¿Será el quantitative easing un movimiento acertado?


Mientras que el Banco de Inglaterra fue el primer gran banco nacional en adoptar medidas de "quantitative easing" (imprimir moneda y ponerla en circulación) en la crisis actual, tanto Suiza como Estados Unidos han seguido sus pasos rápidamente. Otros bancos centrales también están encaminando sus pasos hacia esta inusual medida. La pregunta fundamental para los inversores es si funcionará.

El objetivo principal es restablecer el crecimiento económico, así que en cierta manera ésa es una clara base para evaluar la utilidad del quantitative easing. No obstante, eso conllevaría a preguntarse cuánto del resultado final se debe a esta medida por sí sola. La recuperación vendrá eventualmente como consecuencia de una combinación de políticas fiscales, monetarias y de regulación. Igualmente, sería desaconsejable apresurarse a juzgar la efectividad del estas medidas monetarias. En circunstancias normales, se necesitan varios meses o trimestres para que los cambios en los tipos de interés se dejen notar en la economía. Lo mismo ocurre con las medidas del quantitative easing.

En nuestra opinión, estas medidas tan sólo son capaces de crear el entorno necesario sobre el que una recuperación económica puede desarrollarse Un programa de compra de bonos gubernamentales debería ser capaz de bajar su rendimiento, su ratio sin riesgo. Eso asumiendo que se hace en una escala suficiente y que hay un deseo de vender bonos. Más allá de permitir bajar su ratio sin riesgo, la efectividad del quantitative easing será juzgada en cuanto a si los créditos vuelvan a fluir de nuevo, y en función de si el sistema financiero vuelve a sus actividades previas "normales". Así pues, es posible medir la efectividad del quantitative easing a través de los créditos ofrecidos por los principales bancos. Una relajación en los

estándares de los préstamos reflejaría que el acceso al crédito es más fácil y que los prestamistas están preparados para volver a prestar. Otro indicador importante será la reapertura de los componentes del mercado de crédito a nuevos emisores. Otra evidencia final será la expansión de las figuras de creación de dinero.

El siguiente paso en el proceso sería tener evidencias de que el aumento de la liquidez no estaba siendo escondido por los bancos, ni los negocios, ni las instituciones. La predisposición de los negocios hacia la inversión sería un signo de que el sistema está funcionando otra vez y que el crecimiento está preparado para comenzar. De la misma manera, algún signo de que las expectativas de inflación se están reduciendo sugeriría que no hay una crónica predisposición hacia la deflación ni la inflación en la recuperación eventual.

A grandes rasgos, debemos dar la bienvenida al uso de las medidas de quiantitative easing. Más cuando estas medidas se están ampliando no sólo a la compra de bonos gubernamentales, sino también de corporativos tanto en el Reino Unido como en otros países. Esto hará que sea un mecanismo mucho más efectivo. No obstante, es necesario repetir que es dificil ser categórico sobre la efectividad de esta política inusual. Es un proceso que debería crear las condiciones para la regeneración económica y fianciera. El resultado dependerá de otros factores, especialmente del deseo de prestar y de tomar prestado.

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