Reducción de comisiones


Reducción de comisiones

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 28 Noviembre 2013

Parece ser que el señor Ministro de Economía acaba de anunciar su intención de forzar una reducción de la comisión máxima aplicable en los fondos de pensiones. Bienvenida sea dicha reducción, especialmente por lo que corresponde a los auténticos dueños del capital y que son los que asumen el riesgo: los inversores en los planes de pensiones.

Por regla general y suponiendo igualdad de condiciones, una reducción en las comisiones a cobrar por las gestoras de planes de pensiones supone per se un aumento en la rentabilidad que obtendrán los inversores por su inversión,…independientemente de la gestora en la que estén. Y eso es bueno porque al final es su dinero y su futuro económico dependerá- cada vez más- de la rentabilidad que logren acumular.

Pero ya se sabe que el diablo sabe más por viejo que por diablo (que existir, existe y toca las narices todo lo que puede el muy…) y aunque la medida en sí pueda ser una grata noticia creo que es conveniente que tanto los reguladores como los inversores- sobre todo éstos, que desgraciadamente serán los más ignorantes y los más desprotegidos- estén ojo avizor a lo que pueda pasar. La intención del gobierno es buena en tratar de favorecer el que los inversores vayan haciéndose un plan de pensiones privado en previsión de que la pensión a cobrar de la Seguridad Social en su día no será muy jugosa e incluso podría darse el caso de que no llegaran a cobrarla, en una situación extrema pero posible. Sin embargo, el cementerio está lleno de buenas intenciones….

La contrapartida de esta decisión es que las entidades que actualmente gestionan dichos planes de pensiones y que les sirve para obtener jugosos ingresos vía comisiones además de otros ingresos derivados de la desgraciadamente famosa “vinculación” de los clientes- sean de banca privada o de banca comercial, todos se ven afectados por los objetivos de vinculación con la entidad- a través de la venta de otros productos y servicios que les genera la venta cruzada, verán una reducción importante en los ingresos para las entidades,…y no parece que estén muy por la labor de dejarse quitar un 30% de los ingresos que ahora obtienen.

Por lo que imagino que intentarán suplir esa reducción. Parte de los ingresos perdidos pueden recuperarse con el supuesto incremento de saldos y clientes hacia esos productos- aunque me imagino que éstos no irán volando si observan las magras rentabilidades que los planes de pensiones han obtenido históricamente,…y si no que se lo pregunten al prof. Pablo Fernández. Otra parte de los ingresos pueden recuperarse si mejora la gestión de dichos planes de pensiones y por tanto logran incrementar, por sus propios medios y cumpliendo el mandato o el ofrecimiento implícito a los inversores, el patrimonio gestionado. Sin embargo, esta última opción me parece que les va a resultar demasiado complicada de conseguir…

¿Qué podría pasar? Pensemos mal si me lo permitís. Sabemos que las comisiones “explícitas” no son las únicas que se aplican en la gestión de activos. Hay otras formas de cobrar- como veíamos en el anterior artículo de Costes Ocultos- a los inversores sin que lo noten mucho,…como dice mi padre parafraseando el refrán: “Ojos que no ven, gabardina que te levantan”. Pues a muchos inversores se les levanta la gabardina y esta modificación podría llegar a incrementar el número de gabardinas “levantadas”.

Pongamos por caso el ejemplo de los costes de transacción. Costes que han de pagar los inversores de los fondos o, en este caso, los planes de pensiones y que no ven de forma explícita. Es el gestor o el equipo gestor quien genera dichos costes derivados de la rotación de la cartera que estén realizando y, ésta, es fácil enmascarar en el subterfugio de la “gestión activa”, en la excusa de buscar la mejor gestión para el inversor o en que se busca aprovechar todas las oportunidades que ofrece el mercado… elegid la que os apetezca pero el caso es que seguiría siendo un medio por el cual las entidades podrían suplir su pérdida de comisiones a través del dinero de los inversores.

Y naturalmente esta última opción supone, a igualdad de condiciones, que los inversores obtendrán una menor rentabilidad por su dinero,…¿qué elegirán?

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.