente de baja calidad crediticia será la más beneficiada por la mejora de la economía mundial y la continua búsqueda de rentabilidad en lo que por desgracia seguirá siendo un entorno de baja rentabilidad. En el año 2013, los diferenciales de este sector del mercado de renta fija global de alto rendimiento se ampliaron hasta alcanzar niveles históricos en relación con su equivalente estadounidense, como consecuencia de los exagerados temores de los inversores sobre el impacto que el cese del programa de estímulos monetarios de la Reserva Federal podría tener sobre las economías emergentes. Por tanto, si los temores del mercado no se cumplen, este sector será el más beneficiado.

A lo largo de la curva de rating, favorecemos tanto los bonos B como CCC frente a los bonos de mayor calidad BB. Si bien es cierto que los bonos de larga duración serán probablemente los más vulnerables, la inusual pendiente de la curva de rendimientos de la deuda pública y de la deuda corporativa podría estar descontando ya una parte importante de dicha vulnerabilidad.

Por otro lado, creemos que el principal riesgo al que nos enfrentamos en el año 2014 está en la posibilidad de que el crecimiento vuelva a disminuir. Ello podría ocurrir si las principales economías decidieran mantener una austeridad fiscal excesivamente restrictiva, si el gasto de capital o de consumo no reaccionase de manera positiva al mantenimiento de la política monetaria expansiva o si se produjese un acontecimiento inesperado de carácter geopolítico.

En  resumen, en un previsible entorno de suave aceleración del ritmo de crecimiento registrado en los últimos años, pensamos que la reducción de los diferenciales de crédito podrá absorber lo que probablemente serán pequeños aumentos en las rentabilidades de los bonos gubernamentales. Los bonos de alto rendimiento deberían, por tanto, comportarse relativamente bien en este entorno, pero será fundamental llevar a cabo una buena selección de emisiones. Por ello, nuestro focus seguirá estando en el análisis fundamental y en la identificación de oportunidades en el mercado.

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