Richard Woolnough (M&G Optimal Income) y Juan Antonio Bertrán (Cartesio X), frente a frente


Dos pesos pesados cara a cara. De un lado, Richard Woolnough, con 28 años de experiencia en la industria y gestor del M&G Optimal Income, uno de los fondos más populares del mercado español. Del otro, Juan Antonio Bertrán, con más de 20 años de experiencia y corresponsable del Cartesio X, producto mixto de una de las gestoras más reconocidas en España. Ambos se dieron ayer cita en la III Morningstar Investment Conference que la firma de análisis celebró en Madrid. En la agenda, dialogar sobre su visión de mercado y las estrategias que están siguiendo en sus fondos. Ambos son gestores de primera línea y ambos presentaron sus visiones, que en algunos casos eran claramente contrapuestas.

La primera gran discrepancia está en la estrategia que siguen en renta variable. Mientras que Woolnough ha decidido reducir significativamente el peso de la renta variable en la cartera del M&G Optimal Income, al rebajar su peso del 13% a algo menos del 6%, el equipo que forman Álvaro Martínez, Cayetano Cornet y Juan Antonio Bertrán en Cartesio ha optado por elevar el peso de las acciones del 15% al 19%. “Soy un turista en el mercado de renta variable. Solo compro acciones cuando están muy baratas”, afirma Woolnough. De la purga vendedora llevada a cabo recientemente por el gestor en renta variable se han salvado nombres como Total, Shell, Daimler, Wells Fargo, BNP Paribas o Bank of America, expulsando de la cartera varias compañías alemanas (BMW, Deutsche Bank o Munich Reinsurance), entidades financieras como Bancorp o Barclays y tecnológicas como Oracle. Woolnough reconoce que solo escoge entre compañías de gran capitalización.

La estrategia en el Cartesio X ha sido justo la contraria. Los gestores han ido añadiendo nombres a la cartera, elevando la exposición a esta clase de activo. “Nuestra estrategia en renta variable pasa por mantener una beta baja. Preferimos seguir una estrategia conservadora. El 37,5% de la parte de la cartera que tenemos en acciones está compuesta por empresas con flujos de caja estables (farmacéuticas, infraestructura, utilities, operadoras de telecomunicaciones y consumo no cíclico). Otro 37,5% está invertido en compañías más cíclicas, sobre todo industriales y vinculadas al consumo cíclico, como empresas de publicidad y medios de comunicación. Un 12,5% lo tenemos invertido en compañías tecnológicas y el 10% restante en valores del sector financiero". Dentro del sector bancario, BBVA e Intesa San Paolo son dos de sus grandes apuestas, a las que se acaba de añadir Barclays. “Antes no nos gustaban los bancos: ahora han vuelto a ser atractivos”. La mayoría de los nombres que tiene en cartera son compañías europeas, aunque también tienen empresas americanas como Microsoft, la cual encuentran muy barata.

Visiones opuestas en deuda pública, investment grade y high yield

Otra de las grandes diferencias entre ambos gestores está en la visión sobre el mercado de deuda pública. El gestor de M&G Investments sigue encontrando valor en este segmento del mercado. “Hemos incrementado nuestra exposición a bonos del gobierno, sobre todo del Reino Unido y también de Estados Unidos, por lo que nuestras posiciones en bunds, gilts y treasuries superan actualmente el 20%, niveles muy cercanos a máximos históricos. El inversor teme subidas de las tires, aunque nosotros estamos convencidos de que las rentabilidades de los bonos bajarán todavía más. Tenemos, por tanto, una visión muy diferente a la del resto del mercado. La actividad está mejorando tanto en Estados Unidos como en Europa y la política monetaria sigue siendo muy acomodaticia. Aunque las tires puedan repuntar en momentos puntuales de pánico, a largo plazo, en un mundo más normal, las rentabilidades de la deuda pública deberían descender”, asevera Woolnough.

La visión de Bertrán es muy diferente, ya que evitan esta clase de activo. Aunque han iniciado algunas posiciones, estas son muy limitadas. “Favorecemos el crédito corporativo frente a deuda pública, a la que solo acudimos cuando queremos elevar la liquidez de la cartera. A veces, para jugar la apuesta de la deuda pública española no hace falta comprar directamente deuda pública del país. Puedes hacerlo a través de la compra de bonos de compañías como Telefónica. No asumimos riesgo de duración cuando la rentabilidad esperada no nos compensa ese riesgo. Encontramos alternativas mejores en otros segmentos del mercado, como por ejemplo en híbridos, con un riesgo de tipo de interés inferior y que te compensan por el riesgo de crédito asumido”, indica.

El equipo de Bertán no encuentra oportunidades que le resulten atractivas en grado de inversión, prefiriendo el high yield, sobre todo en lo que respecta a compañías que podrían ver mejorado su rating y convertirse en empresas cuya deuda disfrutase en un futuro del grado de inversión. La limitación de high yield es del 20% y actualmente están en el 17,5%. “Nuestra estrategia pasa por invertir en bonos de grandes compañías cotizadas, buscando aquellas que puedan ser elevadas a investment grade. Si se deteriora la situación, tienen activos que vender para hacer frente a sus obligaciones, lo cual nos ofrece protección. Telefónica y KPN son dos de nuestras principales posiciones en Europa. En Estados Unidos tenemos en cartera bonos de American Movil”, explica Bertrán. En términos globales, el equipo del Cartesio X ha reducido su exposición a renta fija del 60% al 45%, elevando al mismo tiempo en 10 puntos sus posiciones en liquidez (hasta el 35%), que canalizan a través de letras, repos y depósitos.

Justo lo contrario de lo que ha hecho Woolnough en el M&G Optimal Income. Además de mantener la exposición a deuda pública en niveles muy elevados, su estrategia ha sido la de ir reduciendo paulatinamente a lo largo de los últimos trimestres el peso del high yield en la cartera, hasta el 25% actual, prefiriendo además el mercado de high yield estadounidense al europeo. En lo que respecta a la deuda con grado de inversión, el experto se muestra muy positivo. El peso de la deuda corporativa investment grade está en máximos históricos, ocupando hoy el 35% de la cartera. “Todo el mundo odia los bonos y es cuando nosotros estamos aprovechando para encontrar oportunidades. Aunque los spreads parece que están muy comprimidos, si lo analizas desde un punto de vista histórico observas que el 60% de las ocasiones estuvieron en niveles más bajos. Este argumento es válido para la deuda subordinada financiera, también para la senior”, explica el experto.

Así pues, en lo único que parecen coincidir los responsables de ambos fondos, englobados bajo la etiqueta de ‘Mixtos defensivos’ por Morningstar, es en el hecho de contar con una duración de algo más de tres años en la parte de renta fija. Según datos de Morningstar, el M&G Optimal Income ha obtenido una rentabilidad anualizada del 8,5% en los últimos tres años, frente al 6% del Cartesio X. A cinco años, el retorno del fondo de Woolnough es del 11,9%, mientras que el de Bertrán es del 5,7%. Ambos son fondos con cinco estrellas por parte de Morningstar. El primero cuenta con un patrimonio 25.200 millones de euros, de los que aproximadamente más de 3.000 millones están en España. El volumen de activos bajo gestión del Cartesio X roza los 300 millones.

Apuestas muy peculiares de Richard Woolnough

Uno de los rasgos distintivos del M&G Optimal Income es el hecho de que el gestor está añadiendo a la cartera títulos de deuda de larga duración de compañías estadounidenses de alta calidad crediticia como AT&T o Walmart, con vencimientos entre los 25 y los 30 años, pero también de bonos con vencimientos más largos, concretamente a 100 años, de empresas como EDF. “Un bono con un vencimiento a 100 años no presenta un nivel de riesgo significativamente superior a uno con vencimiento a 30 años. En este sentido, permanecemos muy atentos a las nuevas emisiones que surjan, ya que a veces se presentan oportunidades muy interesantes”, afirma Woolnough. Otra de las novedades recientes del fondo es la de haber añadido a la cartera del M&G Optimal Income títulos de deuda pública emergente de países como México, Sri Lanka o Indonesia, si bien el peso que ocupa la deuda emergente en la cartera se sitúa entre el 2% y el 3% del total. (Leer más).

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