Responsabilidad inversora: la inversión, esperanza de la economía


Dentro de la actividad económica, podemos diferenciar las actividades básicas (apropiación, distribución y producción), las actividades potenciadoras (ahorro, comercio e inversión) y la actividad terminal (el consumo).

El hombre es un ser que trasciende el tiempo y esto quiere decir que podemos buscar algo más que cubrir las necesidades del instante, del momento. Podemos buscar el enriquecimiento, el beneficio.

Las actividades económicas que logran esto son las potenciadoras: el ahorro, que nos permite sintetizar y guardar el tiempo que pasa, la inversión, que nos permite dominar el tiempo futuro, y el comercio, que nos permite diversificar la riqueza y, por tanto, darle sentido a la especialización, sin la cual no hay potenciación económica.

 El medio que permite todas estas actividades potenciadoras de la economía, es el dinero, sin el cual no hay ahorro, ni comercio, ni inversión. La naturaleza de dinero, participa de la idea de fondo que persiguen todas las actividades de potenciación económica, que es la síntesis del tiempo (el intento de tener a mano la vida entera).

La condición para que yo me lance a potenciar la economía, es decir, a buscar un beneficio, es la escasez. Según descubra escaseces, así localizaré beneficios posibles.

Actividades potenciadoras                         Condición                             Medio                    Finalidad

Ahorro (pasado)

Comercio (presente)                                    Escasez                              Dinero                   Beneficio

Inversión (futuro)

Pero no hay que olvidarse que para que haya potenciación, tiene que haber un sustrato, una base, y ésta en economía se llama demografía y educación.

Para que haya desarrollo, para que haya potenciación económica, tiene que haber vida y vida capacitada. La fuerza de la vida y la canalización de esta fuerza, a través de la formación, de la educación.

Por eso, cuando hablamos de inversión y miramos hacia el futuro, partimos de un sustrato de vida y de una edificación personal que es la labor educativa. Y ésta no sólo en su aspecto técnico, sino también en el humano (honradez, seriedad, laboriosidad,…).

De aquí se desprende, que las oportunidades de inversión, aparecen en países que crecen, países que se educan, países que afrontan el futuro con esperanza.

Y a su vez, la inversión es fuente de nuevos proyectos, de nuevos retos, en definitiva: es la esperanza de cualquier economía.

Autor de la imagen: Cimexus, Flickr, Creative Commons

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