¿Salen rentables los rescates?


Uno de los eventos de riesgo programados para este otoño es la votación pendiente del Constitucional  alemán sobre la legalidad del programa OMT del BCE, sobre todo al ir haciéndose cada vez más evidente que Grecia necesitará un tercer rescate financiero. En vista de estos acontecimientos, Andreas E.F. Utermann, director globlal de inversiones en Allianz Global Investors, se pregunta cuánto le cuesta un rescate a los bancos centrales… y si les sale a cuenta.

“Las pruebas de las garantías gubernamentales y de la propiedad de las acciones [de las entidades intervenidas] está de alguna manera mezclada, aunque los costes generalmente prueban ser menos onerosos de lo temido originalmente”, afirma el experto, que en un documento analiza las inyecciones de dinero realizadas por el Banco de Inglaterra, los bancos de los países escandinavos, la Reserva Federal y el BCE.

Estados Unidos

En todos los ejemplos analizados, Utermann distingue entre los rescates realizados por los gobiernos y los ejecutados por sus bancos centrales. En el caso estadounidense, recuerda que el Tesoro realizó al principio del estallido de la crisis una serie de nacionalizaciones para evitar la quiebra de compañías, como por ejemplo General Motors, Freddie Mac y Fannie Mae o AIG. El jefe de inversiones de Allianz resalta que las acciones compradas de la aseguradora han reportado al estado una ganancia de 5.000 millones de dólares; las inversiones en Citigroup y Bank of America aportaron otros 4.500 millones de dólares. Adicionalmente, la compra por parte de la Reserva Federal de más de 70.000 millones de acciones de AIG y el banco Bear Stearns ha generado un beneficio de unos 20.000 millones de dólares, “que representan un retorno de cerca de un 14%”, según Allianz.

“Los recientes pleitos de los accionistas contra el Tesoro de Estados Unidos sugieren que debería levantar la mano en su conservación de Fannie Mae y Freddie Mac” explica el analista, para a continuación rematar su exposición afirmando que “es improbable un retorno positivo en las inversiones en automoción” del Estado.

Eurozona y Escandinavia

El caso europeo ha sido distinto del americano. Por ejemplo, cuando se produjo la crisis bancaria de principios de los años 90 en los países nórdicos, se resolvió con la creación de garantías estatales para los depositantes y la nacionalización de varias entidades financieras. Vista en retrospectiva, Utterman aporta los siguientes cálculos: los costes netos para Finlandia en 1996, cuando terminó la crisis, equivalían al 7 u 8 por ciento de su PIB, frente al 13% del PIB que supusieron los ingresos fiscales. En cuanto a Noruega y Suecia, que todavía conservan participaciones en Nordea y Den Norske Bank, el coste financiero neto del rescate fue cercano a cero.

Por otra parte, con su programa SMP el Banco Central Europeo adquirió casi 300.000 millones de euros en activos de deuda irlandesa, portuguesa (un 25% de la deuda emitida por el estado) y griega (más de un 50% del papel emitido) entre 2009 y 2012. “Como estos activos serán mantenidos hasta su vencimiento, el cupón es la principal fuente de ganancias, más que la apreciación de capital”, observa Utermann, que calcula: “Asumiendo que no haya más defaults, estos programas deberían generar una ganancia neta entre 70.000 y 80.000 millones de euros, incluyendo 9.000 millones procedentes de la deuda helena”. 

“Visto bajo esta luz, el prestamista de último recurso juega un papel crítico que no rentable al afrontar crisis de deuda bancaria o soberana”, continúa el experto de Allianz. “Si se abriera camino la situación de que Grecia requiera más asistencia financiera, implicando la participación pública por primera vez, entonces al menos algo de coste se hará bueno gracias a los procedimientos del BCE en programas anteriores. Si esto fue bien entendido, entonces la oposición popular, y el discurso público, sobre los rescates debería atemperarse”, concluye.

Reino Unido, el rescate más irregular

El gobierno británico también se vio obligado en los primeros pasos de la crisis a rescatar a sus principales bancos, Lloyds y RBS. De acuerdo con el jefe de inversiones de Allianz, esta inversión está ahora cercana al breakeven, aunque la participación en RBS (5.000 millones de libras) sigue siendo conflictiva.

Asimismo, sigue pendiente el proceso judicial sobre la nacionalización de Northern Rock (y por tanto, de Bradford & Bingley). “La venta del reestructurado Northern Rock resultó papel mojado, pero el interés del gobierno es de recuperar el importe de las hipotecas con una lenta disminución de los activos que siguen en cartera”, explican desde la gestora.

Un resultado distinto ha obtenido el Banco de Inglaterra. Por ejemplo, cuando la crisis financiera asiática, la todavía británica Autoridad Monetaria de Hong Kong compró 118.000 millones de activos en dólares hongkoneses que incluían una participación del 10% en HSBC. La operación dio unas ganancias de 90.000 millones de dólares. 

Por otra parte, el Esquema Especial de Liquidez de la Vieja Dama – que permite a las instituciones financieras cambiar sus activos ilíquidos por títulos del Tesoro- ha generado con el tiempo un beneficio de 2.300 millones de libras en enero de 2012. Paralelamente, la Facilidad de Adquisición de Activos – vehículo que utiliza actualmente el BoE para su quantitative easing- ha acumulado más de 31.000 millones de libras, apunta Utterman, que advierte: “Está claro que en algún punto esos chorros de pagos – el dinero se está distribuyendo hacia el Tesoro británico en intervalos regulares- se voltearán, pero bajo los escenarios destacados por el Banco de Inglaterra, todos menos uno apuntan a escenarios de ganancias netas”, termina Utermann.

 

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