Rentabilidad por dividendo: Europa vs Estados Unidos


La rentabilidad que ofrecen los bonos se encuentra actualmente en niveles muy bajos. Un hecho que, sin duda, invita a los inversores a buscar nuevos escenarios para obtener el mayor rendimiento posible para sus activos y en el que la rentabilidad por dividendo se erige como una gran opción para alcanzar esta meta. Pero, ¿dónde hay mejores perspectivas de inversión en este segmento, en Europa o en Estados Unidos?

En el momento actual, Europa es una buena opción. Aunque la crisis abierta entre Ucrania y Rusia genera inestabilidad en la región y podría continuar dominando los nuevos titulares, el contexto invita a pensar que en algún momento se encontrará  alguna solución al conflicto. Por otra parte, también es cierto que los datos económicos del Viejo Continente son peores que los de Estados Unidos, que sigue siendo un soporte importante para las perspectivas de crecimiento mundial.

Sin embargo, esta situación no está afectando al mercado de renta variable europeo. En el contexto actual, la bolsa continúa siendo atractiva y es en gran parte gracias al soporte de los dividendos. En concreto en Europa, el gap entre la rentabilidad por dividendo y la rentabilidad de los bonos continúa aumentando. Además, en lo que respecta al tipo de cambio euro/dólar, éste también podría proporcionar ganancias a las compañías europeas expuestas internacionalmente.

Esto no quiere decir, no obstante, que no exista valor en el mercado norteamericano. Los economistas esperan que el Producto Interior Bruto crezca alrededor del 3% durante los dos próximos trimestres, después de que entre abril y junio se revalorizara un 4,2%, superando las previsiones y dejando atrás el pobre dato del primer trimestre. Por su parte, los analistas pronostican un avance de los beneficios del 7,6% para el año 2014.

También acompañan otros datos macroeconómicos, como la confianza del consumidor, que se ha situado en 92,4 puntos, alcanzando máximos de octubre de 2007, o el índice ISM manufacturero, que ha tocado los 59 puntos, la cifra más alta desde marzo de 2011.

Y los inversores continúan viendo valor en la renta variable americana -pese a que el S&P 500 ha alcanzado los 2.000 puntos- y en medio de las tensiones geopolíticas apuestan por seguir comprando estos títulos como una manera para favorecer la economía de Estados Unidos en medio de la inestabilidad.

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