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¿Qué puedo decirle a mi cliente cuando me pregunte cómo se comportará la bolsa este año?


¿Cómo se comportará la bolsa este año? Es la pregunta que los clientes le formulan a sus banqueros privados y asesores financieros todos los años por estas fechas. Es también la pregunta a la que estos profesionales más temen, ya que responderla no es nada sencillo. Cuando le es formulada, el banquero o asesor puede hacer dos cosas. Bien arriesgarse a hacer un pronóstico que dentro de doce meses no se haya cumplido y le pueda ser reprochado por su cliente o bien optar por la prudencia y apostar por ponerle encima de la mesa datos históricos irrefutables, que no ofrezcan margen a la interpretación y que ayuden al propio inversor final a entender que, en el mundo de las inversiones, no se puede hablar de certezas sino de probabilidades.

Y es que, predecir cómo se van a comportar los mercados de renta variable a un año vista es muy complicado porque se trata de un periodo de tiempo demasiado corto. De todos modos, son muchos los banqueros privados y asesores financieros que, en su intento de agarrarse a algún argumento que permita dar una respuesta concreta a su cliente, se apoyan en las perspectivas de fuentes independientes. Es ahí donde entran en juego las gestoras internacionales y, más concretamente, los directores de análisis y estrategia de las distintas entidades, a los que el banquero o asesor suele trasladar esta difícil cuestión en las reuniones o presentaciones que mantienen con ellos.

Quizás, una de las respuestas más coherentes es la que ha dado en su reciente visita a España Philipp Vorndran, estratega de mercados de Flossbach von Storch. “No tengo ni idea de lo que va a hacer la bolsa este año”. Es de tal contundencia y honestidad que llama la atención cuando viene de alguien que se supone que es experto en la materia. Pero es que, por muy experto en el mundo de los mercados financieros que se sea, predecir cuál va a ser el comportamiento de la bolsa a 12 meses es imposible. Se puede hablar de perspectivas e incluso de intuiciones personales, pero en ningún momento de certezas porque, en realidad, nadie lo sabe. Sin embargo, no todo el mundo lo dice de esta manera tan rotunda.

Vorndran prefiere tirar de datos históricos irrefutables, que nadie le puede cuestionar. Tomando como referencia el S&P 500 desde su creación, el estratega de mercados de Flossbach von Storch recuerda que la rentabilidad anual media del índice es del 11,4% y que en el 74% de los años el índice registró subidas. Y después de un año marcadamente alcista, apenas en el 15% de las ocasiones el mercado ha sido bajista al año siguiente. “Todo el mundo teme las correcciones, pero es como si en un partido entre el Real Madrid y el Mallorca apuestas por la victoria del equipo bermellón. Puede ocurrir que el Mallorca gane, pero ese es un escenario mucho menos probable. Y, sin embargo, en los mercados la gente tiende a apostar por el Mallorca".

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Estos son los datos. Sin embargo, el dinero es miedoso y los inversors se agarran al  tema del momento para justificar sus temores. “Que si la guerra comercial, que si las elecciones americanas, que si el Brexit… Son asuntos que no importan a los mercados de capitales. El Brexit es un problema para el Gobierno británico, para la UE, e incluso también para algunas compañías, pero en ningún caso es una cuestión relevante para los mercados de capitales. La prueba más evidente es que, desde que se conociera el resultado del referéndum, el MSCI World Index ha subido más de un 50%. Todos los días se habla de temas que no son relevantes para los mercados y apenas se mencionan otras cuestiones mucho más importantes, que ayudarían a los inversores a mantener una mirada más sosegada”.

Cita, por ejemplo, el hecho de que, aunque estamos ante el periodo de crecimiento más largo del periodo de postguerra, ese crecimiento es más tenue que en periodos expansivos anteriores. O que, pese a la fuerte subida registrada por las bolsas desde 2009, la prima de riesgo de la renta variable (diferencia entre la tasa de beneficios y la media de tipos de interés) permanece en niveles elevados… exactamente en los mismos niveles a los que estaba antes de la caída de Lehman Brothers (ver gráfico). Son realidades que arrojan los datos y que se suelen ignorar, llevando a los inversores a centrarse en cuestiones menos relevantes que les crean nerviosismo y les incitan a salir del mercado.

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“Es cierto que nadie se ha muerto por una toma de beneficios pero, reconozcámoslo, tomar beneficios en el entorno actual significa salir del mercado en espera de que se produzca una corrección que nos permita comprar el mismo activo más barato porque no hay alternativas en las que se pueda invertir para satisfacer las expectativas de los clientes. El problema es que hacer market timing es muy difícil. Como dice Warren Buffett, el verdadero riesgo es no estar invertido”, afirma. En el mundo de las inversiones hay dos leyes fundamentales, que no se deberían violar. La primera es evitar entrar y salir de los mercados al ritmo que marcan los titulares de los medios de comunicación.

Tal y como recuerdan desde Fidelity, los que mantienen sus inversiones generalmente se benefician de la tendencia alcista a largo plazo de las bolsas. “Cuando los inversores intentan acertar con los tiempos del mercado y entran y salen de sus inversiones, pueden correr el riesgo de erosionar las rentabilidades futuras, ya que se pueden perder los días de mayor recuperación del mercado y las oportunidades de compra más atractivas que generalmente aparecen en periodos de pesimismo. Perderse tan solo cinco de las mejores jornadas bursátiles puede tener un impacto importante en las rentabilidades a largo plazo”, subrayan.

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La segunda ley que nos han enseñado los mercados es que los inversores bursátiles generalmente obtienen recompensas por el riesgo adicional que asumen en forma de mayores rentabilidades medias a largo plazo. “Las cotizaciones de los activos se desvían regularmente de su valor intrínseco cuando los mercados reaccionan excesiva o insuficientemente, por lo que los inversores pueden esperar que la volatilidad de los precios genere oportunidades. A largo plazo, los precios de las acciones se mueven al son que marcan los beneficios empresariales y generalmente la bolsa ha superado a otros tipos de inversiones en términos reales, es decir, después de la inflación”, concluyen desde Fidelity.

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