¿Qué significa para el inversor el nuevo rumbo económico que sigue China?


China registró en febrero un déficit comercial de 31.500 millones de dólares -la cifra más alta en al menos una década- debido a que las importaciones crecieron el doble que las exportaciones. Este hecho hizo temer a algunos que era posible un aterrizaje forzoso de la economía china por la desaceleración de las exportaciones. Sin embargo, para Fidelity Worldwide Investment, este dato no es tan malo. “Las cifras comerciales de febrero se vieron considerablemente distorsionadas por las celebraciones del año nuevo chino, que se tradujeron en una fuerte caída de las exportaciones por los días festivos adicionales y un fuerte repunte de la demanda interna”, aseguran desde la firma.  

 

Tal y como explica la gestora en un informe publicado en su página web, China sigue teniendo muchas probabilidades de alcanzar en 2012 un superávit comercial general. Un factor que está impulsando a largo plazo la demanda de importaciones de China es la reorientación de su economía -prevista y planificada desde las exportaciones y la inversión hacia el consumo interno-. “Esta reorientación económica a largo plazo es un objetivo declarado del nuevo plan quinquenal de China y ha contribuido decisivamente a la gran reducción del superávit por cuenta corriente del país durante los últimos años, del 11% del PIB en 2007 a menos del 3% en 2011”, señala. 

 

Dos factores están impulsando –según la firma- el nuevo rumbo económico que está experimentado China. El primero, un crecimiento de la clase media que derivará en un mayor consumo. El segundo, unas políticas gubernamentales dirigidas expresamente a reorientar la economía desde su tremendamente exitoso modelo de producción y exportación del pasado a un modelo de consumo que permita al país ser menos dependiente de las vicisitudes de la demanda mundial, indica Fidelity. Pero, ¿qué significa esto para el inversor? 

 

“Los argumentos que sustentan el crecimiento del consumo chino son muy fuertes y explican por qué las empresas líderes de Occidente se afanan por implantarse en el país. Los inversores también tienen que plantearse si están lo suficientemente expuestos a la tendencia de crecimiento del consumo y reorientación de la economía de China”, afirman desde la entidad. 

 

A su juicio, “esta exposición puede conseguirse invirtiendo en empresas chinas, o bien indirectamente a través de compañías internacionales para las que China es un mercado estratégico”. A la vista de las diferentes restricciones que impiden la inversión directa en acciones chinas, Fidelity considera que para la mayoría de los inversores sería adecuado un fondo diversificado que se centre en este tipo de empresas.

 

 

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