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Señales de estrés que está mandando la renta fija


Es difícil despegar la mirada de las caídas en las bolsas. No todos los días se viven correcciones de más del 5% de manera generalizada y en una única sesión. Concretamente, desde las jornadas en plena crisis de 2008. Pero en medio de todo el caos, también están pasando cosas en la renta fija. Áreas que nos ejemplifican hasta cuánto están dispuestos a pagar los inversores por refugiarse en deuda. También nichos que demuestran que en la renta fija también se puede perder dinero.

Empezando por el primer punto, la vuelta al sentimiento bajista cotiza en la deuda gubernamental estadounidense. Tal es así que toda la curva del Tesoro americano está por debajo del 1%. Incluso la emisión a 30 años.

Desde Legg Mason y DWS compartían el viernes varios gráficos que muestran lo brusco que ha sido la caída. E incluso son cifras del 3 de marzo que se han quedado  desactualizadas con el movimiento de estos días.

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“La incertidumbre que está reflejando la curva de tipos es el cambio dramático de la economía global y la inminencia de una recesión global, que claramente viene por el coronavirus de China”, explica Philippe Waechter, jefe de investigación económica de Ostrum AM (Natixis IM).

Al final todo este movimiento se explica porque el Tesoro americano sigue siendo el activo predilecto para aportar un salvavidas a las carteras. Así lo han reiterado estos días gestoras como BlackRock. Dicho lo cual, hay que vigilar los niveles a los que está llegando. “Somos conscientes de que el Tesoro está desempeñando su papel en momentos de alta incertidumbre, pero vemos riesgos de que su efecto como amortiguador mengue”, afirman desde la gestora americana. También coincide en señalarlo Michael Strobaek, directo de inversiones global de Credit Suisse: “Los niveles actuales muestran una búsqueda repentina de activos refugio. Parecerían sostenibles en el largo plazo solo si el resultado de todo esto es deflacionario, algo que no creemos que ocurra”. Vaticinan que esa fuerte caída en los yields de los bonos globales se revierta a la que las medidas de contención y políticas económicas muestren sus frutos.

Ojo a lo que está pasando en el mercado de high yield americano

También está la cara negativa del mercado de deuda. Como bien recalcan desde el equipo de renta fija de Franklin Templeton en su blog, los spreads de las emisiones high yield estadounidenses se han ensanchado significativamente los últimos días, hasta niveles de principios de 2016. Y prevén que esa apertura de los diferenciales siga, como resultado de shocks negativos simultáneos en la demanda y la oferta.

Es el punto crítico que también destacan Esty Dwek, responsable global de la estrategia de mercados de Natixis IM y Paul O’Connor, responsable del equipo de multiactivo del Reino Unido de Janus Henderson. ¿Por qué? Pues como recuerdan desde Franklin Templeton, el de energía es el sector más grande del mercado de high yield americano, con un peso del 11,5% en el índice BAML High Yield index.

Y las gestoras no descartan que se expanda a otros sectores del segmento de deuda high yield. Dicho lo cual, hay que recordar que estas partes de una posición de fortaleza en el balance dado el periodo de desapalancamiento de los últimos años. “Así que deberían ser capaces de aguantar un trimestre o dos de acceso limitado a los mercados de capitales y beneficios operativos deprimidos”, afirman desde Franklin Templeton.

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