Rodrigo Rato dimite como presidente de Bankia y le sucede José Ignacio Goirigolzarri


Las repetidas imposiciones del Gobierno para Bankia han acabado por agotar la paciencia de Rodrigo Rato, que hoy ha anunciado su dimisión como presidente de la entidad, dos años después de acceder al cargo. Le sustituirá José Ignacio Goirigolzarri, quien ocupó durante años el puesto de consejero delegado de BBVA.

Mientras la entidad ultima un plan de saneamiento que implicaría la inyección pública de unos 7.000 millones de euros, Rato ha explicado en nota de prensa que tras cumplir todos los hitos que se había marcado (como sacar a la entidad a bolsa y conseguir elevados beneficios en un entorno complicado) ahora "ha decidido pasar el testigo a un nuevo gestor por estimar que es lo más conveniente para esta entidad". Sin embargo, la realidad es que en los últimos meses había mantenido un fuerte enfrentamiento con el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien antaño fuera su secretario de Estado de Economía. De Guindos ha pujado desde su llegado por una solución drástica para Bankia, como su nacionalización, su absorción por otra entidad o su venta por partes, mientras que Rato apostaba insistentemente por su continuidad en solitario.

El ministerio ha ganado la batalla y Rato deja su puesto, al tiempo que deja inmersa a la entidad en el diseño de un plan de saneamiento con el objetivo de acabar con las fuertes dudas que pesan sobre su solvencia. Su estrategia, que se presentará al Ejecutivo esta tarde o mañana, contempla la captación de ayudas públicas de unos 7.000 millones a través de bonos convertibles contingentes (conocidos en la jerga financiera como cocos).

Esta operación, de la que todavía se están cerrando los detalles, no supondrá un aumento del déficit público, dado que es una inyección a través de deuda. Tampoco implica, en puridad, una nacionalización, pues con este tipo de instrumentos el Estado sólo se convertiría en accionista del banco en caso de que rebajara su nivel de solvencia por debajo del 7%, una cifra lejana del 10,6% actual.

La intención de la entidad es poner a precio de mercado todos sus activos inmobiliarios y riesgos en el ladrillo, lo que implica asumir importantes descuentos en sus valoraciones actuales, que se cubrirán con las provisiones que se realizarán con cargo a esos 7.000 millones.

Goldman Sachs calculaba en un informe reciente (contemplando el escenario de estrés de los test del pasado verano que ya se ha materializado prácticamente) que Bankia necesitará 7.700 millones adicionales para cubrir sus riesgos si no quiere caer por debajo de los mínimos de solvencia exigidos. Actualmente, la entidad tiene una exposición inmobiliaria de 31.800 millones, de los que 17.850 millones son de créditos morosos o que previsiblemente lo serán próximamente, y otros 13.950 millones, activos que ya se ha adjudicado.

El plan de Bankia, que el Ejecutivo ha instado a presentar, contempla también cambios en su Consejo de Administración. Saldrán representantes de las cajas de ahorros que integran el grupo (dado que ya no poseen más que la mitad del capital de la entidad) y entrarán independientes y está por ver si representantes del Estado tras la entrega de las ayudas públicas.

Con el saneamiento de los activos, la entidad presidida por Rodrigo Rato, que ya cuenta con 4.500 millones en ayudas públicas, podría no necesitar del banco malo o sociedad inmobiliaria, para cuya creación dará luz verde el Consejo de Ministros el próximo viernes. Una vez que ponga todos los activos a precios de mercado y los provisione, el traspaso al banco malo de esos activos no le aportaría más saneamiento, aunque sí le permitiría liberar capital y también generar liquidez, puesto que la operación supone una venta de sus inmuebles.

Los analistas esperan que esta operación contribuya a despejar las dudas sobre el sistema financiero español, ya que el temor sobre una caída de Bankia es lo que más está pesando en el ánimo de los inversores a la hora de pensar en invertir en el sistema financiero español y en España en general.

No obstante, con esto no se arreglará todo y, por ello, el Consejo de Ministros aprobará el viernes nuevas medidas de saneamiento del sistema, entre las que se encuentra la ya citada creación del banco malo. Mariano Rajoy aseguraba esta mañana en una entrevista en Onda Cero que habrá medidas contundentes, pero insistía en que de primeras no se incluirán inyecciones de dinero público. La idea, aseguran fuentes del sector, es que se aporten nuevas ayudas a las entidades que lo necesiten para poder hacer uso del banco malo.

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La operación se ejecutará a través de la conversión en acciones de los 4.465 millones de euros en ayudas públicas que había recibido la entidad en forma de préstamo del FROB. Recibirá más dinero adicional.

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