¿Se mantendrá en el tiempo la asignación a renta fija europea de corta duración?


TRIBUNA de André Themudo, miembro del equipo de ventas de BlackRock de Iberia. Comentario patrocinado por BlackRock.

En Europa, los buenos resultados empresariales de los últimos meses y la paulatina desaparición de los riesgos políticos, junto con el final inminente de la política de estímulo del Banco Central Europeo, han fomentado un cambio en la asignación de activos hacia posicionamientos de menor duración en el marco de las inversiones en renta fija. Ante este contexto, analizamos cómo los inversores pueden sacar buenos rendimientos de la renta fija europea y capear las turbulencias de mercado de hoy en día.

Como sabemos, los tipos de interés en Europa se sitúan en niveles reducidos o incluso negativos, y esperamos que empiecen a normalizarse en los próximos años. Como consecuencia de las crecientes expectativas de que los tipos empiecen a subir relativamente pronto, la atención se empieza a centrar en la importancia de la duración y en si los inversores en bonos europeos deberían empezar a avanzar en la curva de la renta fija en euros. En nuestra opinión, depende.

Por ejemplo, en deuda pública alemana, consideramos que el mercado está caro y estamos posicionados de forma defensiva. Respecto a la deuda pública francesa, creemos que el mercado estaba exagerando los riesgos y por ello, aumentamos nuestra duración en estos títulos antes de las elecciones del pasado 7 de mayo. En los países periféricos de la zona del euro, nuestra opinión es aún más heterogénea. Los riesgos que se avecinan en Europa (principalmente políticos, aunque no exclusivamente) seguirán generando dinámicas muy diferentes que no se engloban en las mismas categorías en términos de posicionamiento y creación de valor, de ahí la importancia de la gestión activa.

Soluciones de gestión activa como el BGF Euro Bond Fund pueden añadir valor, ya que permiten una gestión flexible. De este modo el inversor evita estar atrapado en exposiciones que no ofrecen buenas oportunidades de rentabilidad /riesgo.

Si analizamos la deuda corporativa en euros, creemos que los diferenciales de los títulos con calificación investment grade siguen ofreciendo una compensación adecuada, dado que esta sigue siendo algo superior en general que su media a largo plazo. No obstante, este hecho enmascara una importante divergencia entre nuestra visión sobre la deuda corporativa de sectores ajenos al financiero (debido al riesgo de las operaciones de fusiones y adquisiciones), donde mantenemos una posición defensiva con el BGF Euro Corporate Bond Fund, y la deuda corporativa del sector financiero, donde estamos sobreponderados debido a la disipación de los obstáculos normativos, el efecto positivo de la mejora económica sobre los beneficios y el potencial de una subida de los tipos. De hecho, observamos por ejemplo más valor en el capital de los bancos europeos, donde los niveles más bajos de la estructura de capital ofrecen un rendimiento entre el 3%-6% y los inversores en el sector de las aseguradoras europeas obtienen un rendimiento similar.

En los sectores no financieros, seguimos identificando valor en la deuda corporativa híbrida, que ofrece una compensación del 2%-4%. En nuestra opinión, a pesar de que fuera de Europa los rendimientos son más elevados, actualmente no tiene sentido que los inversores europeos recurran a la renta fija estadounidense y paguen un 2% anual para cubrir la divisa, lo que termina arrojando una rentabilidad 40 puntos básicos inferior a la que se obtiene en euros. Por este motivo, algunos clientes estadounidenses —e incluso europeos— se han posicionado de forma inversa y han iniciado posiciones en renta fija en euros, obteniendo así un rendimiento aceptable en comparación con los activos en dólares tras la ventaja de la cobertura.

Nuestro objetivo, como es habitual desde hace casi 30 años, es seguir brindando a nuestros clientes una gama completa y diversificada de productos, y no solamente enfocarnos en si es de gestión activa o pasiva, sino que además, buscamos ofrecer productos que abarquen diferentes opciones en la duración, desde reducidas hasta estrategias mixtas conservadoras. De esta forma, los clientes puedan lograr el perfil de duración y riesgo que buscan a través de un único producto o incluso la combinación de varios y así cumplir con sus objetivos de inversión.

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