¿Qué puede ofrecer el mercado brasileño a los inversores?


Tras años de mal comportamiento, el repunte registrado en los últimos meses por el mercado de renta variable brasileño ha hecho que muchos inversores se hayan vuelto a sentir atraídos por la bolsa carioca. Son muchos los que encuentran el camino despejado para invertir en su mercado. “No vemos ningún cisne negro en el horizonte. El país está reganando su atractivo y avanza en la buena dirección, pero aún es difícil saber si será capaz de liderar el mercado de los BRICS. Identificamos dos categorías de riesgo relacionadas con la incertidumbre política y la corrupción: el comercio internacional y el riesgo político. Brasil podría ganar cuota de mercado en el futuro próximo, por lo que podemos concluir que el mercado de renta variable brasileña está relativamente bien posicionado”, afirma Alexander Gorra, estratega sénior de inversiones en BNY Mellon IM.

En la firma disponen del BNY Mellon Brasil Equity Fund, producto con la calificación Consistentes Funds People. Se trata de una estrategia que lleva en funcionamiento desde 1999. Aunque ha cambiado desde entonces, el track record mantiene el mismo enfoque de inversión a largo plazo en renta variable brasileña. “Adoptamos un horizonte de inversión a tres o cuatro años y nos centramos principalmente en los fundamentales, no en la volatilidad macro a corto plazo. Es decir, no tomamos decisiones en base a la inflación del mes que viene o al dato del PIB del próximo trimestre. Nos interesan las empresas de calidad. No invertimos en empresas de alto valor sino en aquellas con buenas posibilidades para generar caja y generar rentabilidadAplicamos una estrategia orientada al valor: menos volatilidad y más valor”, explica.

En los últimos dos años, Brasil ha atravesado una situación económica y política muy complicada. El país ha vivido un cambio político y ahora Gorra ve un potencial círculo virtuoso de crecimiento económico. “Estamos hablando de un cambio de gobierno y podría llevar uno o tres años, es algo impredecible pero podemos esperar un nuevo ciclo de mayor crecimiento económico. A lo largo de los últimos dos o tres años hemos presenciado una gran destrucción de valor en Brasil y vemos oportunidades en empresas del sector de las materias primas como Petrobras. Cuando los precios del petróleo caían, nos fijamos en este tipo de empresas con mala gestión y un mal gobierno corporativo y, en los últimos doce meses, hemos encontrado oportunidades de inversión interesantes en este grupo de empresas. A la hora de modificar las asignaciones de la cartera, es importante plantearse qué empresas resultarán más rentables en un entorno de crecimiento más normal”.

 El fondo invierte principalmente en los sectores de materias primas, financiero y empresas de servicios públicos (utilities). “El sector de las materias primas es muy volátil y el binomio rentabilidad-riesgo resulta muy atractivo. En el caso del sector financiero, la rentabilidad-riesgo ha sido muy buena: en general, los bancos brasileños son capaces de sobrevivir, cotizan a múltiplos muy bajos y cuentan con una buena posición de tesorería. El mercado es muy volátil y podemos volver la vista atrás hacia 2008, cuando también vivimos un mercado bajista. Nuestra estrategia de inversión se centra en empresas de gran calidad, por lo que evitamos participar en financiación de proyectos, compañías con una gran capacidad potencial para generar beneficios en el futuro y empresas con un elevado riesgo institucional”, afirma Gorra.

En cuanto a la gestión de riesgos, el experto considera que el riesgo de liquidez es el riesgo más importante al que se enfrentan los inversores en Brasil y por eso realizan controles de liquidez. “Generamos alfa en empresas líquidas de gran capitalización e invertimos menos del 10% en small caps, ya que solo invertimos en pequeñas empresas cuando anticipamos una ganancia importante, como en 2009. Monitorizamos constantemente nuestras posiciones con un énfasis particular en el riesgo de liquidez y en las ganancias ajustadas a la liquidez. Las pequeñas empresas están más orientadas al consumo y siguen rezagadas con respecto al mercado”.

En cuanto a los efectos que podría tener el nuevo presidente de Estados Unidos sobre Brasil, Gorra se muestra convencido de que el mercado ya ha descontado el riesgo potencial de Trump para los mercados emergentes. “Si comparamos la evolución del real brasileño y el peso mexicano desde principios de 2016, se observa una diferencia del 30% entre las dos divisas. Los inversores consideran que el riesgo es mucho mayor para México que para Brasil. Existe un riesgo internacional que afecta a toda Latinoamérica pero que es menos importante para Brasil, que solo exporta el equivalente a un 10-11% del PIB. El país mira más hacia dentro y está más expuesto a los riesgos nacionales que a los internacionales. Brasil debería centrarse en sus problemas internos”.

En el equipo se centran en las expectativas sobre el país, sobre todo en lo relativo a las nuevas elecciones y a las futuras reformas. “Quienes invierten en Brasil suelen afirmar que pueden generar valor mediante la inversión en materias primas (por ejemplo, en empresas como Petrobras) porque es más fácil predecir las caídas en ese sector. Nosotros hemos seguido una estrategia diferente: observamos que un pequeño cambio en el gobierno ofrecía el potencial de generar enormes ganancias, lo que nos ha permitido obtener rentabilidades elevadas. Pese a que el BNY Mellon Brazil Equity Fund se comportó muy bien en 2016, cometimos el error de estar infraponderados en consumo discrecional, por lo que no lo aprovechamos al máximo”, concluye.

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