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Retos de futuro: ISR, retorno absoluto y comisiones


TRIBUNA de Nicolas Faller, co CEO y responsable global de ventas de UBP. Comentario patrocinado por UBP.

Nicolas Faller, co CEO y responsable global de ventas de UBP, analiza los retos de la industria para los próximos años, como las tendencias en la inversión ISR, la oferta de estrategias de retorno absoluto o la reevaluación de la estructura de precios.

La ISR ha dominado con fuerza las conversaciones de nuevos productos en los últimos meses. Tanto en la gestión activa como en el desarrollo de ETF. El crecimiento de la ESG es imparable, pero hay que hacer distinciones. Estamos entrando en una verdadera revolución de la inversión de impacto.

Me refiero a una rama de la ISR centrada en cuantificar y demostrar al inversor el efecto real de su dinero en la población y la sociedad. Hay compañías que se beneficiarán de un cambio en la mentalidad global y fondos que sabrán distinguir esas joyas de quienes se están quedando atrás. De momento es un nicho que está recibiendo la atención de inversores privados y pronto la regulación lo pondrá en el foco del asesor. Se convertirá en algo común.

En cualquier caso, se trata del futuro porque la realidad es que a día de hoy el dinero no ha respondido a la llamada de las gestoras. La industria entera tiene un papel que jugar en esto. Es un reto crucial para todos los intermediarios en los próximos años. Hasta ahora ha habido mucha confusión entre ISR, inversión de impacto y los criterios ESG, y es cierto que los inversores aún no han visto los beneficios de esta estrategia de inversión.

Pero soy optimista porque ya no es una cuestión de sentirse bien cuando se invierte en ISR, es una forma de inversión en compañías que se sitúen en la cresta de esta tendencia, y son las que mayor potencial de crecimiento presentan para los próximos años. Hablo de un potencial de doble dígito simplemente porque la demanda va a ser muy grande.

Alternativas a la liquidez

Al contrario de lo que ocurre con la inversión socialmente responsable, hay un espacio con mucha demanda y poca oferta atractiva: las estrategias de retorno absoluto. Una de las grandes preocupaciones es encontrar alternativas atractivas para la liquidez y más teniendo en cuenta que las rentabilidades de los bonos permanecerán bajas mientras los bancos centrales a nivel mundial siguen acomodaticios.

Los fondos de retorno absoluto han sido la gran respuesta de la industria a esta demanda, pero han decepcionado en mercados difíciles. Hay dos explicaciones. Por un lado, el problema del tamaño crítico: a partir de cierto punto en los activos bajo gestión se complica extraer valor de las estrategias. Muchos no tuvieron otro remedio que asumir una apuesta direccional. Por otro lado, otros gestores han fallado en proporcionar la asimetría esperada y sufrieron cuando los mercados se dieron la vuelta.

Nuestros equipos se mantuvieron fieles a su proceso de inversión y funcionó. Es una lección que nos llevamos de 2018. De esta manera, los fondos de retorno absoluto son una de las grandes apuestas de UBP con un tamaño que permite seguir manteniendo la agilidad en el producto. Concretamente, vemos espacio para crecer en renta fija, ya que hay ideas atractivas en high yield y deuda emergente. En renta variable, un enfoque market neutral nos parece interesante.

La estructura de precios

Otro de los asuntos candentes es el auge de los fondos indexados, aupados por una abundancia de liquidez en el mercado y como respuesta a que muchos vehículos supuestamente activos se gestionaron de manera pobre. Ante esto, defendemos que el mundo es lo suficientemente grande para soportar tanto la gestión pasiva como la activa, pero el principal reto de la industria de gestión de activos es reevaluar la estructura de precios en ambas, activa y pasiva, en relación a la rentabilidad esperada.

La rentabilidad esperada tiene que ser revisada exhaustivamente. Según un estudio reciente de Mc Kinsey, los retornos que obtendría un inversor de aquí a 15 años serían del 4%-5% anualizado en renta variable y del 1% en renta fija. En una cartera equilibrada clásica esto llevaría la rentabilidad media al en torno del 3%. Así no se puede seguir cobrando el mismo nivel de comisiones.

Es un escenario de cambio rápido donde no todo está en manos de las gestoras. Parte del trabajo del distribuidor debe ser educar al cliente sobre el retorno que puede esperar. Para empezar, porque el punto de partida de rentabilidad es bajo, y a esto hay que sumarle el bajo crecimiento, los nulos tipos de interés y una inflación desaparecida. Obtener una rentabilidad de entre un 3%-4% anualizada no está mal. Y creo que hay gente que continúa prometiendo demasiado.

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