Schroders se refugia en el dólar y reduce su exposición a renta variable emergente


Las incertidumbres económicas han traído cambios en el asset allocation de la Schroders. Si bien siguen apostando por la renta variable y el mercado de crédito (en ambos casos, tanto firmas con grado de inversión como high yield), continúan con la estrategia de reducción de riesgos con la que comenzaron el año, según explica Keith Wade, economista jefe de Schroders. Y lo hacen mediante dos vías.

Las incertidumbres económicas han traído cambios en el asset allocation de la Schroders. Si bien siguen apostando por la renta variable y el mercado de crédito (en ambos casos, tanto firmas con grado de inversión como high yield), continúan con la estrategia de reducción de riesgos con la que comenzaron el año, según explica Keith Wade, economista jefe de Schroders. Y lo hacen mediante dos vías.



En primer lugar, posicionándose largos con el dólar estadounidense, que tiende a subir en épocas de crisis debido a su condición de activo refugio, una decisión que ha dado buenos resultados hasta el momento. Como segunda estrategia, la gestora ha estado reduciendo exposición en renta variable emergente. “Aunque a largo plazo somos positivos, creemos que vamos a ver una pronta corrección porque el mercado espera que las autoridades controlen la inflación antes de volver a invertir en la región”, asegura Wade. De hecho, el encarecimiento de las materias primas y, en el caso de China, los créditos récord de 2009, obligarán a vigilar esta variable.



Además, los países desarrollados tendrán que enfrentarse a una progresiva retirada de los estímulos económicos gubernamentales en un contexto de frágil recuperación económica que impide descartar la vuelta a la recesión en países como Reino Unido, donde la economía apenas creció en el cuarto trimestre. Así, en EEUU la Fed pondrá fin a sus programas para apoyar el crecimiento y proveer de liquidez a los mercados a finales de marzo, si bien las dudas sobre la consistencia de la recuperación obligarán a retrasar la subida de tipos hasta septiembre o incluso hasta 2011.



Al otro lado del Atlántico, el Banco Central Europeo mantendrá los tipos de momento, mostrando reticencias a subirlos cuando arrecian los problemas fiscales en varios países. Grecia tendrá que ajustar su política fiscal mucho más rápida y agresivamente de lo esperado y, aunque es una pequeña parte de la Unión Europa, existen riesgos de que otras economías, como la española o la portuguesa, afronten problemas similares. Una realidad que obligará también a las economías más grandes a ajustar sus políticas. Según Wade, la cuestión es hasta dónde llegará este problema y si las mayores economías se verán afectadas, como Reino Unido, cuyo déficit con respecto al PIB es ya de doble dígito.

Empresas