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Sasha Evers (BNY Mellon IM): “Trabajar desde casa no es el nirvana. Hay aspectos positivos y negativos”


Hay pocos responsables de gestoras internacionales en España que puedan decir que han vivido las tres grandes crisis de mercado que, por ahora, nos ha dejado el siglo XXI: la tecnológica (2000-2001), la financiera (2008) y la del coronavirus. En realidad, se pueden contar con una mano y sobrarían dedos. Uno de ellos es Sasha Evers, director de BNY Mellon Investment Management para Iberia desde hace más de 20 años, quien en una entrevista con FundsPeople asegura que, aunque los tiempos cambian, las preocupaciones y patrones de comportamiento de los inversores siguen siendo los mismos.

“Esta crisis no está siendo distinta en cuanto a las demandas de los inversores. A los clientes les preocupa la liquidez de los fondos y la solvencia y robustez de las carteras. Para satisfacer sus necesidades de información requieren de un interlocutor que pueda resolver sus dudas, que le aporte valor en las conversaciones y le ofrezca toda la documentación de una forma concisa, yendo al grano, sin que se les entretenga con cuestiones que no necesiten o requieran. No veo que existan tantas diferencias con las crisis anteriores”, señala el responsable de la firma americana para España, Portugal y Latinoamérica.

Esto Evers lo ve como un claro punto a favor, que supone una clara diferencia con respecto a otras entidades. “Ralph Elder, Ulla Llama, Carsten Hinner y yo, miembros del equipo comercial de la gestora que está más en contacto con los clientes, tenemos una experiencia media de 18 años en la industria desempeñando esta labor de servicio al intermediario financiero. Esto es una clara ventaja. Si estás tratando con un cliente y no has vivido otras crisis es posible que te coja menos preparado para saber lo que te va a requerir y cómo debes ofrecerle lo que te pide para cubrir sus demandas de la forma más adecuada”.

Aspectos positivos y negativos del teletrabajo

La singularidad de esta crisis está en seguir prestando un buen servicio sorteando las incomodidades de lo que en el mundo anglosajón definen como “el gran confinamiento”. Y ahí Evers no es de la escuela de que trabajar desde casa es mejor o peor. Él se posiciona en un punto intermedio. “No es el nirvana. Hay aspectos positivos y otros negativos. La buena noticia es que casi todas las gestoras estaban preparadas para esto. Ha sido un buen test de estrés. La parte tecnológica está funcionando muy bien y, el hecho de poder apalancarte más en el mundo digital para estar en contacto con el cliente, nos está permitiendo ser más eficientes en el uso de los recursos”.

Antes de la pandemia la firma organizaba seminarios presenciales en Madrid, Barcelona, Bilbao… Como esto ahora no es posible, lo hacen a través de webminars. “Nosotros prestamos servicio a nuestros clientes en España, Latinoamérica y también a algunos asesores financieros en Estados Unidos Offshore. Todos ellos son hispano-hablantes. En consecuencia, a través de un único evento organizado de manera telemática podemos dar nuestra visión sobre lo que está ocurriendo en el mercado y hacer actualizaciones sobre el posicionamiento de las distintas estrategias. Optimizas recursos, llegas a más personas y eres más eficiente. Eso es una clara ventaja”, explica.

La parte negativa que le encuentra a esta situación es una relación menos cercana con el inversor como consecuencia de esa distancia física que les separa de ellos. “Como comercial debes estar preparado para desarrollar tu labor desde cualquier lugar. No obstante, de la forma que impone el COVID-19 se pierde el contacto directo con el cliente, algo importante. Además, el hecho de trabajar desde casa hace que pueda existir información que, al transmitirse de forma más informal, se disemine. Eso podría suponer un problema. Probablemente lo óptimo se encuentre en un punto intermedio que combine elementos digitales e in situ”, reflexiona.

Lo que está claro es que, tal y como indica, todo cambio genera una oportunidad. En BNY Mellon IM lo ven de ese modo, para lo cual están preparándose para un escenario de mayor utilización de las herramientas digitales. “De cara al futuro, la manera en la que nos comunicamos con el cliente mejorará. Todo lo relacionado con el mundo digital ganará relevancia. Estamos diseñando nuestra página web como un portal inteligente, capaz de recordar la huella digital del cliente con el objetivo de proporcionarle la información que necesite de forma rápida y automatizada, sin tener que perderse navegando en ella. Es un área interesante en la que estamos enfocándonos”.

Ahora, la demanda de información por parte de los clientes se está centrando en la forma que tomará la recuperación y en los distintos escenarios que podrían producirse. Dada la fuerza con la que están subiendo los mercados, la visión personal de Evers es que el mercado está reflejando una recuperación en V. “Sabemos que los datos del segundo trimestre serán desastrosos y no está claro que vayamos a asistir a una recuperación de los beneficios en el tercer y cuarto trimestre, pero ahora la cuestión se centra en cómo será la salida a la crisis. Los escenarios que veo más probables son una recuperación económica en V o en U. Los más pesimistas, que sean en forma de L alargada o W, son posibles, pero menos probables”.

Según Evers, el rebote registrado por los mercados se entiende mejor en renta fija, donde los bancos centrales van a intervenir, adoptando incluso nuevos comportamientos. “La Reserva Federal nunca había comprado deuda con grado de inversión y ahora va a adquirir ángeles caídos y high yield a través de ETF”, recuerda. Simplemente este anuncio ha vuelto a provocar una compresión de los diferenciales. “La buena noticia es que ha habido muy poca rotación en las carteras de los clientes, por lo que, pese a la volatilidad, muchos han podido en gran medida recuperarse rápidamente de las pérdidas”, destaca.

Motivos por los que el inversor ha sabido ser paciente

Analizando las operaciones brutas en su conjunto (compras y ventas) el director general de BNY Mellon IM para Iberia y Latinoamérica aprecia una notable bajada de la actividad. “En neto se han producido algo más de ventas en marzo y de compras en abril. El comportamiento de los inversores ha sido más estable que en crisis anteriores. Probablemente la velocidad de la corrección y la mayor madurez de los inversores han tenido algo que ver, como también el hecho de que en 2008 la crisis fue financiera, obligando a los bancos a atraer capital. Hoy no existe guerra de depósitos y tampoco alternativas que permitan cumplir con los objetivos de los clientes”.

Según Evers, ahora la clave está en posicionar las carteras para afrontar el nuevo entorno que se avecina porque el mundo, tras el COVID-19, será diferente. “Hay un debate sobre si la crisis del coronavirus va a provocar un impacto revolucionario en la sociedad. Yo creo que aún es pronto para responder a esta pregunta. Lo que el COVID-19 ha hecho es incrementar la velocidad del cambio hacia el uso de herramientas digitales. Eso es un hecho que se ve reflejado en el buen comportamiento de las compañías tecnológicas en bolsa”. Para él, hay otras cuestiones también importantes, que podrían provocar cambios sustanciales, y a las que sin embargo no se les está prestando mucha atención.

Dos aspectos a vigilar muy de cerca

La primera guarda relación con las cadenas de suministro, donde se ha apreciado la fuerte dependencia y vulnerabilidad de Occidente a la hora de abastecerse de los principios activos necesarios en la fabricación de productos farmacéuticos, muchos de los cuales se producen en China e India. “Después de lo que hemos visto, hay gobiernos y empresas replanteando sus cadenas de suministro”. Muy ligado a esto, el segundo aspecto que Evers considera interesante analizar es el impacto que podría provocar la crisis en la inflación.

“A corto plazo, parece evidente que estamos en una fase deflacionista, con una expectativa de inflación en Europa del 0,4%. Prácticamente tocamos la deflación. Pero cuando la economía arranque de nuevo, y en un entorno de cambio en las cadenas de suministro, de acumulación de demanda, estímulos fiscales y mucha liquidez es posible que veamos cierto aumento en los datos de inflación. Aunque es algo que por el momento no se contempla, existe la opción para los inversores de cubrir ese riesgo con bonos ligados a la inflación u otros instrumentos de protección que ahora cotizan a precios muy atractivos.”, subraya.

Nunca dejes que una buena crisis se desperdicie. Es el consejo de Rahm Emanuel, asesor de Barack Obama y la conclusión que Evers saca de sus 20 años de experiencia en la industria… con tres grandes crisis de mercados a sus espaldas.

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