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Riesgo operacional en entidades financieras


TRIBUNA de Faustino Pérez Solórzano, Chief Technology & Support Officer en RiskMS.

Las entidades financieras están asumiendo riesgos constantemente, lo que es perfectamente normal por la naturaleza de su negocio. Pero es precisamente su calificación de “financiera” la que hace que su gestión suponga riesgos significativos que van más allá de la entidad.

Toda la actividad que deriva de la gestión financiera implica tomar decisiones y realizar acciones que pueden dar pie a error y por ende en potenciales pérdidas para la entidad, pudiendo desembocar en catástrofe.

Es por esto por lo que el riesgo operacional en las entidades financieras ha ido adquiriendo una importancia cada vez más relevante. Pero ¿qué es el riesgo operacional? Como hemos podido entrever, es aquel riesgo que deriva de errores humanos, fallos en los sistemas de la entidad o procesos internos inadecuados.

Los riesgos de crédito y de mercado pasan ahora a un segundo plano para centrarse en los riesgos derivados de estos procesos inadecuados.

En este sentido, la quiebra del Banco Baring en 1995 marcó un antes y un después. Fraudes en el sistema, malas prácticas de auditoría interna y una mala gestión del riesgo operacional fueron los condicionantes que condujeron al banco hasta su fin.

El paso siguiente a este acontecimiento viene ligado a una regulación más estricta para combatir el riesgo operacional (Basilea II) y una justificada preocupación por parte de las entidades bancarias. El riesgo operacional se ha convertido en uno de los grandes retos de los bancos.

Es lógico, por tanto, ver cómo las entidades financieras ponen su foco en implementar sistemas que permitan una correcta gestión del riesgo. Realizan auditorías internas para comprobar que sus procesos se realizan de forma correcta e identificar posibles errores que deriven en problemas futuros.

Los bancos apuestan por sistemas que eviten los antiguos y complicados procesos manuales y minimicen estos errores operacionales hasta ahora casi inevitables.

Para ello, las entidades bancarías confían en compañías especializadas, como las RiskTech, cuyo objetivo es implementar soluciones para la gestión del riesgo aprovechando los últimos avances tecnológicos. De esa forma, los procesos manuales se automatizan y los riesgos operacionales se minimizan. Es por lo que este tipo de compañías se han convertido en aliados perfectos para las entidades bancarias.

Esto se aprecia muy bien en los procesos de reconciliación bancaria. Hasta hace poco, los bancos realizaban estos procesos de forma manual, provocando errores: números que bailaban por otros, conciliaciones olvidadas y apuntes que no se dirigían hacia donde deberían. El riesgo operacional era elevado.

Sin embargo, hoy existen soluciones de software encargadas de realizar los procesos de reconciliación que minimizan gran parte de ese riesgo y que además, realizan el trabajo de forma más rápida. Esto implica que, además de reducir riesgos operacionales, se incrementa la eficiencia de su actividad.

La gestión del riesgo, sobre todo del operacional, es indispensable para un correcto funcionamiento de los bancos. No solo por las pérdidas que pudieran ocasionar, los fraudes internos son también un punto de mira para los medios de comunicación.

En caso de que los bancos no cuenten con un buen sistema que evite fraudes internos, las portadas de los periódicos se harían eco del escándalo, causando un daño reputacional difícil de gestionar para la entidad. Son numerosos los casos en los que los escándalos bancarios han ido acompañados de una gran pérdida de confianza por parte de sus usuarios.

Por tanto, es un hecho que la gestión del riesgo operacional es vital para la supervivencia de la entidad bancaria. Más que una recomendación, contar con un sistema que evite riesgos operacionales es hoy en día una necesidad.

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