Razones para mantener la fe en Wall Street


¿Se necesitan razones para mantener el optimismo en el tirón de Wall Street? Scott Glasser y Michael Kagan (en la imagen), cogestores del Legg Mason ClearBridge US Appreciation, afirman en su último informe mensual que su visión sobre la economía mundial “ha mejorado ligeramente respecto al trimestre anterior”. "Creemos que el actual contexto, caracterizado por unos sólidos flujos de liquidez a escala mundial, continúa aupando la demanda de activos de riesgo y un aumento en los niveles de renta variable de cara al futuro”. Además, los gestores de Legg Mason Global AM observan que, a pesar de mostrar más predisposición al riesgo que en el pasado, el sentimiento de los inversores “está lejos de niveles que indiquen un extremo peligroso”.

En su informe mensual, ambos gestores realizan un resumen de acontecimientos económicos de relevancia para la economía estadounidense que han ocurrido durante el tercer mes del año. Vistos en perspectiva, se podría afirmar coloquialmente que en estos tres meses la situación del mercado ha ido como miel sobre hojuelas. El primer dato es la mejora de la actividad industrial en Estados Unidos, tanto en terreno doméstico como en el extranjero; paralelamente, “el segmento de consumo mostró más sensibilidad a la volatilidad en los tipos de interés”. 

Los gestores de la firma americana afirman que “las tendencias de mercado de los últimos trimestres se volvieron más pronunciadas en el tercer trimestre”: el mejor comportamiento de las small caps sobre las grandes capitalizadas, la sobreponderación de los negocios de menor calidad y más exposición al ciclo frente a las empresas de más calidad y más estables… “El creciente apetito por el riesgo dominó la selección de valores y los retornos”, puntualizan Glasser y Kagan, quienes añaden que “los tipos de interés más bajos continuaron proveyendo de alimento o liquidez a los inversos sobre una base global, en búsqueda de retornos más elevados”.

Así, los sectores con mejor comportamiento del S&P 500 fueron los de materias primas, industriales y consumo discrecional, con una mención especial para las compañías biotecnológicas y relacionadas con internet, mientras que los peores fueron telecomunicaciones, eléctricas y consumo básico. También sufrieron aquellos sectores más sensibles a los tipos, como son el de la construcción y las eléctricas. La elección particular de los gestores se centra en compañías con elevados retornos sobre la inversión y un equipo de gestión de capital fuerte.  

Mención aparte se merece el mercado inmobiliario estadounidense. Los gestores recuerdan el repunte significativo de los tipos hipotecarios: si en abril se situaban en el 3,4%, a lo largo del verano llegaron a moverse entre el 4,3% y el 4,7%. “Los tipos más altos afectaron al comportamiento del consumidor, con una caída abrupta de la refinanciación de hipotecas”, ilustran los responsables de Legg Mason. Paralelamente, la construcción de vivienda nueva se sitúa en el millón de unidades desde abril. “Mientras que creemos que el inmobiliario continuará mejorando a pesar de un repunte de los tipos, nos gustaría ver mejoría durante la temporada clave de ventas, la próxima primavera”, indican. En este sentido, podrían dar pistas de incremento de la actividad constructora la demanda de industrias relacionadas como ascensores, ventilación, calefactores o cemento. 

Todos estos factores llevan a Glasser y Kagan a afirmar que “la recuperación de Estados Unidos parece sostenible”. En cambio, están todavía detectando signos de que Europa y los emergentes están haciendo suelos, confirmados por los PMI. “Sin embargo, con el sistema financiero europeo corto de capital, creemos que Europa seguirá siendo frágil durante algunos años más”, afirman. Definen el crecimiento chino como “estable” y se muestran “animados” por los primeros resultados de las políticas monetarias impulsadas en Japón por Shinzo Abe, “aunque el país afronta un complicado acto de equilibrio para los siguientes trimestres, al encarar los consumidores un notable incremento del IVA mientras que el Gobierno intenta compensar la carga potencial con estímulos a nivel corporativo”. 

En lo que respecta a la renta fija, los gestores observan que los tipos han empezado a normalizarse: el rendimiento del bono a diez años ha escalado un 1%, anticipando el final del QE3 en algún momento de 2014. “Creemos que los tipos de interés serán un importante problema el año que viene, con el potencial de incrementar la volatilidad", concluyen.   

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