Reacción de Schroders a la convocatoria de elecciones en Japón: “La única justificación para ir ahora a las urnas es política”


Tras el inesperado anuncio, a finales de octubre, de una nueva ampliación de las inyecciones de liquidez del Banco de Japón, Shinzo Abe sorprendía otra vez esta semana con la convocatoria de elecciones anticipadas, tras conocerse hace unos días que la economía nipona entró en recesión en el tercer trimestre del año. La culpa parece tenerla la subida del IVA, del 5% al 8%, que entró en vigor en pasado mes de abril y a la que debía seguir, en octubre de 2015, una segunda subida, hasta el 10%. Sin embargo, el primer ministro japonés anunció este martes que esta impopular medida se retrasará 18 meses más, hasta abril de 2017.

Para Shogo Maeda, responsable de renta variable japonesa en Schroders, “la decisión de convocar elecciones anticipadas en la Cámara Baja persigue conseguir apoyo público por el aplazamiento de la subida del IVA y reforzar el mandato popular de las medidas de estímulo conocidas como ‘Abenomics’”. De hecho, el propio Abe ha planteado estas elecciones, programadas para el próximo 14 de diciembre, como una especie de moción de confianza a todo su programa económico.

“La única justificación para convocar elecciones ahora es política”, señala Maeda, “dada la mayoría con la que cuenta Abe en ambas cámaras”. Al experto le preocupa el periodo de incertidumbre que se abre y el lento progreso de la estrategia de crecimiento planteada por el primer ministro. “No obstante, si Abe gana las elecciones –algo que Maeda considera probable− su partido contará con cuatro años más de estabilidad política en los que tendrá que centrarse necesariamente en la política económica y el crecimiento”.

“La decisión de posponer la segunda subida del IVA permitirá que se vea el impacto de las subidas salariales en los dos próximos años”, continúa Maeda, que confía en que la economía japonesa ganará impulso el año que viene. Aunque en Schroders consideran que el enorme volumen de la deuda del gobierno nipón y el fin del masivo programa de expansión cuantitativa del Banco de Japón suponen amenazas a medio-largo plazo, no creen que representen un riesgo inminente para el mercado.

Más volatilidad y mejores perspectivas

Como señala Maeda, el mercado japonés viene registrando volatilidad desde el anuncio sorpresa del Banco de Japón a finales de octubre, a lo que se suma ahora la decisión de Abe de posponer la subida del IVA y convocar elecciones. Sin embargo, el experto atribuye los movimientos del mercado a los inversores de corto plazo, “por lo que tendremos que estar muy atentos al riesgo de recogida de beneficios a corto plazo hacia final de año”, advierte.

Pese al repunte de la volatilidad, en la casa británica creen que el mercado japonés de renta variable sigue respaldado por diversos factores positivos. “Los beneficios corporativos crecieron con fuerza entre abril y septiembre, cuando el PIB cayó bruscamente, y esperamos nuevas mejoras de previsiones impulsadas por la reciente depreciación del yen”.

Maeda no cree que las acciones japonesas estén caras –incluso después del rally vivido desde octubre– dados los robustos fundamentales de las empresas niponas y el mayor énfasis en el buen gobierno corporativo. “Cada vez son más las empresas que deciden recomprar acciones para reducir sus niveles de efectivo y mejorar la rentabilidad de los recursos propios (ROE)”. Además, el experto opina que la decisión del fondo de pensiones del gobierno japonés de incrementar su asignación a renta variable japonesa –del 12% al 25%– resultará muy positivo para el mercado.

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