¿Quién se beneficiará del cada vez más concentrado negocio de los garantes?


Tras las últimas rebajas de calificación por parte de Moody's, Fitch y S&P a bancos y cajas españoles, las entidades con capacidad de ofrecer garantías internas a los fondos de inversión garantizados se han reducido significativamente. Así, si en marzo de este año las rebajas de Moody's dejaban a Banca March, Caja Rural de Granada, Caja de Ahorros de La Rioja, Caja Cantabria, Catalunya Caixa, Banco Pastor y CAM sin esa posibilidad, las últimas de octubre de Fitch y noviembre de S&P privaban de esa capacidad también a Bankia, La Caixa, Ibercaja, BBK, Bankinter, Popular y Kutxa. 

 

El último caso ha sido el de Banca Cívica, el grupo formado por Caja Navarra, CajaCanarias, Caja Burgos y Cajasol: algunas de las cajas que la conforman tenían por separado calificación suficiente para ofrecer garantías internas, pero hace unos días S&P calificó la deuda de largo plazo de la entidad fruto de la fusión como BBB, rating insuficiente para hacerlo, teniendo en cuenta que la entidad cuenta con un rating de BBB+ por parte de Fitch. Lo mismo ocurrió en el pasado a entidades como como Dexia Sabadell, Novacaixa Galicia, Caja España, Caja de Ahorros de Burgos, Caja Ávila, Caja Segovia y Banco de Valencia. Y es que la legislación obliga al garante de fondos garantizados a tener un rating mínimo. Según la Circular 6/2010, de 21 de diciembre, de la CNMV, sobre operaciones con instrumentos derivados de las instituciones de inversión colectiva, se entenderá una contraparte tiene solvencia suficiente cuando "su calificación crediticia sea, en el largo plazo, aquella que como mínimo signifique una fuerte capacidad de la entidad para atender a tiempo el pago de sus obligaciones. Se entiende que la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros a largo plazo es fuerte siempre que haya sido calificada como mínimo con A- por Standard & Poor's, A3 por Moody'2, A- por Fitch o similares por otras ECAI". El texto también indica que "en el caso de que una entidad haya calificado por debajo del nivel exigido por otra agencia especializada, será necesario que exista una tercera calificación no inferior al mínimo exigido de cualquier otra agencia especializada". Es decir, si tiene una agencia de calificación que le ha colocado la nota por debajo del nivel requerido , necesitará otras dos notas para mantener el rating.

 

Así las cosas, actualmente, pueden ofrecer garantía interna, tanto a fondos de su propia gestora como a fondos de terceras entidades, ocho entidades: CaixaBank, Banco Sabadell, Santander, Banesto, BBVA, CECA, Banco Coooperativo Español y Unicaja. A bancos y cajas españolas que pueden dar garantía interna a fondos garantizados también se suman entidades foráneas como Barclays Bank -Fitch acaba de rebajar su rating desde AA- hasta A, calidad crediticia suficiente, pues además la entidad tiene un rating de A+ y Aa3 por S&P y Moody's, respectivamente- o Bankoa Credit Agricole -que cuenta con A3 por Moody's-, entre otras.

 

Todos ellos cuentan con la oportunidad de captar un negocio que a otros se les veta, siendo garantes de fondos de entidades que han perdido la capacidad de serlo en un escenario de negocio más concentrado que nunca. Y es que cuando una entidad no puede ser garante interno, puede optar por establecer una garantía externa (es decir, actuar como garante de los partícipes de forma individual y no con el fondo, con las complejidades administrativas que ello acarrea) o buscar una tercera entidad que le preste ese servicio de garantía interna. Entidades como UNNIM han optado por la primera vía, pero otras se decantan por la segunda, como han hecho en los últimos meses Banca Cívica o Ahorro Corporación. Gran parte de ellas han acudido a la CECA, que cuenta con A+ por parte de Fitch pero está bajo revisión de S&P (desde su actual calificación de A-/A2-), que aplicará sus nuevos criterios en 2012.

 

"Parece lógico que la garantía de los fondos garantizados esté cada vez  en manos de terceros y sea a su vez una fuente de negocio para que entidades con alta calificación crediticia “alquilen” su rating facilitando así la emisión de este tipo de instrumentos por entidades con calificaciones crediticias no tan altas", explica Marcos Castro, profesor de la Escuela de Finanzas Aplicadas AFI. "Está claro que este parámetro, la calidad crediticia de la entidad garante, debe influir en la calidad de la garantía del propio fondo garantizado", apostilla el experto.

 

Sin servicio de garantía interna

Y es que las entidades que carecen de la posibilidad de ser garantes internos podrían acudir a cualquiera que tenga rating suficiente si bien es cierto que no todas esas entidades están dispuestas a ofrecer ese servicio y actuar como garantes internos de fondos que no pertenecen a su gestora. Según algunas fuentes del mercado, una de las razones podría estar en las implicaciones que a veces supone ser garante. "Si el fondo no llega a garantía por problemas en la gestión o en los mercados, en muchas ocasiones el banco de la gestora pone dinero propio para evitar un escándalo que influiría muy negativamente en su reputación", comentan, lo que implica que hay entidades que no estarían dispuestas a asumir dicho riesgo reputacional o esas consecuencias económicas para fondos que no han sido lanzados por sus gestoras.

 

Sea por esto o por otras razones, entre las entidades que manifiestan expresamente que no quieren dar ese servicio, Javier Hoyos Oyarzabal, director de Inversiones de Credit Agricole Mercagestión, explica que Bankoa puede ser garante de sus fondos (los de Credit Agricole Mercagestión) pero que no tienen vocación de entrar en el negocio de dar garantías a terceros. Tampoco la tienen otros bancos como Invesis o Renta 4, que a pesar de las oportunidades que ofrece un mercado cada vez más concentrado carecen de rating y de momento no están ofreciendo ese servicio. De hecho, Inversis puede montar fondos de inversión, pero incluso en ese caso piden la garantía a un tercero.

 

Amenazas de futuro y más concentración de garantes
Las continuas rebajas a la deuda soberana española y la amenaza de decisiones futuras podrían seguir empeorando la opinión que las agencias calificadoras tienen de los bancos y cajas españolas, lo que podría concentrar el negocio de los garantes aún más. Así, S&P recordó en su última nota que las entidades financieras están en revisión con implicaciones negativas y que tomará más decisiones una vez revise su rating sobre España. La agencia rebajó también la nota al Instituto de Crédito Oficial hasta AA-. Por su parte, también recientemente Moody's rebajó los rating de deuda subordinada de un total de 21 entidades financieras españolas por considerar que las medidas de austeridad económica aumentan la probabilidad de que el Estado reduzca su apoyo potencial a este tipo de instrumentos, aunque ello no tiene impacto en su capacidad como garantes. La agencia también ha amenazado con rebajar próximamente su calificación de la deuda a largo plazo de las entidades españolas, lo que podría reducir aún más el grupo de entidades con capacidad para otorgar garantías internas.

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