“Rusia tiene incentivos para mejorar la política hacia los inversores”


Una de las lecciones que obtuvo Anna Väänänen, gestora del fondo Credit Suisse SICAV (Lux) Equity Russia, de la crisis financiera de 2008 a 2010, es que hay que gestionar al margen del ruido de los mercados. Y actualmente considera que el ruido que supone la amenaza de una nueva recesión económica mundial está superado. “Estamos cerca de un punto en el que los inversores se sienten más cómodos con la situación económica de EEUU, Europa y China y quieren poner el dinero a trabajar”, afirma, razón por la que los flujos de inversión a Rusia empiezan a recuperarse.

“Rusia es una derivada del apetito global por el riesgo, determinado por lo que pase en Europa, EEUU y China o el mundo emergente”. La gestora considera que los inversores empiezan a estar saturados de preocupaciones, después de tantos años viviendo con pánico a asumir riesgos, y que existen signos de normalización. “Cuando los mercados empiezan a centrarse en el crecimiento en lugar de esperar actuaciones políticas o de los bancos centrales, ello supone un paso adelante hacia un terreno más estable”. Así, para Väänänen, los inversores empiezan a prestar atención a la economía real, que podría tocar suelo en el segundo semestre del año, y, en la medida en que anticipan en unos seis meses su recuperación, empiezan a mostrar mayor tolerancia al riesgo. Un contexto en el que el mercado ruso puede obtener atractivas rentabilidades, más aún cuando “el riesgo político, que normalmente se exagera, está bajo control”.

Como factores a favor del rebote en el mercado bursátil ruso, la gestora señala un crecimiento estable en el entorno del 4%, con un precio del petróleo estable en entre 90 y 100 dólares el barril. Además, destaca las reformas del Gobierno en las empresas petroleras, hacia una postura más amigable para el inversor. “Rusia tiene incentivos para mejorar la política hacia los inversores”, indica. “El Gobierno sabe que las petroleras son sus herramientas geopolíticas y de las que obtiene la mitad de los ingresos fiscales, pero también entiende la importancia del capital privado. Por eso está incentivando una mejor política de gobernanza, con incremento de los dividendos”.

Además, el Gobierno también incentiva la eficiencia y el crecimiento de estas firmas para asegurar su contribución al presupuesto estatal en el futuro. En este sentido, la idea de inversión sería apostar por las compañías que se van a beneficiar del aumento de gastos de capital de forma inmediata, como compañías de prospección o perforación, ya que las grandes tardarán en ver ese retorno varios años.

Gazprom y Lukoil pero no sólo petróleo

Entre las 32 posiciones de la cartera del fondo, muy concentrado, destacan nombres como las firmas petroleras Gazprom o Lukoil, apoyadas además por las valoraciones. “Si el negocio de Gazprom fuese más predecible y comprensible para los inversores minoristas, y la compañía comenzase a utilizar su capital de manera más eficiente, podría doblar el precio de sus acciones fácilmente”, asegura. Con todo, la gestora matiza que las grandes petroleras son difíciles de valorar en parte debido a su faceta pública, y por eso ve Gazprom como una inversión oportunista. En la cartera también figuran bancos como Sberbank of Russia o la firma de distribución Magnit, pues la gestora considera que Rusia no es sólo una historia de petróleo

Además, y como muestra de esa mayor tolerancia al riesgo, la gestora ha incrementado en su cartera las posiciones más cíclicas desde verano, en sectores como metales o mineras. Por sectores, sobrepondera materiales, financieras y firmas de consumo e industriales. En lo que va de año, el fondo gana el 14%.

La gestora cuenta con más de 17 años de experiencia en fondos de renta variable rusa y de la región. El fondo y su gestora se han integrado en la oferta de CSAM como resultado de la integración del banco privado Clariden Leu. El fondo Credit Suisse SICAV (Lux) Equity Russia, fondo long-only de renta variable rusa que gestiona desde 2011 y que puede invertir también en antiguos países de la Unión Soviética, como Ucrania o Kazajistán, está más orientado al crecimiento que el índice de referencia y se basa en la selección de valores, cada uno de los cuales tiene un mínimo peso del 2%. La gestora viaja cada seis semanas al país para reunirse con los responsables de las principales compañías.

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