¿Será el 2017 el año de la renta variable europea?


TRIBUNA de André Themudo, miembro del equipo de ventas de BlackRock Iberia. Comentario patrocinado por BlackRock.

Nuestras previsiones para la renta variable europea son mucho más favorables este 2017 si las comparamos con las de los últimos años. La mejora en la economía global es ya una realidad, por lo que esperamos que el mercado se centre en los catalizadores fundamentales tras un 2016, a decir verdad, bastante temático. Es innegable que los fundamentales de la renta variable europea están mejorando; de hecho, pudimos observarlo perfectamente durante la época de resultados del último trimestre del año pasado, lo que provocó que el inversor europeo desafiase la aversión al riesgo.

El mercado europeo está protagonizando una tendencia más favorable en la revisión de los beneficios y todo parece indicar que continuará así durante el resto del año. Los márgenes están empezando a repuntar gracias a un sólido contexto macroeconómico, a una mejora en la capacidad de fijación de precios y a la recuperación global de la inversión en ciertos sectores. El crecimiento es generalizado y el repunte en el comercio y las exportaciones a escala mundial deberían dar un impulso al crecimiento del PIB en la zona del euro. Aunque consideramos que buena parte de estos datos son positivos, no podemos olvidar los riesgos que podrían salpicar a Europa, sobre todo en el plano político, aunque consideramos que algunos procesos electorales podrían convertirse en impulsores positivos del cambio. Prevemos que los inversores van a replantearse el perfil riesgo/remuneración y que aumentarán sus ponderaciones a esta clase de activos una vez que se disipe el riesgo político.

Es verdad que durante el año pasado, los inversores redujeron considerablemente sus posiciones en renta variable europea, en respuesta, en cierta medida, a los sobresaltos políticos. Muchos de ellos, además, estuvieron animados por los resultados de las encuestas realizadas a escala mundial que les alentaban a realizar posicionamientos infraponderados en el viejo continente. Las heridas del brexit y sus consecuencias aún no han cicatrizado. Los mercados continúan preocupados y observan con cautela las elecciones de este año en Europa, sobre todo en nuestro país vecino, Francia. A pesar de estas preocupaciones y de un 2016 algo complicado, consideramos que este año representa una oportunidad para los inversores a largo plazo para beneficiarse de cualquier tipo de volatilidad a corto plazo.

Desde la segunda mitad del año, vimos como el crecimiento europeo se reforzó de manera constante y ahora empieza a verse impulsado por el repunte inesperado del comercio mundial. Si bien desde un nivel reducido, la actividad económica de Francia se ha recuperado hasta situarse junto a Alemania y España como motores del crecimiento. Además, los últimos datos económicos de Italia son otra noticia positiva ya que reflejan una ligera mejoría tras varios meses con cierta preocupación. El índice PMI compuesto de la zona del euro se ha acelerado en los últimos meses hasta alcanzar su nivel máximo de los últimos seis años y la expansión está ganando fuelle en todas las regiones.

Lo más positivo para la renta variable en lo que va de año ha sido el cambio de rumbo en las revisiones de los beneficios, que han alcanzado el nivel más alto de los últimos cinco años. Esta vez, la mejora de los beneficios responde al incremento en las ventas, más que a las iniciativas de racionalización y ahorro de costes.

Creemos que las valoraciones de la renta variable del viejo continente siguen siendo interesantes en comparación con las de otros mercados desarrollados. Seguimos pensando que Europa representa un argumento de inversión de valor, dado que cuenta con unos precios más asequibles que otras regiones y clases de activos, y se encuentra por detrás de Estados Unidos en cuanto a beneficios y márgenes. En este sentido, y a modo de resumen, nos gustaría hacer dos pequeñas observaciones que reflejan claramente que el 2017 podría ser el año de la renta variable europea:

  1. A día de hoy, las valoraciones en Europa siguen siendo inferiores a las de Estados Unidos, a pesar de que el mercado de renta variable estadounidense tiene una composición distinta. Por tanto, pensamos que, en términos relativos, Europa sigue ofreciendo valoraciones más atractivas.
  2. En cuanto a los rendimientos, existe una clara desconexión entre las valoraciones implícitas derivadas de la rentabilidad por dividendo frente al rendimiento de los bonos.
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