¿Se encuentra la renta variable mundial a las puertas de un mercado bajista?


TRIBUNA de Manuel Arroyo, director de Estrategia de J.P.Morgan AM para Iberia. Comentario patrocinado por J.P.Morgan AM.

Los inversores en renta variable han disfrutado de sólidas rentabilidades en la primera mitad de este ejercicio y vienen obteniendo fantásticos resultados desde el punto más bajo de la crisis financiera en marzo de 2009. Ahora, cabe preguntarse si es el momento de asegurar esas ganancias a modo de preparación para el siguiente ciclo de mercado bajista.

Las tendencias de mercado bajistas son casi siempre un efecto de las recesiones y, aunque creemos que la probabilidad de que tenga lugar un fenómeno de este tipo en los próximos tres años es actualmente superior al 50% y va en aumento, las posibilidades de que se produzca en los próximos doce meses permanecen en niveles inferiores al 20%.

Esto no quiere decir que los mercados no vayan a experimentar cierta volatilidad durante el verano: la renta variable no asciende en línea recta y, de hecho, las bolsas experimentan ligeros retrocesos en algún momento todos los años. El anuncio de reducción del programa de expansión cuantitativa (QE) de la Reserva Federal estadounidense, sumado a medidas similares por parte del BCE y a una ralentización del crecimiento de China en respuesta a los ajustes aplicados en el país, bien podrían ser la causa de la regresión de este año.

Sin embargo, estos retrocesos interanuales relativamente pequeños en los mercados de renta variable son completamente imposibles de prever. Partiendo de esta base, aunque no descartamos la posibilidad de que se produzca más volatilidad en la segunda mitad del ejercicio, mantenemos nuestra convicción de que la buena salud de la economía mundial continuará impulsando las ventas y las ganancias, dos factores que deberían prestar apoyo a las bolsas en los próximos doce meses.

Habida cuenta de que los próximos movimientos de los bancos centrales implicarán probablemente un ajuste, y no una expansión, de la política monetaria, aún parece demasiado pronto para que los inversores opten por posiciones infraponderadas en renta variable y busquen refugio mediante sobreponderaciones en bonos gubernamentales y duración.

Por tanto, nos decantamos de momento por una sobreponderación amplia y diversificada en renta variable en detrimento de los títulos de deuda gubernamental. No obstante, somos conscientes tanto de la posibilidad de que la volatilidad se intensifique en la segunda mitad del año como del hecho de que estamos entrando en la fase tardía del ciclo económico estadounidense. En cualquier caso, aunque es probable que en los próximos tres años sea necesario reducir el riesgo de renta variable hasta adoptar posiciones infraponderadas, ese momento no ha llegado aún.

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