Reforma laboral de Rajoy: Imperfecta


Para valorar con cierta objetividad la mayor o menor bondad pragmática de la Reforma del Mercado Laboral de Rajoy no basta una opinión, es necesario recurrir a un caso práctico. Tomemos un ejemplo poco controvertible. El autor del caso se llama Barack Obama, y el ejemplo nace de los objetivos de la política económica promovidos por el presidente USA para salir de la crisis actual y mantener el futuro liderazgo mundial de su nación. ”El presidente considerará cualquier idea para reducir el déficit (…) pero, recortar la inversión en educación e innovación podría restringir nuestra habilidad para competir con el resto del mundo (…) todo el mundo debe estar dispuesto al sacrificio, (pero) no podemos sacrificar nuestra habilidad como nación de ganar el futuro” (18, 07, 2011). “La innovación es la clave del futuro económico de la nación, pero la innovación depende del desarrollo de las capacidades de los estudiantes en la ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas (…) La educación universitaria de esta nación no debe ser un lujo, es un imperativo económico” (31, 03, 2012). “Estas son las tres columnas de la innovación: educación, infraestructura, e investigación” (16, 09, 2010).

El mensaje del presidente Obama desde que era candidato a la Casa Blanca ha cambiado poco. Es reiterativo. ¿Qué significado económico tiene unir las variables “inversión en educación” (inversión en la calidad del capital humano) e  “inversión en innovación” (inversión en desarrollo tecnológico)?. ¿Qué objetivo último persigue incansable Obama y su formidable equipo de asesores económicos: Geithner, Rubin, Summers, Blinder, Volcker, Tyson, Reich, Sperling, Stiglitz (Premio Nobel) Phelps (Premio Nobel), McFadden (Premio Nobel), Solow (Premio Nobel)  (…).

La política económica USA no es en esencia distinta a la de otras naciones del mundo. Todas las naciones, con sus singularidades temporales, y en un entorno global, tienen una sola estrategia posible y obligada: el crecimiento económico sostenible que de lugar al pleno empleo, en un entorno de estabilidad de precios. La macroeconomía es igual en todas y cada una de las naciones desarrolladas (OCDE). El complejo algoritmo perseguido por la Administración USA finalmente se concreta en el modelo de crecimiento económico de Solow, o bien, inversión en desarrollo tecnológico (innovación) e inversión para la excelencia creciente del capital humano empleado (educación universitaria). Lo expresado cabe concretarse de manera más fina en una sola variable y acción: “incremento de la productividad”, y en términos globales “incremento de la productividad relativa”. ¿Es este objetivo del Presidente Obama y sus asesores una banalidad política temporal?. ¿Es la variable productividad algún escondido misterio económico, hasta la fecha nunca desvelado?. La realidad es que no. La productividad ha sido una constante intelectual desde 1817 o bien desde que David Ricardo la predicará sobre la variación del comercio exterior. Desde entonces, doscientos años trascurridos, miles de economistas han fijado su atención en esta critica variable, soporte y motor del crecimiento económico y del bienestar mundial, siendo un joven economista de MIT, Robert Solow, él que tras formularla de manera afortunada recibió por ello el Premio Nobel en 1987. Merecido galardón a una verdad universal, celebérrima desde mediados del siglo pasado.

¿Se menciona alguna vez la palabra “productividad” entre los once objetivos prioritarios de la Reforma Laboral, editados oficialmente en www.lamoncloa.gob,es?. La respuesta es no. ¿Dedica alguna línea, espacio, párrafo, comentario, epígrafe (…) el  Real Decreto Ley a la productividad y/o a la importancia de esta variable en y para el mercado de trabajo?. La respuesta es no. ¿Es imperfecta o borrosa la idoneidad del Real Decreto Ley?. ¿Habrá errado el Gobierno en su diagnostico y/o en su enfoque?.

El diagnóstico del sistema laboral español es sencillo: estructuralmente rígido, disfuncional, y anticuado. Todo ello, profusamente descrito en la introducción del Real Decreto Ley, si bien, el Real Decreto Ley olvida un aspecto clave para entender el mercado laboral español pasado, presente, y su agonía actual. El Real Decreto Ley olvida explicar que efectos se derivan y se han derivado durante 14 años (1999-2012) para la economía española  por razón de mantener un anticuado modelo laboral estando sujetos a la disciplina de la moneda única. El tema evidentemente no es cualquier tema y merecería haber sido comentado a la vista de la prolija introducción descriptiva y numérica que aparece en el Real Decreto Ley. ¿No es este el motivo principal de la sobresaliente ansiedad de Bruselas y de algunos Gobiernos por la reforma “urgente” del mercado laboral?. 

Tras la entrada de España en la moneda única el 1 Enero de 1999, al ceder España la política cambiaria y monetaria propia, la disfuncionalidad estructural latente en el mercado laboral se hizo más delicada. La política cambiaria española había servido, hasta dicha fecha, para ocultar los desequilibrios relativos, o bien servía de contrapeso a los desajustes en productividad relativa y excesivo nivel de precios, nacidos, en parte, de la rigidez y lesivo funcionamiento del sistema laboral español (indexación obligada de salarios a la inflación, anticompetitivos convenios colectivos, falta de flexibilidad, ausencia de movilidad, absentismo..). Con la introducción del Euro se inicia un proceso de paulatino deterioro de la competitividad relativa española dentro de la UME que llega hasta nuestros días (también en otros países con marcos laborales rígidos: Grecia, Portugal, Italia…). La grave asimetría nacida de las diferencias entre sistemas laborales no fue prevista ni por el padre de Euro, el Nobel Mundell, ni por los Padres Fundadores de la UME y sus sucesores. Así, la necesaria adaptación de los  mercados laborales a la UEM nunca fue reconocida como vector critico de convergencia (Criterios de Convergencia, Tratado de Maastricht). La UME nació “estructuralmente defectuosa”. Su arquitectura intelectual y su adecuación pragmática a la economía era muy deficiente/pobre (existen otros graves problemas). La asimetría nacida de las diferencias entre los mercados laborales miembros de la UME da lugar a que finalmente el “fair play” competitivo dentro de la UME es simplemente irrisorio. Así, existen naciones en la UME que son más competitivas tan solo por razón de haber ingresado con un marco laboral flexible, y viceversa. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y bancaria española, las disfunciones latentes del sistema productivo español explotaron. Así la falta de competitividad relativa de España y su caduco modelo laboral. Modelo laboral, que además de  restar productividad y distorsionar al alza el nivel de precios (competitividad), gusta de centrifugar a las personas a velocidad de vértigo al no estar dotado de alternativas jurídicas y económicas viables y atractivas al empresario.  Finalmente, el 2 de Diciembre 2011, Jacques Delors  Ex-Presidente de la UME y uno de los más destacados arquitectos del Euro, hacía pública una asombrosa confesión “el euro es defectuoso desde su origen”. Tan solo días después el Presidente Sarkozy abundaba públicamente en la misma confesión. Trece años han pasado para oír la primera declaración oficial sobre la grave errónea arquitectura del Euro y, con ello,  el reconocimiento implícito de su negativo impacto sobre algunos países miembros de la UEM (España).

La Reforma del Mercado Laboral de Rajoy es oportuna y necesaria. Su recetario de “medidas urgentes” un magnifico parcheado a muy graves socavones. Se alisa con ello el camino para frenar la sangría del desempleo en España, aspecto sin duda prioritario y así expuesto en el Real Decreto Ley. Sin embargo, toda Reforma Laboral debe mirar más haya, debe ser más ambiciosa, y, sobretodo, más certera. Toda Reforma Laboral / Mercado Laboral necesita, como las personas o como las empresas  de un “objetivo central” (“main driver”), que sea conocido, ampliamente compartido por los interesados (empleados, empresarios, patronal y sindicatos) y coherente con los objetivos macroeconómicos perseguidos o perseguibles por el Gobierno actual y posteriores.  El Real Decreto Ley no explícita un “objetivo central” para el mercado laboral español que lo inspire, alumbre,  y siente la base estratégica y jurídica para al éxito de este mercado a corto, medio y largo plazo. Es verdad, “son solo medidas urgentes” para frenar la sangría a corto plazo, según el Real Decreto Ley.  Pero, las propias medidas urgentes asientan de facto un nuevo modelo de mercado laboral en España. ¿Es este naciente modelo de mercado laboral español el más eficiente, competitivo e idóneo entre los posibles?.

La Reforma del Mercado Laboral, no es cualquier reforma. El mercado laboral es el más importante de todos los mercados que conforman la economía. De la Reforma del Mercado Laboral debería nacer el marco estratégico y jurídico idóneo que permita la creación de empleo estable y, con ello, de un estado del bienestar más sólido, amplio y seguro. La única estrategia para la creación de empleo estable nace del crecimiento económico sostenido, y para ello, es necesario hablar, una y otra vez, de la productividad  tal y como de forma incansable hace, de manera trasversal, el Presidente Obama y su equipo económico. Sorprendentemente todo ello ignorado por el Real Decreto Ley del Gobierno. La flexibilidad y/o “flexiseguridad”, mencionada en el Real Decreto Ley,  es una cualidad necesaria pero no suficiente ni rectora del sistema laboral ni económico. La productividad si lo es. Un país no crece más ni crea más empleo que los demás por ser más “flexiseguro”, en cambio los países con mayor productividad relativa son los que más crecen y más empleo crean a medio y largo plazo. La productividad es la variable clave sobre la cual debe necesariamente pivotar y ordenarse el mercado laboral de cualquier nación desarrollada del Siglo XXI, en un entorno de libertad, justicia y estabilidad entre las partes.

Cabe concluir que el Real Decreto Ley de Medidas Urgentes para la Reforma del Mercado Laboral rellena, de forma obligada y necesaria, y con un amplio recetario, graves antiguos socavones del sistema laboral español, engordados y muy lesivos a los intereses de España desde la introducción del Euro (1999). La Reforma es probable colabore a frenar a corto plazo la sangría del desempleo en España, siendo verosímil impulsará la creación de empleo de darse el momento coyunturalmente oportuno para ello (ceteris paribus: crisis bancaria española, crisis UEM y mundial). Sin embargo, el Real Decreto Ley traspira falta de “visión económica”, ya en el diagnostico ya en el enfoque. La Reforma es imperfecta. La Reforma no es idónea con respecto a un entorno económico globalizado, al escenario competitivo mundial que de ello se deriva, y a las acciones que ya están llevando a cabo otras naciones desarrolladas (USA). Si bien la Reforma (medidas urgentes) en ningún caso impide el logro de una mayor “productividad” de la economía española, tampoco promueve e impulsa a esta variable dándole la capital trascendencia que tiene y tendrá. Así, y por lo expuesto, el nuevo modelo del mercado laboral español carece de referencia que lo inspire y lo dirija hacía el éxito en términos relativos mundiales a corto, medio y largo plazo. El Presidente de Gobierno de España y sus Ministros relacionados con la Reforma Laboral (Empleo, Competitividad, Economía e Industria) han cumplido con una imperiosa necesidad social y económica, pero han perdido una oportunidad de oro. Presentar a sus socios europeos una Reforma Laboral certera, justa y exigente, que por brillante, podría haber sido exportada o transpuesta a otros países europeos, elevando sin duda el prestigio de la voz de España y de nuestra credibilidad ante inversores, mercados y organismos internacionales. A la tercera va la vencida.

 

Foto: La Moncloa

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