Shock


Lo mejor de la semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso.

Y no, no por lo que ustedes se piensan. No podemos estar todo el rato hablando de él. Hoy nos cogemos vacaciones y nos vamos a la India, la tierra de los santones y del curry, la patria del yoga y del chai, pero no de la recaudación impositiva. Modi tenía un plan. Un plan secreto, algo inaudito en un país con tanta gente. El caso es que cuando la India amaneció el pasado 8 de noviembre se encontró con la prohibición de usar, salvo en gasolineras y en hospitales, los billetes de 500 y 1000 rupias, que en conjunto suponen el 86% del cash circulando por el país, unos 220.000 millones de dólares. Los billetes prohibidos deben ser ingresados en cuentas corrientes o pueden ser cambiados poco a poco.

La consecuencia es inevitable: las operaciones de cirugía estética se van a disparar (en un país que no lo necesita porque son todos y todas como guapetones). Aparte de eso, que no creemos que fuera la principal intención del Primer Ministro, Modi quiere atajar el problema de la economía en negro y el bajo nivel de recaudación impositiva, que está por debajo del 20% del PIB y a la cola de los niveles de otras economías emergentes como Brasil (35%), Turquía (29%) o Rusia (22%). Los comerciantes han puesto el grito en el cielo en una temporada tradicionalmente dada al gasto porque empiezan los bodorrios.

Pues nada, habrá que recurrir a la tradicional y práctica lista de bodas, donde tú puedes regalar un candelabro pero los novios pueden terminar comprando un jamón. O cambiarlo por oro, que pese a la corrección de las últimas semanas podría ser una buena oportunidad en previsión de un aumento de la demanda ahora que hay que redecorar la Casa Blanca.

Yellen también tiene un plan. Y los mercados lo saben y ella lo ha dejado claro con su “conveniencia de subir los tipos relativamente pronto”. Tan pronto como en tres semanas. El dólar y los mercados de bonos la estaban esperando tras el viraje del efecto Trump (ala, ya ha salido): la Trump-flation. Adiós a los temores de la deflación, que eso ya es viejo. Quizás por eso la primera visita del próximo presidente fue a Japón… “Dinos cómo, Donald, cómo”. “Simple, ser yo mismo: awesome, impressive, amazing..…”. Las elecciones de EEUU han servido de punto de inflexión de las grandes temáticas de riesgos e incertidumbres mientras amenaza un remake de los clásicos de hoy y de siempre: proteccionismo, guerra de divisas, populismos...

Así que del don´t the fight the Fed al don´t fight the Trump´s ilusion. Porque mientras asistimos a una sucesión de simulaciones del cómo será a partir de enero la política, el comercio, los mercados y el mundo en general, la política fiscal parece llegar al rescate de la monetaria. Y si lograra impulsar la economía real y aumentar la inflación, ¿qué mejor regalo para los anhelos de la Fed y volver recuperar el estilo tradicional para la normalización de la política monetaria?

Quien no tiene un plan es Theresa May. Habrá Brexit, será duro y se solicitará antes de mayo, se dice, pero el camino se antoja más complejo. El gobierno necesitaría 30.000 funcionarios más para lidiar con el asunto, según Deloitte. Y Toblerone, mucho Toblerone.

Buena semana

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