¿Qué sectores estadounidenses pueden beneficiarse más de la reforma tributaria de Donald Trump?


Después de una fase inicial de euforia tras la victoria de Donald Trump en noviembre del año pasado, los primeros días del magnate al frente de la Casa Blanca y su frenética actividad están llevando a los inversores a reevaluar sus expectativas en torno a la nueva Administración. Ahora, el consenso está empezando a pensar que, de las promesas hechas en campaña, la reforma de los impuestos puede ser potencialmente la que deje mayor huella sobre los fundamentales de la renta variable estadounidense. Ed Perks, director de inversiones de Franklin Templeton Investments, analiza las implicaciones de esta reforma tributaria y adelanta que su expectativa es que “probablemente se aprueben medidas relacionadas en los próximos meses a través del proceso de acuerdo presupuestario, lo que podría tener implicaciones para la inversión”.

Teniendo en cuenta la complejidad de la reforma, Perks prefiere centrarse en tres aspectos concretos como punto de partida: la posible rebaja del impuesto federal a los beneficios corporativos; la simplificación del código fiscal y la derogación de exenciones tributarias; y la tregua fiscal para la repatriación de efectivo en el extranjero.  

“Siempre es difícil calibrar el impacto de los cambios políticos aislados. Sin embargo, pensamos que la reforma fiscal en su conjunto, combinada con otras medidas para alentar estímulos fiscales – como el gasto en infraestructuras y la repatriación de beneficios en el extranjero- serían muy efectivas (al menos en el corto plazo) para proporcionar un impulso o para la aceleración del crecimiento del PIB en los próximos años”, declara Perks.

Un poco de contexto

Para poder comprender mejor el calado de la reforma, el experto explica de forma concisa algunas peculiaridades del sistema impositivo actual en EE.UU. que lastran su eficiencia y competitividad. En primer lugar, indica que actualmente las empresas estadounidenses deben pagar un impuesto federal del 35% sobre sus beneficios nacionales; si repatrian los beneficios obtenidos en el extranjero, deben pagar otro 35%. “Esto ha incentivado a las multinacionales a dejar en el extranjero efectivo por una cantidad de alrededor de 2,5 billones de dólares”, comenta Perks. La expectativa de Franklin Templeton es que se permita una sola repatriación de golpe para ese efectivo acumulado. “Pensamos que se aplicará con independencia de si se trae o no el efectivo desde jurisdicciones extranjeras a EE.UU.”, declara el director de inversiones.

Sobre una posible rebaja del equivalente al impuesto de sociedades, Perks explica que, mientras que se está bajarando un recorte hasta el 15% o el 20%, la visión de su gestora es que más bien se reducirá a entre el 20% y el 25% y “probablemente incluya una reducción significativa de una serie de deducciones fiscales y créditos. Esto simplificaría significativamente el código fiscal”.

Los sectores beneficiados

Aunque Perks cree que el impacto de la reforma fiscal será amplio y afectará a varios sectores y compañías dentro de la renta variable, “básicamente dependerá de la situación individual de cada compañía”. Dicho esto, la gestora ha identificado posibles ganadores y perdedores tras la reforma.

“Las compañías financieras con tipos impositivos efectivos están entre las beneficiarias más probables”, afirma Perks. También señala al consumo cíclico, consumo básico y compañías industriales entre los sectores favorecidos, “particularmente a las empresas que tengan grandes operaciones de producción a nivel nacional y/o algún tipo de enfoque a las exportaciones”. “Las empresas que compitan con grandes importadores de bienes pueden ver una ventaja competitiva”, añade.

En cambio, el experto afirma que sectores como farmacéuticas o tecnología podría verse menos beneficiadas, por tratarse de áreas en las que “en realidad podría verse un incremento del efectivo o del tipo impositivo, particularmente para aquellas compañías que hayan sido un poco más agresivas con sus estrategias de planificación tributaria y/o en la deslocalización en paraísos fiscales de un componente significativo de sus operaciones”.  

En todo caso, el punto de vista del experto es que “la reforma fiscal será positiva para la renta variable estadounidense en general”. En concreto, detalla dos beneficios: el impacto sobre los ingresos y sobre los flujos de caja. “Si se combinan con los efectos de un gasto público mayor, el posible incremento de la inversión local y otras medidas de estímulo, vemos potencial para que el PIB estadounidense se acelere entre un 0,5% y un 1% en los próximos años”, vaticina Perks.

Además, el experto cree que la aplicación de la reforma fiscal y la repatriación de beneficios, junto con el incremento del gasto público en infraestructuras y otras áreas y el posible aumento de la inversión podrían ayudar a atajar otro de los problemas que han lastrado la recuperación económica en EE.UU., la caída de la productividad. “Pensamos que muchas de las iniciativas mencionadas podrían ayudar a impulsar la productividad y determinar una trayectoria de crecimiento de beneficios más alto en los próximos años”, concluye Perks.

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