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Renta fija: nuevo escenario, nuevas oportunidades


La irrupción del COVID-19 en el mundo no ha traído nada bueno. Pero si nos centramos en el mercado de renta fija, y una vez superado el shock de marzo y abril, no se puede dejar de lado que también ha venido acompañado de oportunidades. En un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por Invesco AM varios gestores reflexionan sobre ellas, y el consenso es unánime, el activo más atractivo es el crédito. Pero dentro de este universo hay mucho donde elegir.

Carmen Lumbreras, directora de Renta Fija de CaixaBank AM, afirma que, efectivamente, encuentra las principales oportunidades en renta fija en crédito, pero hace una diferenciación: “De forma más estructural estamos cómodos en renta fija privada emitida por los países core. Dentro de ese ámbito de preferencia su principal opción son los activos que está comprando el BCE, “lo que quiere decir que mejor deuda de empresas no financieras que de financieras, y mejor grado de inversión que high yield”.

Ahora bien, de forma coyuntural también piensa que en renta fija privada financiera, subordinada y high yield todavía queda cierto estrechamiento de primas adicional y lo pueden hacer bien.

Renta fija corporativa grado de inversión, tanto en EE.UU como en Europa, es también el activo preferido en renta fija de José María Yraola, responsable del Equipo de Multiactivos de BBVA AM: “Esta crisis ha traído consigo una ampliación de spreads, y eso ha generado una serie de oportunidades. Habrá que ver cuáles son las dinámicas a medio plazo, pero es evidente que la TIR de la cartera ha mejorado y las valoraciones de los spreads de crédito, con un horizonte de inversión a medio plazo (3-5 años), vuelven a ser atractivas”.

Respecto a los tramos de la curva de crédito considera que hay algo más de atractivo en el corto plazo en términos de rentabilidad-riesgo, ya que las curvas están muy planas. También afirma que han empezado a mirar con interés la parte de high yield, aunque son cautos “porque sabemos que va a haber mucho papel actualmente en investment grade que caiga a high yield y, por tanto, es momento para empezar a tomar posiciones pero también hay que dejarse munición porque probablemente en los próximos meses haya de nuevo oportunidades. Por eso creemos que en este entorno es muy importante la selección de nombres de calidad”. Además, mantiene una visión positiva en deuda emergente en dólares y corporativa, y añade que a tres años vista es posible que tenga sentido empezar a mirar activos que tengan un comportamiento favorable en un entorno con algo más de inflación.

Francisco Simón, cogestor de la gama de fondos Mi Fondo Santander de Santander AM, también ve oportunidades en el mercado de crédito, sobre todo en un entorno cross asset: “La valoración relativa de los activos de crédito respecto al equity o la renta fija de gobiernos es más atractiva”. Asegura que en su caso han estado tomando posiciones activamente desde hace un tiempo en la parte de high yield e investment grade. “El soporte de los bancos centrales a través de la compra de activos con el firme propósito de mantener la transmisión de la política monetaria limita el riesgo”. No obstante, riesgos hay, entre ellos cita la posibilidad de que se produzca una segunda oleada de la pandemia, por lo que se mantienen vigilantes y cuidando mucho la diversificación de las carteras. 

Hace, además, otra reflexión sobre el mercado de deuda: “Vemos que en el entorno actual las curvas soberanas tenderán a coger más pendiente, pero los tramos más cortos van a estar anclados por la política monetaria, y aprovecharse de esa pendiente va a ser muy interesante porque en estrategias donde los tipos de interés están bajos las curvas están estables en las partes cortas, con lo que se puede jugar con la pendiente para ganar la rentabilidad adicional”.

También en las rentabilidades hace hincapié Susana Sánchez, directora de Renta Fija y Garantizados de Bankia AM, que comenta que aunque ahora las curvas a nivel de solvencia y fundamentales están peor que a principios de año, “sí tenemos unas yields o unos tipos nominales superiores a los que teníamos y, desde luego, en marzo el que se hubiera atrevido a comprar, ha podido obtener unos buenos rendimientos”. No obstante, el poder aprovechar o no esas oportunidades va a depender de la situación en la que uno se encuentre cuando se producen los movimientos. “Si los clientes están saliendo no se pueden aprovechar, pero si contabas con un colchón de liquidez sí has podido hacer inversiones a corto plazo a tires que no se veían desde hace años”.

Insiste en que la diversificación siempre es fundamental y distingue entre una cartera global y una de renta fija 100%. En el primer caso considera que igual no es necesario tener crédito, que además aumenta el riesgo respecto a la renta variable, pero sí unos activos más conservadores y líquidos como pueden ser los bonos de gobiernos. Y en el segundo, sí que considera que si en la cartera hay activos que cuenten con liquidez, que se puedan deshacer en un momento dado para atender reembolsos, “se han podido aprovechar las tires en crédito para invertir a corto plazo sin asumir grandes riesgos, lo que nos han dejado unos tipos medios de cartera que han sido bastantes buenos”.

Ignacio Chacón, gestor de Carteras Multiactivo de Fonditel, parte de un enfoque general y apuesta por acortar la duración de las carteras en la medida de lo posible, tanto en la parte de gobiernos como de crédito. Pero explica que dependiendo de cuál sea el objetivo, si de diversificación o de devengo, esta estrategia se puede llevar a cabo o no. “Si lo que tienes únicamente es un objetivo de devengo vas a las duraciones cortas, esperas a que suban los tipos de interés (algo que ahora no va ocurrir, pero en algún momento se retirarán las medidas de emergencia) y vas renovando los plazos cortos”. Sin embargo, este plan no es suficiente si el objetivo es la diversificación, entre otras cosas, según comenta, porque puede que el mandato no lo permita. “El que quiere diversificar tiene que pensar en una clave distinta”, y añade que aunque no se pueda ir al plazo de 10 años (con mucho riesgo por los tipos en mínimos), sí se puede quedar en el de cinco años, “donde si los tipos de interés van al alza se va a sufrir un poco por la parte de los precios, pero si hay un movimiento fuerte, repentino, en los activos puede ofrecer cierta cobertura o cierta diversificación con respecto a lo que suceda en la renta variable”.

Sobre el crédito, asegura que por delante quedan cosas por ver. Entre ellas, una ola de defaults que no se ha terminado aún de materializar, y que, según explica, no necesariamente tiene que implicar más spreads; y un posible proceso de subida de tipos de interés al alza en la parte larga de la curva ahora frenado por los bancos centrales, pero no totalmente impedido, “por lo cual la parte de crédito no es tan fácil; es mucho más complicado porque los cupones son relativamente bajos y un movimiento al alza en la parte larga de la curva puede tener consecuencias nefastas”.

Para Laure Peyranne, responsable de ETF de Invesco AM, "en este entorno, los ETF han sido una herramienta útil para tomar posiciones líquidas, ya que han proporcionado liquidez sin excepción en multitud de exposiciones. Por ejemplo, en Invesco, además de las exposiciones plain vanilla de renta fija, ya sea gubernamental o de crédito, intentamos ofrecer ideas como ETF de AT1 o de high yield americano, como en el caso de los llamados fallen angel que forman parte del programa de compras de la Fed”. 

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