Rebote bursátil histórico: ¿seguirá el rally?


Tras la caída sin precedentes de los mercados de renta variable se ha producido uno de los mayores rallies de la historia. En las últimas 14 sesiones bursátiles, el S&P 500 ha registrado una subida del 25%, lo que significa que, en lo que va de año, el retroceso sufrido por el índice se limita ahora al 15%. El pasado 23 de marzo el desplome superaba el 30%. “En condiciones normales, esto hubiera tardado tres meses en producirse”, afirma Luca Paolini.

Según el estratega jefe de Pictet Asset Management, “es evidente que el mercado está siguiendo el flujo de noticias relacionadas con la mejora de casos diarios de coronavirus. De hecho, los nuevos casos parecen estar llegando a un máximo y las búsquedas de Covid-19 en Google parecen ratificarlo, en el sentido de que lo peor puede haber pasado en cuanto a sentimiento”. Sin embargo, las noticias para el mercado europeo de renta variable no son tan positivas.

El EuroStoxx 50 cae en lo que va de año un 24%, nueve puntos más que el S&P 500. El mínimo anual lo vio el 18 de marzo, cuando el desplome anual alcanzó el 37%. Desde ese día el rebote ha sido importante, pero más modesto que el del índice americano, concretamente del 21%. El índice MSCI de Estados Unidos (-17,2% desde -26%) también resiste mejor que el europeo en el año (-21,7% desde -30,3%). Si se compara la evolución de los mercados desarrollados frente a los emergentes también se observa que los primeros (-18,4% desde -26,9%) han rebotado más que los segundos (-23,1% desde -25,1% en dólares).

Captura_de_pantalla_2020-04-13_a_las_9Desde el 16 de marzo al 6 de abril los sectores del índice mundial MSCI en moneda local que más han rebotado son tecnologías de la información, minería, energía y salud y los que menos bancos-finanzas-seguros, inmobiliario e industriales, sectores que permanecen con las mayores pérdidas lo que va de año. En el lado contrario, los sectores que a 6 de abril se comportan mejor (los que menos han caído) en el año son salud, consumo básico, tecnologías de la información y servicios de comunicación y servicios públicos. En lo que respecta a la eterna comparativa entre la evolución del growth frente al value, los mejores resultados vuelven a corresponder a los primeros. Concretamente, en este periodo de fuertes turbulencias y caídas en los mercados, los valores de crecimiento (-12,3%) se comportan bastante menor que los de valor (-25,6%).

¿Seguirá el rally?

Es la cuestión que se plantean ahora la mayoría de los inversores. La pregunta resulta muy difícil de responder, pero se pueden buscar pistas que nos indiquen la dirección. "Si bien no podemos saber dónde está el suelo del mercado, sí podemos estar atentos a cómo reaccionan a la próxima publicación de los distintos índices económicos y de confianza, datos que con toda seguridad serán malos. Si los mercados responden a ellos con tibieza, podría ser señal de que las noticias negativas podrían estar descontadas ya y, por lo tanto, ser momento para volver a ser constructivos", apunta Domingo Barroso, director de Ventas de Fidelity International. "El mercado está dando credibilidad a los medidas implementadas por los bancos centrales y los gobiernos", explicaba en un webminar organizado por FundsPeople.

“El impacto de los confinamientos en la actividad es profundo y probablemente durará más de lo esperado inicialmente. La normalización va a ser gradual, sector por sector, con una división nítida del año en dos mitades, una profunda recesión en los dos primeros trimestres, que daría paso a un rebote en el tercer y cuarto trimestre”, explica Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers. “Creemos que lo está haciendo el mercado ahora es centrarse en la recuperación del segundo semestre y mostrarse menos sensible a la profundidad de la contracción del primer semestre, a medida que los inversores se están preparando para una algunas cifras realmente horribles”, considera el experto.

Hay quien considera que la tendencia bajista continuará. Es el caso de David Lafferty, estratega jefe de mercados en Natixis IM, quien se muestra convencido de que "los precios de las acciones volverán a bajar en las próximas semanas y meses". A su juicio, “el aplanamiento de la curva de contagiados es una condición necesaria para estabilizar la economía global pero no es suficiente". Así, señala que "el daño económico del brote se extenderá varios trimestres después de conseguir la contención del virus".

Las dos grandes incertidumbres que quedan por despejar

Por ahora hay muchas incógnitas por despejar. En primer lugar, no está claro cuándo se ganará la batalla contra la pandemia. Evan Brown, responsable de Estrategia en UBS Asset Management, considera que el coronavirus ha catalizado una respuesta política histórica pero, por muy contundente que haya sido la respuesta monetaria y fiscal a esta crisis, el verdadero bazooka es la atención sanitaria. “De momento, el avance hacia una vacuna parece la solución más factible para normalizar el comportamiento de los consumidores y empresas, además de establecer una base más sólida para los activos de riesgo”.

Su opinión coincide con los expertos de J.P.Morgan AM, quienes subrayan que, ahora que hemos visto la respuesta de política monetaria y fiscal, necesitamos ver evidencias de que las estrictas medidas de contención están ayudando a ralentizar la propagación del virus y que las economías podrán reanudar la actividad sin un resurgimiento de las infecciones. Si hay rebrote pueden venir más problemas. "Vemos el proceso de recuperación económica en forma de V, pero podría convertirse en un escenario de W en caso de un rebrote del virus", reconoce Inés del Molino, directora de Cuentas en Schroders en el mismo webminar organizado por FundsPeople.

Lo que está claro es que la economía global entrará en recesión. Pero... ¿cómo de dura será la caída? Para monitorear la profundidad de la recesión, en Amundi está monitorizando datos macroeconómicos tradicionales (por ejemplo, ventas minoristas semanales, solicitudes de desempleo) y big data (como por ejemplo, cenas fuera de casa, ventas en taquilla, número de viajes o búsquedas en Google de estadísticas de recesión y desempleo). "Ambos conjuntos de variables sugieren un colapso sin precedentes de la demanda interna", reconoce Ken Taubes, director de Inversiones en EE.UU. de Amundi.

Asimismo, con el objetivo de conocer la intensidad y la duración de la inminente recesión, en J.P.Morgan AM analizaron los indicadores de daños a largo plazo, incluidos el de la destrucción de empleo y las quiebras de empresas. “Hasta ahora, no auguran nada bueno: en Estados Unidos, las nuevas solicitudes de desempleo aumentaron a 3,28 millones en la semana que terminó el 21 de marzo, superando significativamente el pico semanal de 665.000 alcanzado durante la crisis financiera”.

En la semana que terminó el 28 de marzo, las solicitudes iniciales de prestación por desempleo en Estados Unidos casi duplicaron las de la semana anterior. En total, casi 10 millones de personas perdieron su empleo en esas dos semanas. Según explican desde DWS, "ya solo estos datos, junto con los posibles errores de medición, sugieren una tasa de desempleo oculto de algo más del 11%, frente al máximo del 10% que se alcanzó en octubre de 2009, en plena crisis financiera mundial". 

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Estas realidades económicas están haciendo que los analistas ajusten sus estimaciones según la intensidad probable de la recesión; ahora se espera que el PIB real del segundo trimestre caiga un 10% o más en numerosos mercados desarrollados. Ni siquiera son descartables impagos soberanos. "Es muy probable que algún país emergente caiga en default, si bien este riesgo no lo veo en ningún país desarrollado", concluye Sasha Evers, director general de BNY Mellon IM para Iberia y Latinoamérica, en el webminar. Es muy posible que las ramificaciones de la crisis provocada por el coronavirus sean muchas y que no todas hayan sido puestas aún en precio por los mercados.

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