Seis argumentos a favor de la renta variable europea


Recientemente, la renta variable europea ha experimentado una pequeña recuperación pero creemos que todavía puede seguir mejorando durante 2011. Analicemos las seis razones principales por las que la renta variable europea resulta tan atractiva este año.

Europa es mucho más que su periferia

La crisis de la deuda soberana de 2010 tuvo un fuerte impacto en la percepción de los inversores internacionales con respecto a Europa. No obstante, a menudo se ha exagerado la importancia relativa de los países “periféricos” sobre la tasa de crecimiento global de la región. De hecho, existen notables diferencias entre el ritmo de crecimiento que ofrecen los distintos países. Los cinco más importantes en términos de crecimiento del PIB (Suecia, Noruega, Suiza, Alemania y Reino Unido) representan el 40% del PIB de Europa, mientras que los cinco últimos (Grecia, Portugal, España, Italia e Irlanda) sólo suponen el 25%. Y sin embargo, aunque los mercados de bonos reflejan tales diferencias, como demuestran los spreads de los distintos bonos europeos frente a los Bunds alemanes, el mercado europeo de renta variable se ha descontado de forma global.

El crecimiento europeo depende de las exportaciones y refleja el crecimiento global

Pudiera afirmarse que uno de los resultados favorables de la crisis de la deuda soberana europea fue que elEuro cedió terreno frente a la mayoría de las divisas. Un Euro más débil no sólo permite impulsar el crecimiento de las compañías exportadoras, sino también la rentabilidad por acción de las compañías que operan fuera de Europa. Las cifras de Eurostat muestran que entre 2009 y 2010 las exportaciones fueron, con diferencia, lo que más contribuyó al PIB europeo.

Invertir en compañías europeas no solo le brinda a uno el acceso al crecimiento europeo, sino también la exposición al crecimiento global, ya que muchas de esas compañías son líderes en los mercados globales. Hemos identificado unas 60 compañías europeas que pueden considerarse líderes mundiales en sus mercados. Entre ellas no solo se figuran los consabidos fabricantes alemanes de automóviles o los valores franceses e italianos de bienes de lujo, sino también empresas de sectores tales como los de diálisis, minería, finanzas y bienes de equipo. De hecho, aproximadamente el 40% de las ventas de las compañías europeas de gran capitalización se llevan a cabo fuera de este continente. Resumiendo: al invertir en valores europeos, los inversores también tienen exposición al crecimiento global.

Mayor exposición al crecimiento de los mercados emergentes

Tras haber experimentado un crecimiento limitado en sus mercados locales durante años, las compañías europeas llevan tiempo buscando crecimiento más allá de sus fronteras. En la actualidad, cuentan con la mayor exposición, de entre toda la renta variable del mundo desarrollado, al crecimiento de los mercados emergentes.

Las actividades de las empresas europeas fuera de sus mercados locales sorprenden especialmente cuando analizamos su penetración en los mercados emergentes. Es muy probable que las economías emergentes sigan ofreciendo un crecimiento del PIB nominal que triplique al de los países desarrollados, y es seguro que esta gran diferencia en términos de crecimiento se mantenga durante algún tiempo. Aun así, hay valores de los mercados emergentes que son más caros que los de las compañías más sólidas con sede en Europa. El siguiente gráfico muestra el porcentaje de las ventas que se derivan de los mercados internacionales y, en particular de los mercados emergentes. Resulta chocante ver que un porcentaje muy alto de los ingresos de las compañías europeas procede de las regiones emergentes. Quizás la razón resida en el legado de su pasado colonial, pero también es, en gran medida, la consecuencia de tener que buscar crecimiento dondequiera que pueda encontrarse.

La renta variable europea está barata

En términos relativos, los valores europeos están baratos en comparación con otros tipos de activos. Esto es evidentemente cierto si se comparan con los bonos, pero también si se hace lo propio con la renta variable estadounidense, japonesa y de los mercados emergentes.

La valoración de las acciones europeas, excluyendo el Reino Unido, con un PER de alrededor de 11, es baja si se compara con la de otros mercados de renta variable. De manera similar, las británicas tuvieron de media un PER de 10 durante 2011. Por otro lado, se encuentran los valores japoneses (con 14) y los norteamericanos y de Asia-Pacífico (con 13). Además, en términos de valor contable, los de la Europa continental están también baratos y, de hecho, se sitúan en la parte inferior de los gráficos de comparación globales.

Resulta importante destacar que aunque presenten unos valores tan bajos, esto no se debe a que se espere que estas compañías tengan un crecimiento reducido. Un análisis del crecimiento del PER en 2011 muestra que las compañías europeas tienen una buena salud y ya vienen disfrutando de un buen crecimiento. Y tampoco es responsable del descuento en su valoración el sesgo por sector de los índices europeos. Si se comparan con empresas semejantes globales de cada sector, sorprende que las compañías europeas estén tan infravaloradas.

Las empresas europeas gozan de una excelente salud

Las empresas europeas no sólo están teniendo una excelente rentabilidad, sino que muchas de ellas disponen de unos niveles de efectivo bastante elevados, pese a la crisis. Esta liquidez puede emplearse para reducir su deuda, realizar mayores gastos de capital, aumentar sus dividendos o para recomprar valores. Algunos analistas han establecido previsiones de capex en la renta variable de los mercados desarrollados como sumamente buenas. Las compañías ven crecer sus beneficios y se sienten cada vez más optimistas sobre el futuro.

En nuestra opinión, el crecimiento de los beneficios por acción de las empresas europeas es claramente sostenible para 2011 y esperamos que sea del 14,8%. Aunque se trata de un buen dato, supondría una cierta desaceleración con respecto a 2010 dado que las cifras de este año sufrieron una marcada desviación tras la crisis financiera. No obstante, la rentabilidad debería alcanzar nuevos máximos durante 2011, una excelente noticia para los accionistas. En términos absolutos, los beneficios de las compañías europeas están experimentando actualmente una recuperación sólida y sostenible. La razón es que muchas compañías han reducido significativamente su apalancamiento financiero, pero han aumentado el operativo.

El pago de dividendos debería mejorar

Teniendo en cuenta la fortaleza de los balances generales corporativos y la importante generación de free cash flow que estamos contemplando, esperamos que las compañías europeas comiencen a aumentar sus dividendos. Ya he escrito previamente* sobre lo atractivos que resultan para los inversores los valores que reparten grandes dividendos, y en este momento la renta variable europea se ha erigido como campeona en esta faceta.

En febrero de 2011, Europa contaba con la mayor rentabilidad por dividendos del mundo, prácticamente duplicando el nivel de Norteamérica. Además, los analistas prevén un crecimiento de dos dígitos de los dividendos en esta región durante el próximo ejercicio. Unos dividendos tan elevados resultan muy atractivos en medio de un entorno de baja rentabilidad como el actual. Enn la actualidad muchas empresas europeas están ofreciendo una rentabilidad superior por su renta variable que por sus bonos corporativos, algo que podemos considerar bastante excepcional. Por ello, algunas casas de inversión describen la renta variable europea como “más segura que los bonos”, especialmente en aquellos casos en los que su rentabilidad por dividendos sea superior a la de los bonos del Estado y el spread de los CDS sea inferior al de su gobierno correspondiente.

Ya hemos observado claras muestras de que el viento está soplando a favor de la renta variable europea. A finales de 2010, al reducirse el impacto de la crisis de la deuda, el precio de las acciones europeas comenzó a recuperarse y a ofrecer una rentabilidad que estaba más a la par con la mejora en sus beneficios. En cualquier caso, creemos que todavía sigue habiendo margen de mejora dadas sus atractivas valoraciones y las noticias cada vez más positivas sobre sus ganancias y beneficios.

Michael Gordon, CIO de Renta Variable de BNP Paribas IP

 

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