“Ser contrarios significa ahora invertir en Europa y en los grandes bancos”


A la hora de hablar de fondos flexibles, las comparaciones con el fondo Carmignac Patrimoine, el producto insignia de la casa francesa, son inevitables. Pero desde la también entidad gala Rothschild, centrada en la gestión de activos y en las actividades de banca privada, tienen claro que su fondo Elan Club, mucho más antiguo que el de su competidor y recientemente registrado en España, es una clara alternativa al mismo por su enfoque fundamental y centrado en la competitividad de las compañías, pero sobre todo por la esencia “contraria” que define su proceso de inversión, lo que le ha permitido generar retornos del 9% anuales desde 2003 con una fuerte crisis de por medio y con menor volatilidad que sus competidores. “Nuestro carácter y ADN es ser contrarios”, comenta Philippe Chaumel, socio y cogestor del fondo Elan Club de Rothschild & Cie Gestion, una forma de gestión que actualmente se traduce en invertir en Europa, “un lugar donde hay que estar”, y sobre todo en los grandes bancos, aunque en sus apuestas no figuran, de momento, los españoles.

Esa filosofía es, de hecho, la que determina una asignación de activos totalmente distinta a la de Carmignac, posicionado en emergentes y materias primas, y por eso se trata de fondos complementarios incluso para ayudar a diversificar las carteras ante su nula correlación o incluso negativa. De hecho, Carmignac es un jugador más de momentum y Rothchild más fundamental, sin esperar a la tendencia. "Compramos antes del suelo de mercado y vendemos antes de llegar al techo, frente a otras firmas que compran tras el suelo de mercado y venden tras sus máximos”, comenta Chaumel, añadiendo que son además muy cuidadosos haciendo el asset allocation porque han de ver cómo se pueden comportar los activos en las diferentes fases de mercado. Y porque obtienen retornos tanto de la asignación de activos como del stock picking y del mercado de bonos. “Somos flexibles pero no tratamos de captar los pequeños movimientos de mercado”, resume.

Actualmente el fondo, que puede invertir en acciones entre un 20% y un 80% del patrimonio –frente al entre 0% y 50% del Patrimoine-, está al máximo, en torno al 80%, debido a las oportunidades que los gestores ven en el mercado, sobre todo europeo. “El mercado no está teniendo en cuenta que hay grandes compañías con muy buena salud y que están mejorando sus beneficios, en un momento similar al de los últimos años 90, lo que supone una mejora estructural de su rentabilidad”, comenta. De hecho, éste es el factor clave, el crecimiento de los beneficios y la competitividad, más que los volúmenes de ventas o los ingresos brutos que después no se traducen en ganancias para el accionista. Así, el fondo busca la convexidad en cada inverso, invirtiendo en títulos o zonas geográficas que tienen un potencial de subida importante y un potencial de caída limitado.

La historia de inflación: para 2012

El fondo estuvo invertido de forma muy cauta, por debajo del 50% -en torno al 40%- desde 2006 hasta finales del 2008, momento en el que superó esa cifra, hasta terminar 2009 con una inversión en acciones de en torno al 70%, y en 2010 se situó en máximos, niveles que mantiene actualmente. “Vemos 2011 lleno de oportunidades. Si la recuperación sigue su curso tanto en el mundo desarrollado como en el emergente podríamos sufrir una mayor inflación y subidas de tipos de interés pero ésa no es una historia para este año, sino para 2012”, comenta.

Las apuestas se centran en un mercado europeo que pocos quieren aún, gracias a sus beneficios y a su alta prima que, en caso de problemas de deuda soberana o en Oriente Medio, garantizan la estabilidad y la resistencia. En los últimos meses han vendido firmas industriales, de distribución y consumo, que fueron muy bien el año pasado, para posicionarse en financieras, grandes bancos que darán mayores retornos de lo que espera el mercado y con la capacidad de trasladar sus costes a los clientes.

Pero los grandes bancos españoles, al contrario que otros como Société Génerále, BNP Paribas o Intesa Sanpaoplo, no figuran en su cartera. La razón es que, a pesar de su buena gestión, track record y capacidad de ganar cuota de mercado, están caros, especialmente Santander. “No estamos dispuestos a pagar la exposición a Latinoamérica al precio actual, pero si hay una corrección en ese mercado que lleve a una bajada en el precio del banco, podríamos incluirlo en cartera”, comenta.

Tres clases de fondos flexibles

Para él, hay tres clases de fondos flexibles: los que lo son de una semana para otra (se comportan bien en tendencias de larga duración pero no en contextos de fuerte volatilidad); los que tienen un sesgo estructural agresivo o defensivo (se comportan bien en función del ciclo alcista o bajista) y por último, los que pueden obtener rentabilidad en ambas fases, creando valor a través de la asignación de activos. “En Francia sólo el 6% de los fondos flexibles suben más en los momentos alcistas de lo que sufren en los bajistas”, comenta. Su fondo, enmarcado en este tercer grupo, cuenta con la convexidad como arma para protegerse en momentos adversos. Así, en 2008 cayó el 14% debido a una exposición demasiado temprana al crédito, lo que costó un 7% de rentabilidad, si bien les permitió subir al menos un 15% del 35% de subida del año 2009.

Rothchild & Cie Gestion desembarca en España

Elan Club nació hace 20 años como una especie de club para clientes privados, pero en 2003 se decidió su apertura al público, con un nuevo equipo. “Queríamos tener track record antes de su comercialización y por eso no lo abrimos de verdad hasta hace algo más de dos años”, explica Chaumel, que cogestiona el fondo junto a Didier Bouvignies. La gestora no empezó tampoco su comercialización internacional hasta el año pasado, cuando abrieron oficina en Zurich. Desde París, se encargan del mercado español y tienen previsto registrar aquí 6 de sus fondos insignia; de momento, han registrado el Elan Club. “Tenemos productos con buena rentabilidad, como el Elan Club, del 9% anual, que encajan en la demanda del inversor español y podrán hacer competencia a los depósitos”, comenta Philippe Louisadat, responsable de distribución de Rothschild & Cie Gestion para España y Francia. El experto cree que el nombre de su compañía también resulta de ayuda para generar confianza entre asesores y banqueros privados.

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