Si yo fuera inversor


¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Es el gran dilema de muchos inversores. Y cuantos menos conocimientos, o eso que se llama “cultura financiera”, tienen mayor es el problema.

Pero hay que comenzar por el principio, no por el final como se hace en la mayoría de los casos.  Normalmente, se empieza por el final: “He hecho una inversión que me da más rentabilidad”, o  “me han ofrecido un producto que me han dicho que es muy seguro y rentable” (la industria financiera normalmente es lo que ofrece, muchos productos) y así se van haciendo las inversiones.

Este esquema nunca ha sido muy aconsejable, pero para las inversiones más simples podía valer en el pasado.

Hoy, las circunstancias de mercado y por los motivos que ya conocemos, ha cambiado radicalmente. El gran cambio se podría resumir en este concepto: El riesgo cero no existe.

Además hay otros cambios fundamentales:

- La complejidad de los productos financieros ha crecido sustancialmente. Y se venden como simples y sencillos productos que no lo son:

- Unos tipos de interés oficiales bajos.

- Búsqueda de mayor rentabilidad sin sopesar el binomio rentabilidad/riesgo.

Por eso, es bueno, antes de tomar ninguna decisión, empezar con algunas preguntas. Y vamos a poner algunos ejemplos de productos más simples a más complejos:

1.- Si hacemos un depósito bancario, pregúntese por qué es más rentable en una entidad que en otra. Y pregúntese si de verdad entiende cúal es el papel del Fondo de Garantía de Depósitos.

2.- Si compramos activos del mercado monetario, depósitos a corto plazo a través de fondos asegúrese quién es el emisor, su diversificación, etc.

3.- Si se compra renta fija a más largo plazo asegúrese de que entiende bien el riesgo de crédito, es decir, la capacidad que tiene el emisor del bono de devolverle su dinero y sus intereses, y el riesgo en cada momento de la curva de tipos. Y si lo hace a través de un fondo, hay que asumir la volatilidad, que en estos momentos es muy alta.

4.- Si no entiende bien qué es una preferente o subordinada (ahora desgraciadamente muchos lo han aprendido con lágrimas) no lo compre.

5.- Asegúrese de que entiende bien qué es un ETF, qué hay dentro, cuáles son sus riesgos, además de los teóricos subyacentes, como el del emisor y la gestión del mismo ETF.

6.- Pregunte qué es exactamente y cómo funciona un garantizado o un estructurado.

Y así podríamos hacer una lista interminable antes de llegar a las inversiones en renta variable, considerada por muchos inversores como el gran riesgo en la gestión de su patrimonio.

En resumen, ENTIENDA ANTES QUE NADA EL RIESGO REAL DE SU INVERSIÓN.

La situación de los mercados actualmente es tan compleja que, aunque sea difícil, hay que intentarlo. Su patrimonio se lo agradecerá. Y pregúnteselo más allá de las casas de rating, que han fallado y están fallando estrepitosamente.

Es la premisa indispensable para minimizar riesgo. Si yo fuera inversor, sería mi primera demanda a la industria ya que las entidades, en función de sus propias cuentas de resultados, son opacas en muchas ocasiones.

Pero hay analistas independientes que le ayudarán a tomar decisiones, a buscar lo más adecuado para sus intereses y le ayudarán a entender este complejo y convulso momento financiero.

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