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Recomendación de dónde no estar


Análisis elaborado por... Victor Alvargonzález, consejero Delegado de Profim

Lo habitual es que se recomiende comprar fondos de inversión, no venderlos, pero los asesores financieros independientes, los que no tienen producto propio que promocionar, deben ser capaces tanto de recomendar dónde estar como dónde no estar. Por eso, en esta ocasión hemos elegido un fondo que pertenece a una categoría que hace ya tiempo que pensamos que no debe estar en una cartera. También es habitual que los fondos de inversión se analicen por el fondo en sí – rentabilidad histórica, ratios, gestor, etc., - y no por los activos en los que invierte.

En nuestra opinión, a la hora de hacer una recomendación sobre un producto es un error no valorar suficientemente la cartera de inversiones del mismo, porque muchas veces un gestor, por bueno que sea, no puede nadar contra corriente. Así que excepcionalmente aprovechamos la ocasión para analizar este fondo sólo desde la perspectiva de su cartera de inversiones y no por el resto de parámetros de análisis habituales, que, siendo muy importantes, hay ocasiones en las que pueden pasar a un segundo plano.

Vaya por delante que el fondo seleccionado, el Parvest Euro Long Term Bond, nos parece un fondo tan bueno como cualquier otro en su categoría. De hecho, es un buen fondo para quien piense que se va a recrudecer la crisis y/o que vamos a una depresión “a la japonesa” con deflación y aumento de quiebras empresariales incluidas. Lo hemos elegido porque entendemos que es de los más representativos de su categoría en lo que a composición de cartera se refiere, lo que facilita el tipo de análisis elegido para esta ocasión. El fondo invierte más del 85% de su cartera en deuda pública de largo plazo de países avanzados (zona euro). La duración modificada se encuentra en el entorno de los 13 años, lo que significa que es muy sensible a la evolución que tengan los tipos de interés en el mercado de deuda. En nuestra opinión, el escenario de mercado a medio y largo plazo juega en su contra, por tres motivos. En primer lugar, porque pensamos que hasta ahora los tipos de interés del mercado de deuda pública de los países avanzados se mantienen relativamente bajos porque la inflación está no solo contenida, sino incluso tendente a la baja, y además porque los bancos centrales compran deuda pública para inyectar liquidez en el sistema. Hay un riesgo considerable de que a medio y largo plazo desaparezcan uno o ambos soportes, lo que afectaría a los tipos de interés del mercado.

En segundo lugar, porque se está generando un desequilibrio importante en el hecho de que los déficits públicos de los países avanzados sean los más altos de la historia y, en paralelo, los tipos de interés de largo plazo estén todavía en niveles mínimos históricos. Esto sólo se puede mantener en entornos deflacionistas, lo cual es muy probable que no sea el escenario a medio plazo. Por último, y muy relacionado con lo anterior, porque la situación de altísimo endeudamiento público y poca voluntad política de reducirlo hará que siga aumentando la desconfianza en la deuda pública y, en paralelo, mejorando la percepción del riesgo de la privada, algo que ya está ocurriendo, pero que se pondrá todavía más en evidencia en el futuro. Los fondos como el que analizamos en esta ocasión, con un 100% de la cartera en deuda pública de países de la zona euro, no se verían beneficiados por un entorno de estas características.

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