Qué son los derivados financieros


Francisco Javier Fernández, profesor del Master de Opciones y Futuros del IEB, explica las claves sobre los derivados financieros.

Qué entendemos por producto derivado

Desde el punto de vista financiero, podemos definir a los productos derivados como aquellos instrumentos financieros cuyo valor se “deriva” de otro instrumento o activo que denominamos “activo subyacente”. Desde un punto de vista legal, son contratos financieros donde una de las partes intervinientes adquiere un derecho o una obligación para la compra o venta de dicho “activo subyacente”, en una fecha futura. Y finalmente, desde un punto de vista contable, definimos a los derivados como contratos donde su valor cambia en respuesta a las variaciones de lo que en ocasiones se denomina como subyacente, donde no existe una inversión inicial o esta es pequeña en comparación con la necesaria para otros tipos de contratos y donde la liquidación del mismo tendrá lugar en una fecha futura (Normas Contables-NIIF 9).

El mundo de los derivados financieros y de materias primas, es un mundo muy amplio debido a los diferentes activos subyacentes que podemos encontrar y a la gran variedad de productos que sobre los mismos se instrumentan.

Cuál es el origen histórico de los instrumentos derivados

El origen histórico de los instrumentos derivados se remontaría unos siglos a.C. Los primeros derivados, como concepto, han estado siempre ligados a las denominadas materias primas (cereal, maíz, arroz….). Pero será ya bien adentrados en el siglo XX, con el Chicago Mercantile Exchange (CME[1]), cuando se lanzan los que han sido considerados como primeros derivados financieros “per se”, estando sustentados en distintas monedas extranjeras (Futuros sobre divisas o Futuros sobre Tipo de Cambio[2]). Con posterioridad (1975), el Chicago Board of Trade (CBOT[3]) lanzaría los primeros futuros sobre tipos de interés[4] y en 1982, el CME, lanzaría tanto los primeros futuros sobre índices bursátiles o futuros sobre renta variable[5] como los primeros futuros sobre bonos[6]. La evolución de los derivados como producto es tal que recientemente (diciembre 2017) hemos visto como se han lanzado incluso derivados (futurios) sobre el Bitcoin tanto en el CME como en el CBOE (Chicago Board of Options Exchange).

La evolución de los mercados de derivados ha continuado hacia la “electronificación” o creación de mercados electrónicos. En 2007, CME y CBOT se fusionan para dar lugar al mayor mercado de derivados organizado del mundo bajo la denominación de CME Group.

En qué mercado se negocian

Un aspecto fundamental de los productos derivados es el mercado en el que se negocian. Se pueden negociar o bien en Mercados Organizados, donde existe una Cámara de Compensación que actúa como contrapartida (como por ejemplo el Chicago Mercantile Exchange-CME), o bien en Mercados No Organizados u OTC (Over The Counter) donde básicamente la relación entre las contrapartes de las operaciones es bilateral. En los primeros encontraremos contratos estándares, donde sus términos (importe nocional, vencimiento etc….) vienen predefinidos de antemano mientras que en los mercados OTC nos encontraremos con “productos a la medida”. 

Aspectos clave al trabajar con derivados

A la hora de trabajar con productos derivados, no debemos olvidar algunos de los aspectos que tendremos que tener en cuenta:

  • Finalidad para la que se quieren emplear los derivados; se pueden emplear como instrumentos de cobertura de riesgos, como instrumentos de arbitraje (tratando de explotar las ineficiencias de los mercados) o como instrumentos especulativos donde el efecto apalancamiento es elevado.
  • Regulación; con el inicio de la crisis financiera en 2007 (Subprime) y junto con la quiebra de Lehman Brothers en 2008, en lo que respecto a los derivados, los reguladores  se han centrado en la ejecución y liquidación de derivados en cámaras de compensación, en las  técnicas de mitigación de riesgo para derivados OTC  y en el reporte de operaciones, con los siguientes objetivos:
    • Reducir el riesgo sistémico, y mejorar la integridad del mercado y la transparencia
    • Incrementar el control y la estabilidad del mercado de derivados OTC, reduciendo tanto el riesgo de crédito como el riesgo operacional
    • Desincentivar la especulación con derivados en el sector financiero
    • Armonizar la regulación entre diferentes áreas geográficas incrementando la competencia y la protección al cliente
    • Incrementar y mejorar el marco de gobierno en las entidades financieras así como sus infraestructuras de control
  • Contabilidad; en función de los requisitos que cumplan podrán ser tratados como derivados de negociación o como derivados de cobertura (contabilidad de coberturas) 
  •  “Margin rules”; para aquellos derivados OTC, habrá que analizar que tipo de colaterales se han de emplear como garantía de los contratos y cuando hay que aplicar estas reglas
  • Liquidación del contrato; mediante entrega física o mediante liquidación por diferencias o compensación (dinero)
  • Tipo de contrato empleado; contratos de futuros, contratos forward o a plazo, contratos de opciones o contratos de swaps
  • Riesgos asociados a los derivados; riesgo de mercado, riesgo de liquidez, riesgo de crédito, riesgo de liquidación o “settlement”, riesgo de ejecución, riesgo operacional, riesgo legal y riesgo país
  • Subyacente del derivado; actualmente contamos con derivados sobre tipos de interés, con derivados sobre renta variable, con derivados de crédito, con derivados sobre divisas y con derivados sobre materias primas

Sin duda alguno, podemos concluir que los derivados son realmente útiles, especialmente en momentos convulsos de los mercados como los que durante estos días estamos viviendo, gracias a su flexibilidad y a su liquidez, proporcionándonos una herramienta fundamental de cobertura en lo que se refiere a los tipos de interés así como a los mercados de renta variable, de crédito o de divisas. Con una inversión reducida se puede conseguir una cobertura muy apropiada ante movimientos adversos para nuestras inversiones o intereses.

Con todo lo anterior, finalizamos resaltando la relevancia de tener un buen conocimiento de los aspectos fundamentales que subyacen detrás de los derivados y como la formación especializada a este respecto, se convertirá en nuestro chaleco salvavidas para o bien poder sortear las tormentas financieras de una manera adecuada o bien poder obtener el mejor rendimiento o cobertura para las inversiones u operaciones comerciales y financieras de nuestra empresa.


[1] Chicago Mercantile Exchange (CME); http://www.cmegroup.com

[2] 16 de Mayo de 1972; Futuros de Tipo de Cambio sobre la Libra Esterlina, el Marco Alemán, el Yen Japonés, el Franco Francés, el Dólar Canadiense, el Peso Mejicano y el Franco Suizo.

[3] Chicago Board of Trade (CBOT); http://www.cmegroup.com

[4] 1975; Futuros sobre la Government National Mortgage Association

[5] 21 de Abril de 1982; Futuros sobre el Standard & Poors (S&P) 500.

[6] 3 de Mayo de 1982; Futuros sobre el bono a 10 años del Tesoro Americano.