Que se acaben...


Parece que fue la semana pasada cuando empézabamos el concurso de artículos de opinión y ya ha pasado un año. Un año en el que los mercados financieros (primas de riesgo, guerras de divisas...), los políticos o asimilables (Berlusconis, Draghis, Merkels, Mas, Rajoys, Bárcenas, Casa Real...), los bancos (reestructuraciones, fusiones, falta de crédito...), los gobiernos (Grecia, Chipre, Portugal, la misma España...) y la gente en general (desahuciados, parados...) han destacado más que nunca en los medios. Daba la sensación de que todos ellos supieran que tenían que darnos argumentos para ser los protagonistas de nuestros artículos mensuales. Y, ciertamente, lo han logrado.

Sí, lo han conseguido, pero visto lo visto, sólo me queda el deseo de formular diversos “que se acaben” dada la crudeza del entorno en el que nos vemos inmersos. Por eso pido que se acaben las corruptelas y que los participantes en este mal juego, paguen por ello. Que se acaben aquellos políticos que buscan el mantenimiento de poltronas en una sociedad necesitada de soluciones. Éstas nunca serán, lógicamente, del gusto de todos pero la aparente estaticidad y el paso del tiempo irritan ya a muchos. Los conatos de violencia son un claro ejemplo de ello.

Que se acabe la cola del paro. Con la cantidad de cosas que hay por hacer en el país, es increíble una tasa de paro del 27%. De hace pocos días, 6,2 millones de parados... Increíble para los que tenemos trabajo y durísimo de soportar para el que no lo tiene. Para que así se acaben los pequeños-grandes dramas familiares que ya han agotado todos sus recursos.

País desarrollado+siglo XXI es un binomio que no debería permitir situaciones de abismo económico familiar. Que se acabe la reestructuración bancaria y que, de verdad, ese pulmón financiero vital para toda economía, haga correr el aire que necesita para funcionar. Que se acaben los cierres de empresas, especialmente los de pequeños negocios que, después de décadas abiertos, esta crisis ha eliminado de un plumazo y sin piedad alguna. Y que no se trataba de start-ups o de nuevos negocios que conllevan más riesgo asociado. Hablamos, en muchos casos, de empresas familiares de larga tradición. Pequeños negocios de venta de artículos de uso diario y de primera necesidad...

¿Hasta aquí ha dejado huella la crisis? ¿Tan mal lo hemos hecho en este país? Son preguntas de difícil respuesta ahora mismo. Y que se acabe la mentalidad del beneficio cortoplacista. Debemos girar hacia una mentalidad más inversionista, de creación de valor y con la paciencia y el largo plazo como bandera.

Y me gustaría terminar con un único pero categórico “que no se acabe”. Que no se acabe esta iniciativa que nos ha mantenido despiertos a todos los EFPA. Opinar nos obliga a estar muy al día de los mercados y de la sociedad. Esto nos ha permitido poder expresar nuestra opinión, ser creativos y vencer el efecto “página en blanco”. Formarnos y formar y, sobre todo, dejarnos ver. Gracias a todos y hasta pronto.

 

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