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Qué pueden hacer las gestoras para mantener sus márgenes si llega una fuerte corrección


Tras un primer trimestre de año con los mercados en modo celebración, el segundo ha estado marcado por un aumento de la volatilidad que se ha traducido en fuertes pérdidas en los mercados de renta variable, donde ya cotiza más la guerra comercial que los datos fundamentales, y ganancias en los de renta fija al calor de un mantenimiento de la política monetaria laxa como se encargó de confirmar el BCE en su última reunión de tipos.

Además, en esa corrección que han tenido los activos de riesgo influye mucho el temor a que esa desaceleración económica sea cada vez más pronunciada e incluso que se trasforme en una recesión. Y es que aunque esta última posibilidad no es el escenario base que se contempla de momento, sí asusta que cada vez sean más los organismos internacionales que han recurrido a las tijeras en lo que a previsiones económicas se refiere.

La suma de desaceleración económica y corrección de mercado es un cóctel que puede causar mucha indigestión a las gestoras de fondos, a las que además se les complica la tarea de conseguir buenas rentabilidades sin asumir demasiados riesgos. Y de ahí que muchas hayan optado por sumarse a una guerra de comisiones que sin duda alguna tendrá un fuerte impacto en sus márgenes. Pero es que además ese estrechamiento de los márgenes puede agravarse si se mantiene en el tiempo la actual situación de bajo crecimiento y caída de mercado. La ecuación es muy sencilla: a menor patrimonio gestionado, menores ingresos.

Boston Consulting Group (BCG) ha puesto cifra a ese impacto y pronostica que los márgenes de las gestoras de activos pueden moverse de aquí a 2023 en una horquilla de entre el 39% en el caso de que los mercados acompañen y se genere un crecimiento de los activos bajo gestión a un margen de beneficios del 25%, 11 puntos menos que el actual, en el caso de que se produzca una fuerte corrección de mercado que impacte negativamente en su patrimonio.

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Sin embargo, como sucede en cualquier sector, en el de la gestión de activos el impacto no será el mismo para todas las compañías, lo que elevará aún más la brecha entre las mejores y las peores. “A medida que se contraigan los márgenes y las comisiones, las gestoras que operen a gran escala tendrán más libertad a la hora de implementar decisiones que cambien las reglas del juego. Sin embargo eso no quiere decir que las pequeñas se vayan a extinguir sino que tienen que estar dispuestas a centrarse en aquellas áreas donde son fuertes y contar con el capital suficiente como para competir”, afirman en la consultora.

Tres opciones para reducir el impacto

Para minimizar ese negativo impacto que una severa corrección de mercado puede tener en los márgenes de las gestoras, Boston Consulting Group ha identificado tres estrategias defensivas que pueden mejorar su comportamiento en ese entorno.

La primera de ellas es un recorte de gastos que pasan tanto por ajustar los bonus que cobran los empleados como por reducir el número de empleados. De hecho, un estudio realizado por Opimas, una consultora con sede en Boston, concluye que la fuerza laboral en el sector de activos se reducirá en un 35% en los próximos diez años. De ahí que cada vez sean más las gestoras que se están sumando a esa reducción en lo que refiere a recortes de personal, como es el caso de Franklin Templeton, BlackRock o Legg Mason. En ese ahorro de costes también influirá mucho la inversión en tecnología que realicen las gestoras en aras de conseguir una mayor automatización en algunos de sus procesos que incluyan también la externacionalización de servicios como los de middle y back office, aunque desde BCG advierten de que “esta tipo de inversores que implican cambios tan estructurales pueden ser difíciles de justificar en un contexto de desaceleración”.

La segunda recomendación de la consultora pasa por la idea de repensar la gama de producto y servicio que ofrecen las gestoras cerrando aquellos productos que no aporten valor o que no hayan respondido a las expectativas que se tenían sobre ellos. Esa racionalización de la oferta es también algo que ya se está produciendo ya que, según los datos de Refinitiv, en el primer trimestre del año en Europa se cerraron 298 fondos y se fusionaron otros 253. “Las razones principales por las que se producen fusiones o liquidaciones es por las operaciones corporativas en la industria y por la reestructuración de producto que están haciendo las gestoras”, apuntan desde Refinitiv, quienes prevén además que esta cifra siga yendo en aumento en un contexto de aumento de regulación por MiFID II que repercute en el coste por lanzar producto nuevo.

Por último, la tercera recomendación para reducir el impacto en márgenes de una crisis económica y bursátil es que se adopte una estrategia razonable en lo que respecta a las comisiones en función del canal de distribución y del producto. “Hemos observado en general que solo unos cuantos productos son capaces de soportar precios altos y que el resto se incluyen en una carrera por el coste cero. La responsabilidad de la gestora es identificar y actuar de acuerdo a esa combinación de producto, debe elegir las batallas en las que es más probable que gane”, afirman.

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