Santander estudia la fusión de su red con la de Banesto


Era un secreto a voces y hoy lo ha confirmado el consejero delegado del grupo, Alfredo Sáenz. Banco Santander estudia desde hace tiempo la fusión de la Red Santander en España con Banesto. “Es una discusión que tenemos con cierta frecuencia, pero los beneficios que nos aportaría la reducción de costes no compensan con los descensos de ingresos y la pérdida de clientes que generaría”, dijo Sáenz, quien concluyó: “No terminamos de verlo claro”.

Esta operación supondría un vuelco en el mercado, ya que se convertiría en la segunda mayor entidad del mercado español por oficinas (con 4.629 sucursales, según los datos de cierre de 2011), sólo tras La Caixa, y por patrimonio de fondos de inversión, con 20.176 millones bajo gestión (15.819 millones de la Red Santander y 4.357 millones de Banesto), después de BBVA. En el caso de la gestión de activos, no afectaría a la fábrica de productos, ya que ambos comercializan los de Santander Asset Management.

Pero la fusión de estas dos redes no es el movimiento que más preocupa ni ocupa en este momento a la dirección del banco. La subasta de CatalunyaCaixa es más urgente porque a lo largo del mes de mayo tendrán que decidir si presentan una oferta por esta entidad lo suficientemente atractiva como para adquirirla y si finalmente, como se ideó desde un principio, ejecuta la compra a través de Banesto. Sáenz explicó ayer que en esa operación “hay mucho partido por delante”. “Vamos a estudiar la operación, como haremos en el futuro con otras, pero lo haremos con serenidad, tranquilidad y prudencia, para (llegado el caso) hacer una oferta razonable y razonada”, añadió el ejecutivo, quien apostilló que “la decisión se tomará por motivos económicos y racionales, no con el estómago”.

Sáenz admitió que la reestructuración del sistema financiero tiene que terminar para que se empiece a confiar en España. “Es un lastre del sector bancario y nos afecta a todos en general porque no se distingue entre entidades y es una desgracia”, explicó. A su juicio, los mercados están en este momento en “situación de máxima histeria y tensión”, pero en un tiempo se irán tranquilizando y calmando, ya que el Gobierno habrá acometido más reformas y el sistema financiero estará más ordenado.

Y mientras tanto en el Santander no creen que sea necesario en absoluto un rescate para España. “Estamos en contra”, explicó el consejero delegado, porque no es bueno para ninguno de los actores del mercado. En ayuda del Tesoro español, el Santander ha incrementado en 5.000 millones su exposición a la deuda española en los últimos meses, pero no tiene intención de seguir aumentando esta posición para salvar al país de la intervención.

El segundo ejecutivo del mayor banco español se mostró en contra del rescate pero no dijo tajantemente que España no vaya a acabar en esa tesitura. De hecho, en el banco están preparados casi para cualquier cosa y ese es su argumento para justificar que tengan 37.000 millones depositados en el BCE después de haber pedido 35.000 millones en las subastas a tres años. “Es como un seguro de incendios por si acaso se incendia la casa. No creemos que vaya a ocurrir, pero ante la incertidumbre de los mercados y el futuro, si nos dan esa posibilidad nos acogemos a ella. Es prudencia”, aseveró Sáenz, quien pidió al BCE que deje abierta la puerta a una tercera subasta a tres años.

El consejero delegado hizo estas afirmaciones después de presentar los resultados del primer trimestre, en el que el grupo ganó 1.604 millones de euros, un 23,9% menos después de haber 3.127 millones en dotaciones, un 51,4% más que el año anterior. Los directivos de la entidad destacaron que consiguieron el mayor resultado de su historia en un trimestre si no se tienen en cuenta las provisiones ni los impuestos: 6.280 millones, un 9,2% más.

En este periodo, el banco todavía no realizó las dotaciones exigidas por el Gobierno para sanear los activos inmobiliarios porque la normativa internacional sólo les permite hacerlo paulatinamente, una vez que se hagan efectivas las depreciaciones de activos. Sáenz admitió que se han acercado a ellos numerosos fondos para comprarles grandes paquetes de activos inmobiliarios y que no se los han vendido porque los precios que han ofertado han sido “de derribo”. “No vemos la necesidad de vender salvo que sean precios razonables o apetecibles”, concluyó.

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