“Resulta extraño que el inversor siga rehuyendo de la renta variable”


A largo plazo, el problema fiscal al que se enfrenta Estados Unidos requiere de una reforma presupuestaria para que el Gobierno pueda volver a representar una ventaja competitiva clave y no una desventaja cada vez mayor de la economía estadounidense. A corto plazo, sin embargo, el país se enfrenta a un abismo fiscal. Y es precisamente el temor a asomarse a ese acantilado lo que sigue pesando sobre el ánimo de los inversores, aseguran en J.P.Morgan AM. “El buen comportamiento registrado por el S&P 500 en el segundo trimestre, unas valoraciones atractivas y el hecho de que la inflación siga bajo control, hace extraño que el inversor continúe rehuyendo de las acciones”.

En un artículo publicado por la gestora estadounidense en el que analiza los posibles escenarios fiscales que se podrían dar tras las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, los expertos de la entidad señalan que lo importante no es tanto de dónde recortar sino en qué plazo hacerlo. “Demócratas y republicanos siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo reducir el déficit. No hay consenso sobre quién debería pagar más impuestos y en qué áreas se debería recortar. No obstante, uno de los mayores peligros es que se alcance un acuerdo que derive en una enorme carga fiscal para la economía en 2013”, indican.

Según explican en J.P.Morgan AM, “lo que necesita en estos momentos EEUU no es hacer frente a un acantilado fiscal, sino contar con un plan que le permita reducir el déficit de una manera constante pero lenta, en lo que podría llamarse una escalera fiscal”. Aún así, esto no resolvería todos los problemas. “Incluso si el déficit se redujera lentamente, éste se estabilizaría en torno al 4% a mediados de la década, lo cuál sólo serviría para llevar el ratio de deuda sobre el PIB al 80%, un nivel todavía peligrosamente elevado”. Y es que, “cualquier recesión adicional o emergencia nacional podría provocar un nuevo aumento del déficit”.

Para el inversor, el entorno económico actual parece más decepcionante que peligroso. Si bien la recesión y la crisis de deuda soberana continúan en Europa, el BCE debería ser capaz de evitar un escenario de pánico financiero absoluto. La desaceleración de la economía china tampoco debería ser un factor que advierta de un riesgo inminente, dado que el país está poniendo en marcha políticas monetarias y fiscales encaminadas a recargar el crecimiento de cara a 2013. Mientras tanto, en Estados Unidos, la economía parece seguir sumida en una fase de lenta expansión, indican desde la gestora.

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