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Qué significa el acrónimo FAANG y qué implicaciones presenta para la renta variable


Los acrónimos FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) y FAMMG (Facebook, Amazon, Apple, Microsoft y Google) ha copado muchos titulares de las últimas semanas, al alcanzar estas compañías tecnológicas nuevas cotas de valoración inéditas que les han llevado a suponer el 15% de la capitalización del S&P 500, pero acaparar entre ellas el 50% de las ganancias del índice (leer más). Algunas de estas tecnológicas también han sido actualidad por otros motivos, como la reciente presentación del iPhone X, la multa millonaria de la Agencia de Protección de Datos a Facebook o, anteriormente, por la adquisición de la cadena de supermercados Whole Foods por parte de Amazon.

Esta escalada de las valoraciones, en un contexto en que el Nasdaq 100 ha superado los máximos de la burbuja puntocom, han encendido las alarmas entre los participantes de mercado, temerosos de estar presenciando la gestación de una segunda burbuja tecnológica. Los expertos de Capital Group descartan este escenario, aportando varios motivos. En primer lugar recuerdan que, en el año 2000, cuando el sector tecnológico batió máximos, las acciones tecnológicas representaban un 34% de la capitalización del S&P 500, pero sólo un 16% de las ganancias acumuladas. “A menudo las compañías, aun siendo poco rentables, se vendían por precios desorbitados, y el sector sucumbió hasta tocar precios que estaban más en línea con sus fundamentales”, recuerdan desde la gestora.

En cambio, afirman que el crecimiento del peso de las tecnológicas en los índices en la última década ha sido en aumento, pero “ha sido constante y proporcional al crecimiento de las ganacias”. Bajo su punto de vista, aunque las valoraciones sean elevadas, “con los beneficios apoyando la subida de precios, las perspectivas de crecimiento a largo plazo del sector tecnológico parecen sostenibles”.

Grafico_FAANG_Capital_Group

También descarta la posibilidad de burbuja Jack Neele, gestor de Robeco: “Estas empresas tienen una rentabilidad de locura, y eso es lo que impulsa sus cotizaciones y resultados”. Sin embargo, el gestor admite que “el número de empresas ganadoras que dominan el mercado es cada vez menor, por lo que la gente empieza a preocuparse por la capacidad de éstas de seguir obteniendo resultados tan impresionantes”.

En este sentido, el gestor apunta como principal frente para las FAANG o FAAMG el riesgo regulatorio; cita como caso ejemplar, la multa de la UE a Google por prácticas contrarias a la libre competencia relacionadas con Google Shopping. “Cabe esperar nuevos problemas asociados con la regulación. El dominio de estas empresas está empezando a suscitar reacciones negativas, basadas en la idea de que podrían estar ahogando a la competencia, lo cual podría dar lugar a una mayor desigualdad social”, explica el experto.

Argumentos para los escépticos 

“La inclusión de las compañías FAAMG en los principales índices de tecnológicas por su capitalización ha tenido un efecto sobre la rentabilidad agregada del sector tecnológico”, observa Howie Li, consejero delegado de Canvas (ETF Securities). El experto señala que han aparecido dudas en consecuencia sobre la capacidad del sector tecnológico para poder sostener las valoraciones atribuidas a este selecto grupo de acciones. “Es más, el sesgo tradicional hacia estos valores con frecuencia eclipsa las oportunidades de alto crecimiento de compañías de pequeña y mediana capitalización que tienen una pequeña representación en los índices tradicionales por capitalización”, añade, poniendo como ejemplo a las pequeñas y medianas empresas del sector de la robótica. 

La segunda objeción a la prosperidad de estas empresas la aporta el Equipo de Comunicaciones de Inversión de Schroders a través del siguiente gráfico, que muestra que ocho de los doce valores con mayor proporción de posiciones cortas en EE.UU. proceden del sector tecnológico. Si se contabilizara al fabricante de automóviles eléctricos Tesla como un valor tecnológico, serán entonces nueve.

Grafico_FAANG_Schroders

De acuerdo con datos hasta el 29 de agosto proporcionados por la firma, el índice S&P 500 North American Tech Sector ha subido un 22,5% en el año, en comparación con el retorno del 10,6% del S&P 500. Los retornos acumulados en los últimos tres años son respectivamente del 64% y el 36%. “El sector tecnológico, que incluye el denominado cuarteto FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google), ha batido al mercado con fuerza en los últimos años. Como resultado, las valoraciones han subido hasta niveles que están poniendo nerviosos a algunos inversores, incluyendo a nuestro equipo Value”, resumen desde Schroders.

Un efecto colateral a tener en cuenta

Rick Rieder, director de inversiones de renta fija de BlackRock, centra su análisis en el impacto disruptor que las tecnologías desarrolladas por este grupo de empresas están teniendo sobre el consumo, la producción y la inflación. De hecho, frente a la percepción del mercado de estar actualmente en un contexto de falta de poder de fijación de precios guiado por la demanda, Rieder afirma que “estamos en medio de una de las mayores revoluciones de costes guiados por la oferta de todos los tiempos: la fuerza crítica está impulsada en gran medida por la influencia de la tecnología sobre la economía”. En este sentido, en la gestora han detectado un ajuste “a un ritmo extraordinario” de los flujos de caja, y observan al mismo tiempo la entrada en escena de “poderosas fuerzas desinflacionarias”.

Para Rieder, la empresa que mejor resume este impacto es Amazon, al aplicar la teoría de la larga cola (en vez de vender pocos productos en grandes cantidades, las empresas optan por poner a disposición de los consumidores muchos productos en pequeñas cantidades). En términos generales, indica que “el sector servicios ha visto un crecimiento equilibrado en cantidades y precios”, y de hecho se han incrementado las cantidades vendidas, pero los precios todavía muestran debilidad.

Grafico_FAANG_BlackRock

“Al observar los datos más de cerca, la influencia de la tecnología sobre algunos sectores de bienes y servicios es increíble, con innovación, menores costes de producción y eficiencia añadida pesando sobre el precio”, defiende el experto. Éste concluye con una observación crítica. Afirma que, aunque estos avances suponen “un progreso positivo para la calidad de vida de los consumidores, esta dinámica está alterando industrias enteras, pesando sobre los beneficios corporativos y ajustando los flujos de caja de una manera que preocupa mucho a los inversores”.

 

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