¿Qué va a pasar en la próxima recesión? Nuevas reglas del juego


TRIBUNA de Javier Herreros de Tejada, socio fundador de BrightGate Advisory EAFI, sociedad participada por BrightGate Capital SGIIC SA que actúa como gestor delegado de Iapetus Sicav. Comentario patrocinado por BrightGate Capital.

¿Cómo será la próxima crisis? ¿Cuál será su causa? ¿Cómo afectará a los distintos sectores económicos? Estas preguntas, que normalmente son importantes, lo son mucho más en el entorno actual, donde las reglas del juego están cambiando radicalmente.

En Iapetus SICAV basamos nuestras inversiones precisamente en entender los cambios que están ocurriendo en nuestro entorno.  En los últimos años han surgido simultáneamente en múltiples áreas una serie de tendencias, megatendencias y cambios estructurales que están revolucionando las industrias de una forma radical. Por primera vez vemos una polaridad tremenda entre sectores ganadores y perdedores, algunos en proceso de ser irreconocibles en unos pocos años. Esto nos ha permi­tido generar alpha consistente, con rentabilidades de doble dígito, riesgo moderado y con la tranquilidad de participar en grandes empresas con un gran futuro por delante.

Además de cambiar las reglas de juego a nivel sectorial, muchas de las tendencias que están marcando el paso están ocurriendo por primera vez. A modo de ejemplo, la población mundial está envejeciendo por primera vez. En 20 años el 80% de los puestos de trabajo actuales no existirán, el negocio bancario tradicional tal y como lo conocemos está a punto de cambiar dramáticamente, el balance de los bancos centrales más que tríplica los valores históricos y nos acercamos a un final de ciclo en el que los bancos centrales no tendrán mucho margen de maniobra ya que los tipos de interés no tendrán mucho recorrido a la baja.  

Los inversores añaden sal a la herida

La incertidumbre causada por los cambios económicos y los nuevos paradigmas sectoriales se agrava aún más si consideramos el cambio que se está produciendo en el mundo inversor. Se está dando un incremento sin precedentes en la gestión pasiva: gestores cuantitativos, flash traders, ETF y robo advisors, por citar los más destacados. La combinación de estos estilos de inversión incrementa la posibilidad de comportamientos en manada, exacerbando la volatilidad y la correlación entre activos, con lo que la reacción bursátil a la próxima crisis va a ser más intensa, más global y más correlacionada.  

¿Qué va a pasar en la próxima recesión si las reglas de juego no se parecen en nada a las que estaban vigentes en recesiones anteriores, y además los jugadores tienen motivaciones que no se habían dado antes?

La posibilidad de un evento impredecible y con consecuencias graves para la economía, el riesgo de cola o el cisne negro, es cada vez más alta.  De alguna manera pasamos del known unknown (riesgo conocido) al unknown unknown (riesgo desconocido).  Este último término proviene del mundo militar y se utiliza para explicar que las cosas pueden salir mal por razones qué no se esperaban, con lo que la única táctica que sirve es la cautela y la preparación. 

En general en todos los sectores se va a producir un aceleramiento de los cambios en marcha y una destrucción adicional de puestos de trabajo (hoteles, taxis, industrial etc). Además, esperamos un incremento de la economía compartida en un esfuerzo por los consumidores en ahorrar costes y aprovechar sus activos, lo que reducirá a su vez el consumo y la inversión.

Sin duda va a haber grandes oportunidades para inversores activos, y estas serán cada vez mayores cuanto mayor sea la proporción de inversores pasivos o indexados.   Pero no va a ser fácil, los movimientos del mercado van a ser tan marcados y consistentes a través de distintas clases de activos que va a ser muy difícil sustraerse a la capitulación que pensamos que inevitablemente se producirá.  En este primer acercamiento pensamos que en la próxima gran corrección las caídas estarán altamente correlacionadas. Las grandes oportunidades se generarán en la recuperación. Va a ser clave tener una posición en caja (o protegida) para aprovechar la caída. Y desde luego no pensamos que activos tradicionalmente defensivos (como consumo no cíclico, utilities, etc) funcionen esta vez.

Ante este panorama habrá que reducir el riesgo estructuralmente, diversificar y comprar protección para el riesgo extremo. Teniendo en cuenta que la volatilidad (parte fundamental en el cálculo del precio de las opciones) está en mínimos históricos, una sólida estrategia de cobertura con opciones out of the money tiene todo el sentido del mundo.

En Iapetus Sicav estamos cubiertos de riesgos de cola una parte significativa del año. Aunque no ha habido ninguna catástrofe, el coste ha sido razonable, nos ha reducido el impacto de varias de las caídas y aporta a nuestros inversores una tranquilidad adicional.

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