Reestructurar


TRIBUNA de Iñigo Bilbao-Goyoaga, especialista en Fondos de Inversión e Inversión colectiva.

Cuando comencé mi vida laboral en un banco americano en la década de los 90, hubo cuatro cosas que aprendí la primera semana: nuevas tecnologías, cost cutting, contingency plan y gestionar el pánico. Quizá las cuatro eran la misma pero alguien en aquel banco tan importante quiso que aprendiese pronto y rápido la gran experiencia de más de 100 años que tenían en aquella entidad.

Lo más sorprendente es que para poder gestionar aquellos cuatro temas había que invertir. Resulta que hasta para hacer cost cutting hay que invertir, y es por ello que con el tiempo en las business schools se habla ya técnicamente de reestructurar, porque no solo hay que gastar menos sino que hay que invertir para poder gastar con eficiencia.

He visto durante 2017 que varias entidades tanto gestoras como bancos privados en España, han visto con claridad que tenían que invertir tanto en la dirección general como en trainees cualificados y a todos los niveles de la organización, para poder acometer la gran reestructuración que viene de inmediato que es MiFID II. Dentro del sector también en entidades con una dimensión más reducida hemos visto durante 2017 adquisiciones y fusiones de unas EAFI por otras y transformaciones de EAFI en SGIIC, adelantándose a un acontecimiento que a mucha gente le va a coger a contrapié durante 2018. Gente muy bien informada ya ha indicado que esperan una clara reducción de márgenes tanto en banca privada como en las gestoras de fondos debido a la llegada de la nueva directiva.

Hablaba el otro día con un amigo de una plataforma global con sede en Madrid y me decía que lo primero que han hecho los nuevos dueños es ajustar costes. Y sólo han empezado, porque si son de los bien informados, los márgenes van a sufrir en 2018. Todo el mundo tendrá que adquirir más activos bajo gestión para seguir ganando lo mismo.

Pero aquel banco americano de más de 100 años de experiencia había aprendido otra cosa en su dilatada vida: que convenía cada cierto tiempo reestructurar también al personal más cualificado y que si una persona tenía las bases de una buena formación, lo mejor al cabo de los años, era que tuviese tiempo para reestructurarse y ponerse al día en aquellos cuatro temas e incluso en su vida personal. De qué sirve una carrera de éxito y te feliciten si al final te olvidas de hacer esa misma reestructuración en tus conocimientos y en tu familia. No sé si solo se sabían la teoría y no la practica pero en otra empresa que estuve de lo primero que me hablaron también la primera semana era de que la empresa permitía excedencias a sus empleados. En conclusión que una cosa es la teoría y otra la práctica y que una reestructuración puede destruir la cultura corporativa de la entidad si no se hace cuidando los detalles, por eso reciclar aquellos empleados ejemplares que tienen esa cultura que se ha tardado cien años en adquirir, no sólo es una opción sino una necesidad. En Bilbao sigue llegando la gabarra. Por algo será.

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