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Seleccionar un buen activo permite llegar al destino


TRIBUNA de Alfredo Nieto, gestor de Inversiones de Banca Privada de Ibercaja.

Al igual que los aviones sufren numerosas rachas de viento a lo largo de la vida útil de sus aparatos, los mercados financieros lo sufren de manera idéntica, y ese viento viene expresado en un fenómeno llamado volatilidad que afecta de manera asimétrica a cada uno de los activos de los mercados. 

A pesar de que por desgracia hay episodios ineludibles en la historia de la aviación, de la misma manera sucede en los mercados bursátiles, como en el caso de Lehman Brothers. Tanto los viajes de avión como los mercados financieros, en el caso de que funcionen con independencia de factores no vinculados al mercado (por ejemplo, guerras bélicas, epidemias, etc) ofrecen llegar a su destino y por tanto en el largo plazo un crecimiento en el saldo de sus participantes, es decir, una rentabilidad positiva en sus inversiones.

Efectuando una comparativa, podemos confirmar que las catástrofes aéreas sucedidas a lo largo de la historia y las quiebras en los mercados suponen hechos aislados, aunque con fatales consecuencias. Por esta razón, podemos afirmar que a largo plazo podríamos confirmar que el mercado crece y que la gran mayoría de los aviones terminan sus viajes de manera satisfactoria, pero existiendo la posibilidad de que haya turbulencias en el mismo.

Con esto me gustaría concluir que si un pasajero o inversor desea llegar a su destino o a una rentabilidad en sus inversiones, en condiciones normales lo obtendrá, pero cabe la posibilidad de que para obtener su deseo pueda tener turbulencias. Por lo que, al igual que estaremos más seguros y cómodos viajando en determinadas compañías aéreas, también debemos de invertir en aquella cartera con la que nos sintamos más cómodos (siempre acorde a nuestro perfil de inversión) ya sea por diversificación geográfica, sectorial o mediante la selección de compañías con tasas de crecimiento positivas; pues en todo caso deberemos de invertir en compañías de calidad y con crecimientos sostenibles en el tiempo.

Y por último, al igual que al montarnos en un avión, recibimos un saludo y unas instrucciones de cara al vuelo ante posibles turbulencias, en materia de inversión debemos estar acompañados de un buen asesor que nos proponga inversiones acorde a nuestro perfil de riesgo y horizonte temporal.

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