Rentabilidad absoluta sí o sí: dos visiones de BNY Mellon


Poco a poco, las estrategias de retorno absoluto han ido abriéndose camino en los últimos 12 meses entre las demandas de unos inversores preocupados por la volatilidad, la reducción de liquidez post QE3 y el riesgo de subida de tipos. Los gestores de Insight y Newton, las filiales de BNY Mellon IM, debaten sobre las bondades de estas estrategias.

El primero en romper una lanza a favor del retorno absoluto es James Harries, gestor del BNY Mellon Global Real Return (EUR) Fund. La visión de Harries es que los mercados financieros ya no reflejan fielmente el estado de la economía global porque las intervenciones de los bancos centrales han introducido una serie de distorsiones que han provocado mayor volatilidad. “En momentos como éste, es importante tratar de obtener rentabilidad a través de una cartera global multi-activo, en vez de centrarse en un solo tipo de activo o índice”, asegura. Para lograrlo, la línea central del método que utilizan en Newton es poner énfasis en las posiciones centrales de cartera, combinándolo con coberturas. 

Paul Brain, gestor del BNY Mellon Global Dynamic Bond Fund, tiene una visión más perturbadora de la situación de los mercados. Entre sus principales preocupaciones figuran el entorno de tipos bajos, la crisis de la deuda soberana en Europa, el envilecimiento de las monedas, el peligro de la inflación debido a las políticas monetarias expansivas, y la dudosa calidad crediticia de unos mercados de bonos que antes se percibían como libres de riesgo. 

Pero la visión de Brain también es retrospectiva, ya que considera que la crisis financiera desatada en 2008 ha sido el pistoletazo de salida de un mundo financiero regido por reglas muy distintas a las que guiaron los mercados durante las tres décadas anteriores. “Específicamente, pensamos que los inversores están sufriendo la transición hacia un entorno de inversión más ortodoxo, caracterizado por las rentabilidades más bajas y mayor volatilidad”, asegura. Para el gestor, una de las consecuencias de este periodo de transición es que “se abandone el enfoque especializado sobre un único tipo de activo y la indexación, que se vieron favorecidos por los mercados alcistas desde comienzos de los 80 hasta el comienzo de la década pasada, y que se vaya haciendo estilos más tradicionales de gestión activa y multidisciplinaria”.

La plasmación de estas percepciones en el fondo que gestiona se refleja en un estilo de gestión flexible y sin ligarse a un índice para seleccionar las mejores oportunidades que ofrezca la renta fija en cada momento. “Esto otorga al fondo capacidad de maniobra para generar rentabilidad a través de una gestión dinámica del tipo de activo en el que invierte, de la duración, exposición a divisas y selección de títulos”, concluye Brain. 

¿Cómo se articulan estas estrategias?

Los gestores Andy Cawker y Peter Bentley acceden a explicar los enfoques que utilizan para sus respectivos fondos. Cawker es el responsable de renta variable de Insight Investment y co-gestor del BNY Mellon Absolute Return Equity Fund. Explica que la clave está en la combinación de posiciones largas y cortas (“pair trades”), “en el que cada idea de inversión se complementa con una cobertura para aislar los riesgos específicos de los que los gestores quieren obtener beneficio, a la vez que se minimiza el efecto de los riesgos no deseados”. Con este enfoque, el gestor afirma tener flexibilidad suficiente para poder variar la exposición neta de la cartera, lo que le permite anticiparse a las subidas en mercados alcistas. A un tiempo, el equipo mantiene una política de stop-loss para cada posición, “lo que obliga a los gestores a reducir o eliminar aquellas que están en pérdidas”.

Por su parte, Bentley es el cogestor del BNY
 Mellon Absolute Return Bond Fund. Explica que precisión y diversificación son las piedras angulares que dirigen su estilo de inversión y el de su casa, Insight.  “Al analizar oportunidades de inversión, el equipo busca incluir solo aquellos elementos de riesgo de mercado que considera atractivos, y eliminar los riesgos no deseados”, explica. Por ello, se realiza una gestión activa de riesgo y rentabilidad, a lo largo de una gama amplia de oportunidades de inversión. “Esto se hace para asegurar que las fuentes de valor añadido sean diversas y para evitar que una sola decisión de asignación de activos pueda ser responsable de la rentabilidad a largo plazo”, concluye Bentley. 

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