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Ratio de mortalidad de los ETF


Los ETF están hechos a prueba de crisis. Durante los últimos 15 años, el interés por estos productos ha ido en aumento. No ha habido nada que haya podido detener el crecimiento patrimonial por los fondos cotizados, que año tras año han registrado flujos positivos de entradas netas y experimentado un incremento en su volumen de activos. Esto ha hecho que los proveedores de ETF hayan estado enfrascados en una carrera de lanzamiento de nuevas estrategias mucho más capilar, cuyo objetivo es poner a disposición del inversor productos que cubran cada uno de los distintos recovecos del mercado. El problema para las gestoras es que se trata de un procedimiento costoso que, además, no se ve compensado con el interés que suscita el producto.

“El proceso de desarrollo de un producto, sobre todo en estos momentos en los que ya nos hemos adentrado en una fase en la que el plain vanilla está más que cubierto, resulta costoso. En un principio la mayoría de los proveedores en Europa operaban bajo el punto de vista de que había que lanzar cuantos más productos fuera posible y listarlos en la mayoría de las bolsas para darles visibilidad. Esta estrategia comercial resultó en una multitud de productos iguales de diferentes proveedores, muchos de los cuales nunca atrajeron suficientes activos y que suponían un coste de mantenimiento para los proveedores. El resultado es que muchos de ellos han acabado cerrándose”, explica José García Zárate, director asociado y analista de fondos pasivos en Morningstar.

Según datos de la firma de análisis, actualmente las gestoras comercializan 2.300 ETF, máximo histórico. A lo largo de esa fase de desarrollo, muchos fondos cotizados se han quedado por el camino. Concretamente perecieron 835. La ratio de mortandad ha sido del 27%. Fueron liquidados con un volumen de activos medio de 4,6 millones y una comisión de gestión media del 0,6%. Es decir: eran pequeños y caros. Su vida media fue de apenas tres años. Por categorías, la mitad de los productos que han desaparecido corresponden a estrategias sectoriales de renta variable o que daban acceso a mercados muy nicho, productos en la inmensa mayoría que no han alcanzado el éxito patrimonial que se esperaba de ellos.

Captura_de_pantalla_2019-02-20_a_las_12“Dado que la mitad de los ETF (exactamente 1.254) cuentan con un patrimonio inferior a los 100 millones y una vida media de aproximadamente cuatro años, es inevitable que los cierres de fondos cotizados sigan formando parte del curso normal del negocio”, afirma Ben Johnson, director de Análisis de Gestión Pasiva en Morningstar.

En términos de eficiencia y coste a una gestora no le compensa mantener vivo un ETF con menos de 50 millones, pero no hay un número mágico de activos bajo gestión a partir del cual un fondo cotizado es o no es rentable, ya que -según Pedro Coelho- sus finanzas dependen de varias variables. Entre ellas, el director de UBS ETF para España y Portugal cita su relevancia desde el punto de vista de las inversiones (si es sobre un índice core o no); la complementariedad ofrecida por el ETF dentro de la gama de producto; las expectativas sobre los flujos a la clase de activos, la comisión de gestión o lo que se paga al propietario del índice, entre otros aspectos. Sin embargo, en la práctica, el hecho de contar con un volumen de activos bajo lo pone como carne de cañón, aunque también existen varios condicionantes que hay que tener en cuenta a la hora de valorar el éxito de un ETF.

Captura_de_pantalla_2019-02-20_a_las_12“No puedes pedir los mismos activos a un ETF que replica un índice de Malasia que a uno de China, por lo que la entidad debe ponderar si estratégicamente le interesa ofrecer ese producto”, revela César Muro. El especialista de Inversión en Gestión Pasiva para Iberia de DWS también enfatiza el tipo de réplica. “Si es sintético, la contrapartida del swap consigue funding y genera ingresos adicionales que hace que la entidad pueda mantener el ETF más tiempo. En cambio, comparativamente a la sintética, la réplica física necesita justificar un determinado volumen al consumir más recursos”, explica. También influye el TER, ya no es lo mismo tener un ETF sobre la bolsa malaya con una ratio de gastos totales de 50 puntos básicos que un fondo cotizado sobre el EuroStoxx 50 con un TER de nueve puntos básicos.

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