Renta Variable Americana: Oportunidades Dentro del Lío.


No nos olvidamos de nuestro trabajo pendiente sobre los consejos prácticos a tener en mente cuando compramos un fondo de materias primas. En breve lo tendremos pero por temas de actualidad queríamos darle prioridad al siguiente interrogante. ¿Dónde se puede ganar dinero dentro de la renta variable americana? ¿Es todo tan negativo como parece? ¿Qué ideas de inversión pueden funcionar?

Sería bastante fácil recurrir al pesimismo generalizado sobre la marcha de la renta variable americana y justificar los motivos de mantener las carteras en liquidez. Con un sector inmobiliario residencial que todavía no da señales de mejora, que presiona y complica la situación de los bancos y que viene a acrecentar la situación de los mercados crediticios, el panorama no nos permite empezar el comentario con un rotundo: “A COMPRAR”. No obstante, por ser fieles al objetivo del blog, y tratar de dar ideas que puedan funcionar aún a riesgo de equivocarnos, vamos a ello que para ser negativos ya están las toneladas de informes de gestoras y artículos a los que se tiene fácil acceso.

No todo es negativo en el mercado de la renta variable americana. Hay ideas de inversión e indicadores prometedores que invitan al optimismo. La historia y la estadística nos enseñan que el mejor momento para comprar acciones es cuando los tipos de interés se reducen, la economía se contrae y los mercados caen. Durante los últimos 40 años, sólo se han presentado 42 meses en los que se han dado estas tres variables simultáneamente. La realidad demuestra que en los 12 meses posteriores a estos meses, se ha conseguido una rentabilidad media del 21% y la probabilidad de lograr rentabilidades positivas es del 80%. Claro está que vivimos un momento histórico, que hay miles de motivos para ser realmente pesimistas, pero entendemos que sería interesante olvidarse por unos momentos de tanta negatividad y pensar creativo. ¿Qué puede ir bien en este escenario? ¿Qué está funcionando y que puede funcionar? Empezar buscando y centrarse en los sectores menos expuestos a la evolución del gasto de los consumidores es un buen comienzo.

El sector tecnológico, y especialmente todo lo relacionado con la infraestructura y almacenaje de datos, está experimentando destacables tasas de crecimientos de dobles dígitos. Los proveedores de Internet se están favoreciendo gracias a que las compañías de teléfonos están forzadas a incrementar la capacidad de sus líneas como consecuencia de la popularidad de los videos y del uso de Internet en los teléfonos móviles. Hay cuellos de botella de los que beneficiarse. Cisco, EMC, Google o Junipers podrían ser algunos de los ganadores. El sector del transporte urgente y la mensajería empieza a ser atractivo. Aunque es cierto que no vivimos el mejor momento para lo que a transporte de paquetes de refiere, lo cierto es que las cotizaciones de las principales compañías de este sector descuentan ya un escenario de depresión y que incluso caería la demanda en un 50% en comparación con otras recesiones vividas.Además, se vendió mucha capacidad (aviones, buques y camiones) a países emergentes en los años anteriores y el incremento de costes de las materias primas durante los últimos años expulsó del sector a muchas compañías medianas y pequeñas. Por lo tanto es una gran oportunidad para ganar cuota de mercado y ahora, mediante la caída de los precios del crudo, tener armas para compensar los crecimientos negativos de la economía y fortalecer la cuenta de resultados. UPS o FEDEX son dos buenos ejemplos. Si no hay crecimiento, no se consume y la demanda de petróleo o gasolina sigue baja porque no se viaja, tampoco es descabellado pensar que los americanos algo harán y ver la tele en casa es una obvia y barata posibilidad. Es por esto por lo que los proveedores de televisión por cable también tienen mucho que ganar en este mercado y actualmente se consideran como valores defensivos. Estrategia a la que se le sumaría el sector de salud. La gran capacidad de generación de flujos de caja, también en mercados complejos justifican que sea uno de los sectores favoritos tanto de inversiones tradicionales como dentro del espectro de los hedge funds.

El juego también es otro de los temas que en época de crisis suele comportarse bien. Los “fondos de vicio”, aquellos que invierten justo en lo que no lo hacen los “fondos socialmente responsables” podrían tener su momento. Incluso dentro de los denostados bancos, hay oportunidades nada despreciables. Aquellos que evitan el negocio de préstamos o de banca de inversión y se centran en el negocio de la depositaría y la gestiones administrativas de los grandes trusts están capeando muy bien la crisis. US Bancorp, la entidad de Minesota, tachada de alto conservadurismo, ha sido capaz sortear la crisis con una caída únicamente del 6%. Otras entidades especializadas en servicios de Back Office, control de riesgo o gestión de patrimonios cuya remuneración depende del volumen de activos o patrones recurrentes, tales como SEI o PNC Corporation, lo están haciendo comparativamente mucho mejor. Dentro del capítulo de los bancos, hay un punto especialmente llamativo de esta crisis y que es diferencial respecto a las anteriores. Tradicionalmente cuando venían mal dadas, el americano de turno lo que hacía era refinanciar su hipoteca y así autofinanciarse. Ahora el panorama es radicalmente distinto. Actualmente lo único que les queda a los norteamericanos, para solventar sus necesidades de liquidez a corto plazo, llenar el depósito o comer, es la tarjeta de crédito. Ahora no es el plazo de la hipoteca la que sirve de colchón y por eso es fundamental cumplir con los compromisos de pago de la tarjeta. Por eso, en esta crisis, no se debería de asimilar las tasas de impagos del negocio de tarjetas a las crisis pasadas y por eso tiene sentido empezar a mirarse la posibilidad de entrar en el líder de este sector que además es un “national champion” como American Express, cuya quiebra no es asumible por el sistema. Las perspectivas para la banca de inversión y para la banca comercial siguen siendo malas, el problema hipotecario no está resuelto y parece que ahora son los jueces los que podrían tener un papel activo en la decisión ampliar los periodos de carencia. Mantener la infraponderación en el sector financiero parece lo más prudente en este inicio de 2009 pero no por ello existen puntuales excepciones como las anteriores. Para terminar me gustaría señalar un último factor que invita a mirar con algo de optimismo a la renta variable americana.

Los Hedge Funds están pasando por unos momentos muy complicados y han tenido que deshacer muchas de las posiciones líquidas para poder hacer frente a los reembolsos. Si uno se fija en los momentos más volátiles de los meses de septiembre y octubre, sorprende que fueron jornadas con un volumen negociado inferior al de situaciones similares pasadas. Parece pues defendible que los hedge funds, limitados por la restrictiva normativa sobre las posiciones cortas, habrían ya deshecho la gran parte de exposición a renta variable, manteniéndose actualmente mayoritariamente fuera del mercado. Cambiamos de año, se reestructuran las carteras y hay que decidir a qué se destina el presupuesto de riesgo. Es lógico pensar que, en un entorno en el que no sabes el volumen de reembolsos que podrás tener que hacer frente en el próximo trimestre, la inversión tiene que orientarse a activos líquidos. Si hay algo líquido por antonomasia, incluso por encima de la deuda gubernamental, son los grandes títulos de renta variable americana y este argumento podría jugar a favor dados los problemas que viven los hedge. Renta variable americana, grandes compañías es el binomio más sencillo para garantizarte liquidez cuando inviertes en cualquier activo con riesgo.

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