"Sigo manteniendo mis dudas respecto a la solvencia de España"


No cabe duda de que los comentarios de Mario Draghi alegando que haría "todo lo necesario para salvar el euro" están detrás de la caída de los tipos de interés experimentada por la deuda periférica de la eurozona en los últimos meses. De hecho, últimamente las rentabilidades de la deuda española a 5 y 10 años se sitúan en los niveles del cuarto trimestre de 2010. Sin embargo, según M&G Investments, los datos económicos de los países periféricos no apoyan esta recuperación. "Actualmente, los fundamentales económicos y las valoraciones avanzan rápidamente en direcciones opuestas", afirma Mike Riddell, gestor de renta fija de la firma británica.

En un artículo publicado en su blog, el experto recuerda que la ratio de deuda pública sobre PIB de un país depende básicamente de tres variables: la diferencia entre los costes de financiación de la deuda y el crecimiento nominal como porcentaje del PIB, el tamaño del déficit presupuestario y las variaciones en el ajuste deuda-déficit. En el caso de España, los costes de financiación (4% de media desde 2001) son bastante superiores a su tasa de crecimiento nominal (en sus perspectivas económicas, el FMI prevé una caída del PIB del 1,6% en 2013). Además, el déficit presupuestario ronda el 10% de media desde 2009 y es posible que sea necesario realizar nuevas recapitalizaciones bancarias.

En cuanto a este último punto, el analista de banca española de M&G Investments, Ed Felstead, considera que no es impensable que incluso algunos de los bancos que ya han sido recapitalizados por el Estado necesiten serlo nuevamente, a pesar de haber transferido sus activos y préstamos inmobiliarios más tóxicos a la Sareb. "Las ratios de préstamos morosos de los bancos ya ‘saneados’ siguen siendo elevadas y la generación de ingresos se mantiene baja debido a la reducción de los márgenes de beneficio. Si se produjera un mayor deterioro de préstamos no inmobiliarios, los bancos tendrán que hacer mayores provisiones, lo cual generará pérdidas, sin que haya forma de sustituir el capital perdido".

En este sentido, Riddell ve probable que dicho deterioro se produzca dada la frágil situación de la economía española, junto con el hecho de que las ventas de activos por parte de la Sareb ejercerán presión sobre los precios de los mismos y la posibilidad de que se introduzca una nueva legislación en materia de ejecuciones hipotecarias y las deudas en mora más favorable para los prestatarios.

Ante esta situación, Riddell se muestra muy pesimista sobre la solvencia de la economía española. "Sigo manteniendo mis dudas respecto a la solvencia de España donde, por insolvencia, me refiero a la situación en la que la ratio de deuda pública sobre el PIB aumenta de forma indefinida." Y añade: "como ya hemos visto en el caso de Grecia, la deuda soberana de la eurozona puede ser y será reestructurada si se considera que un país es insolvente y parece que España se dirige hacia esa situación".

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