Schroders y Fisch AM apuestan por el despegue de las emisiones asiáticas en convertibles


A la vista de la consolidación de la inflación mundial y los crecientes tipos de interés, Schroders considera que la inversión en bonos convertibles es cada vez más interesante por sus atractivas valoraciones, la ampliación del universo de inversión, su reducida exposición a los tipos de interés y su baja correlación con otras clases de activos. Dado el aumento de la presión sobre los rendimientos de la deuda pública en países desarrollados y en desarrollo, la reducida sensibilidad de los bonos convertibles ante el aumento de los costes de financiación y la baja correlación con la renta fija deberían elevar el atractivo de esta clase de activos. Asimismo, las subidas de los tipos de interés también abaratan la financiación para las empresas que utilizan bonos convertibles, ya que pagan cupones menores que los bonos normales. Por lo tanto, considera que podría aumentar la oferta de bonos convertibles entre los próximos tres o seis meses, lo que incrementará la liquidez y ofrecerá una gama más amplia de oportunidades de inversión, especialmente en Asia.

Los bonos convertibles asiáticos se caracterizan por un marcado sesgo de crecimiento y un elevado peso de los activos reales (materias primas, agricultura, inmuebles, oro, metales, etc.). Además, han registrado una buena evolución en un entorno de tendencias bajistas en las bolsas de la región. Por ello, continúan siendo un tipo de activo atractivo y una excelente forma de obtener una exposición al crecimiento asiático a largo plazo. Ello se debe a los bajos niveles de volatilidad, las atractivas valoraciones y los niveles de deuda relativamente bajos.

Schroders y su socio para las inversiones en deuda convertible Fisch Asset Management gestionan actualmente 1.650 millones de dólares en dos fondos, el Schroder ISF Asian Convertible Bond y Schroder ISF Global Convertible Bond. Ambos fondos han celebrado recientemente su tercer aniversario con unas rentabilidades del 9,4% y el 9,5% a un año, y del 9,8% y el 10,9% a tres años, respectivamente.

“Parece que la reciente inestabilidad geopolítica y la consiguiente volatilidad elevarán el atractivo de los bonos convertibles a medida que aumente el valor de las opciones. De igual modo, si la situación geopolítica continúa impulsando los precios del petróleo, la inflación también podría convertirse en un problema en los países desarrollados”, comenta Kurt Fisch, director general de Fisch Asset Management. Y de hecho, los bonos convertibles tienen poca sensibilidad a las subidas de los tipos de interés y ofrecen exposición a empresas de elevado crecimiento pero con una estructura defensiva, es decir, protegen frente a caídas del mercado y, al mismo tiempo, ofrecen una exposición al potencial alcista de las bolsas. Algo que los convierte, según Fisch, en una buena forma de beneficiarse del crecimiento a largo plazo de China.

“Actualmente, apostamos por valores financieros y tecnológicos, así como por los mercados desarrollados, ya que en nuestra opinión su crecimiento ha sido infravalorado, los beneficios de sus empresas mejorarán y las valoraciones son razonables. Las regiones que preferimos son América y Europa menos Reino Unido”, apostilla.

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